Miinta, la 'startup' que se alía con escuelas y familias para cuidar la salud emocional

Alumnes d'una escola de Barcelona (c) Ceci Fimia
Alumnes d'una escola de Barcelona (c) Ceci Fimia

La compañía barcelonesa acompaña a más de 4.000 jóvenes con un modelo preventivo que conecta a centros educativos, familias y psicólogos

12 de agosto de 2026 a las 05:30h

La angustia por los exámenes, problemas de amistades y de sentido de pertenencia, crisis de identidad, bullying, momentos de cambios e incertidumbres. Son muchas las fuentes de malestar emocional que rodean a niños, adolescentes y jóvenes, y a menudo no las trasladan a su entorno y, aún menos, a un profesional que les pueda acompañar en situaciones de angustia, que pueden acabar desembocando en crisis.

La fragilidad del bienestar emocional y la salud mental de los jóvenes empezó a inquietar a Adrià Munné durante la pandemia. En su entorno observaba cada vez más jóvenes con dificultades emocionales que no encontraban el apoyo adecuado, mientras muchas familias no sabían dónde dirigirse. "Empecé a investigar y vi que no era una percepción mía, sino una tendencia global", recuerda. En un momento en que los efectos de la pandemia llevaron a poner el foco en la salud mental, fueron apareciendo señales de alerta, con datos como que alrededor de un 40% de los jóvenes pasa por situaciones de malestar emocional, pero solo un 10% recibe ayuda profesional.

Esta inquietud de Munné fue la semilla de lo que ahora es Miintastartup barcelonesa que busca reforzar el bienestar emocional de los jóvenes mediante la colaboración entre escuelas, familias y psicólogos. Fundada en 2023, arrancó con el propósito de acercar el acompañamiento emocional a los jóvenes, junto a Álvaro Lloret como cofundador.

Llegar a los adolescentes y jóvenes no es sencillo, ni tampoco una cuestión únicamente de tecnología, y esta era la pregunta que se hizo Miinta: ¿cómo llegar a los adolescentes y jóvenes antes de que el malestar emocional se convirtiera en una crisis? La primera opción fue la videollamada, con sesiones virtuales de una hora con un psicólogo. Sin embargo, muchos adolescentes reservaban la sesión, pero acababan no asistiendo.

Entonces, Miinta optó no solo por acercar a los jóvenes a su herramienta, sino a la inversa: acercar Miinta a los adolescentes, a través de sus canales más habituales. Así nació el modelo a través de Whatsapp, que se mantiene como canal, aunque con cambios: “Vimos que por chat llegábamos a los jóvenes, pero sobre todo llegaban cuando ya había un problema. Y desde Miinta no queremos ser solo reactivos, sino que queremos hacer detección y prevención”.

Ahora, con un modelo principalmente vehiculado a través de los centros educativos, la startup se adelanta a los problemas con un “sistema de prevención” que hace seguimiento una vez al mes, enviando un mensaje a las familias y usuarios. “Y muchas veces, de este mensaje sale una conversación. Gracias a este seguimiento proactivo, somos capaces de detectar problemas antes de que sea tarde”. 

A través de las herramientas de Miinta, la startup acompaña a más de 4.000 jóvenes. “Hemos detectado más de 400 crisis, incluidas ideaciones suicidas y casos de bullying”, detalla Munné. El hecho de trabajar conjuntamente con las escuelas permite actuar de forma coordinada ante estas situaciones, a través de un sistema mediante el cual el centro educativo asume el coste del servicio y pueden acceder a él todas las familias, cada una de las cuales tiene a un profesional asignado. Ahora, Miinta está presente en una treintena de centros educativos, cifra que la startup aspira a doblar este año. 

El abanico de centros, además, es amplio: va desde escuelas a universidades y centros de formación profesional. En la escuela, trabajan con las familias desde que los niños y niñas tienen dos años, y pasan después por la etapa entre los 8 y los 12, antes de entrar en la adolescencia, y hasta jóvenes de hasta 29 años. En la mayoría de los casos, se trata de centros privados o concertados, o bien públicos, en ocasiones con el coste asumido por la asociación de familias, y no directamente por el centro. 

Adrià Munné, de Miinta

Miinta —que toma el nombre de la menta, buscando frescura para romper con estereotipos en torno a la salud mental— está presente en centros tanto de Catalunya como de territorios como Madrid, Valencia y Baleares, y enfoca los próximos pasos desde una “mentalidad muy internacional”. Lo hace con diez trabajadores y después de haber levantado un millón de euros a través de Enisa, el ICF, business angels y fondos de inversión. Y lo hace, además, dando peso no solo a la tecnología, sino también al acompañamiento presencial: "Pensamos que, para llegar al joven y a la familia, hay que incluir el componente digital, pero también el físico”. 

Aula de una escuela de Barcelona. © Mariona Gil

Así, la startup tiene un “enfoque híbrido, con el apoyo desde el chat y la app y el trabajo con las escuelas, y también con espacios físicos, diseñados pensando en los jóvenes, a pie de calle y también con experiencia digital”. Miinta ha abierto recientemente el primero de estos espacios, en Mataró, con el triple objetivo “de eliminar barreras, normalizar la demanda de ayuda psicológica y acercar el apoyo profesional a jóvenes y familias”. Después de este primer centro, Miinta tiene previsto abrir un espacio propio también en Barcelona y en Madrid. 

Como destaca Munné, todo pasa por el objetivo de ampliar la accesibilidad hacia el acompañamiento emocional. “De hecho, el 70% de los estudiantes acceden por primera vez a un servicio de apoyo emocional y preventivo cuando entran en Miinta”. Y, después de solo tres meses de apoyo, el 80% de los estudiantes experimentan una mejora emocional. Y no solo en situaciones extraordinarias, sino en la realidad cotidiana de niños, niñas, adolescentes y jóvenes: "Queremos normalizar el hecho de pedir apoyo". Y es que el acompañamiento no debe llegar cuando estalla una crisis, sino mucho antes.