Entre escaparates, bolsas de shopping, escaleras y restaurantes, L’illa Diagonal da espacio a algo más durante unas semanas: el arte se ha convertido en protagonista del centro comercial. El espacio interior de la Plaça Anglesola adquiere el papel de galería de arte efímera, con una exposición y mercado de obras de artistas tanto consagrados como emergentes.
Con la vocación de acercar el arte contemporáneo a la ciudadanía —sobre todo a aquellos que no suelen adentrarse en galerías—, el centro comercial se ha volcado en la iniciativa. Con el nombre de Supermerc’Art, hasta el 31 de mayo reúne a una treintena de artistas de perfiles y trayectorias diversas, desde nombres consolidados como Francesc Artigau o Perico Pastor hasta voces emergentes como Makaria, Mariona Espinet o Natalia Eyre.
Como resultado de esta mixtura, el espacio acoge una exposición híbrida, a medio camino entre galería y mercado cultural, y dando espacio a generaciones y estilos diversos. Esta variedad también se da en los formatos: los visitantes pueden pasear por la exposición y adquirir tanto obra gráfica como ilustración y fotografía, en una propuesta distinta a los espacios expositivos convencionales.
“Nos interesaba sacar el arte de sus circuitos habituales y llevarlo a un espacio cotidiano”, explica Ainhoa Izuel desde L’illa Diagonal. “La idea era que cualquier persona pudiera encontrarse con arte de manera inesperada, incluso comprarlo, aunque normalmente no visite galerías ni se mueva en ese entorno”, destaca Izuel, resiguiendo el objetivo del ámbito artístico y galerístico de acercar el arte contemporáneo a nuevos públicos.
En esta iniciativa, la accesibilidad también es económica. Como detalla Izuel, las obras expuestas oscilan entre los 60 y los 6.000 euros, un amplio abanico de precios enfocado a romper la percepción de que ser coleccionista de arte está fuera del alcance de muchos. “La idea es que cualquier persona pueda acceder a comprar obras de los artistas de la exposición”, y así contribuir también a dinamizar el ecosistema local, y es que todos los artistas son de origen barcelonés o están asentados en la ciudad.
La propia organización de Supermerc’Art ya nutre a este ecosistema, y es que esta primera edición se ha puesto en marcha de la mano de las responsables de El Patio de Atrás, una iniciativa que organiza dos veces al año a pequeña escala un formato similar que combina exposición y venta.
De hecho, el centro comercial llevaba años queriendo organizar el mercado, como explica Izuel. Y es que esta apuesta por dar espacio al arte no es nueva. El centro comercial ya ha impulsado otras exposiciones, aunque se estrena ahora con este formato de muestra colectiva y venta de obras.
Pese a este papel de la venta, como destaca Izuel, el objetivo de Supermerc’Art no es económico: “Lo que perseguimos es ofrecer una propuesta cultural de calidad y generar una experiencia distinta dentro de un espacio de ocio y compras”, sacando el arte de sus circuitos habituales y llevándolo hasta actividades cotidianas.
La buena acogida que está teniendo la iniciativa lleva a pensar en una segunda edición, y a la vez ilustra una tendencia que toma fuerza en Barcelona: la cultura busca nuevos escenarios, nuevos públicos y formatos. Ahora, entre tiendas y compras, el arte ha encontrado un espacio inesperadamente natural.
