Barcelona es de todo aquel que la pasea: con rosas, con libros, con cámaras y móviles, de la mano de alguien o de uno mismo. Barcelona es una explosión de vida, es poderosa, llena de cultura y emociones compartidas. La ciudad hoy se transforma en un gran escenario abierto al amor. Esta galería es un recorrido —el vuelo del Àngel— por uno de los días más especiales y queridos del año. Hoy miro mi ciudad dejándome llevar por la curiosidad recíproca.
Sant Jordi habla sobre todo de amor, para mí, pero de un amor que va más allá de la pareja: un amor colectivo, compartido, un aprecio profundo por nuestra cultura, la ciudad y por la gente que la hace suya. Puede parecer un tópico, pero es exactamente así como lo siento. Sant Jordi somos todos: quienes venden, quienes compran o quienes simplemente observan, como yo, maravillados al ver cómo latimos con fuerza entre páginas y pétalos.