Barcelona ha vivido diversas etapas de transformación que han contribuido a definir su personalidad. En los años ochenta y noventa, en la preparación y los años posteriores a los Juegos Olímpicos, la ciudad vivió una efervescencia creativa que conectó el diseño, la gastronomía, el ocio y una nueva manera de entender la vida urbana. Fue una Barcelona capaz de combinar la vanguardia con la tradición, el rigor del oficio con la improvisación y la proyección internacional con una identidad propia, irreverente y abierta al mundo.
Dos figuras encarnan mejor que nadie esta época dorada: Javier Mariscal, el artista multidisciplinar que dio forma y color a la nueva imagen visual de la ciudad, y Javier de las Muelas, empresario, icono de la coctelería internacional y uno de los grandes teóricos de la cultura del bar y del servicio.
Desde mundos que se cruzaban constantemente en la noche barcelonesa, ambos contribuyeron a construir un imaginario en el que el diseño, la cultura, el ocio y la creatividad formaban parte de un mismo estilo de vida.
Javier Mariscal fue el gran agitador visual de la Barcelona de la Transición y la modernización. Convirtió el paisaje urbano en su galería, con esculturas públicas que ya forman parte del patrimonio de la ciudad, como La Gamba, en el Moll de la Fusta, o el Gat, en la Vila Olímpica. Su punto álgido llegó con la creación de Cobi, la mascota de los Juegos Olímpicos de 1992 que, tras superar las controversias iniciales, se convirtió en un símbolo de empatía y vanguardia reconocido en todo el mundo.
Más tarde, desde el Estudio Mariscal, siguió abriendo camino en la ilustración para publicaciones como The New Yorker, el diseño industrial y el cine de animación, y logró una nominación al Óscar con la película Chico y Rita (2010).
Javier de las Muelas ha convertido la coctelería y la hostelería en un ejercicio de oficio, rigor y pensamiento. El año 1986 marcó un antes y un después en la Barcelona preolímpica con la apertura de la mítica discoteca Nick Havanna. Aquel espacio combinaba videowalls, sushi y una estética elegante y rompedora, en la que los camareros vestían falda y las camareras, pantalones.
Ese espíritu innovador se consolidó en proyectos como Gimlet o Dry Martini, un espacio que elevó a la categoría de templo internacional de la coctelería y que figura habitualmente en la lista The World's 50 Best Bars. Más allá de su faceta empresarial, la gran aportación de De las Muelas ha sido la reivindicación de la cultura del servicio: una visión de la hospitalidad en la que el barman o el camarero actúa como anfitrión y gestor de emociones, dando prioridad a la empatía, el trato humano y la atmósfera social por encima del simple consumo.
Desde mundos diferentes, ambos han contribuido a construir un imaginario de Barcelona en el que el diseño, la cultura, el ocio y la creatividad forman parte de una misma manera de vivir.
Este será el hilo conductor de la próxima sesión de Moments Estel·lars, el ciclo organizado por The New Barcelona Post, que propondrá un diálogo entre los dos Javiers, conducido por el periodista Toni Aira. Más que una entrevista convencional, el encuentro quiere recuperar el espíritu de una época y explorar qué queda hoy de aquella Barcelona que supo convertir la creatividad y el hedonismo en rasgos distintivos de su identidad.
Organizada con la colaboración de CASA SEAT, Barcelona Global y Must Media Group, la sesión se celebrará el próximo lunes 2 de noviembre a las 18:30 horas en CASA SEAT. La conversación se grabará en formato videopodcast y se podrá recuperar posteriormente a través de los canales de Spotify y Youtube de The New Barcelona Post.
La Barcelona que inventó un estilo de vida
¿Qué hizo posible aquella efervescencia creativa? ¿Cómo vivieron Mariscal y De las Muelas la Barcelona de los años ochenta y noventa, entre la energía de la transformación olímpica y las ganas de abrir nuevos caminos? La conversación recuperará el ambiente de una ciudad que experimentaba con nuevos lenguajes visuales, espacios de encuentro y formas de ocio, y que encontraba en la noche uno de sus grandes laboratorios creativos.
Desde el diseño gráfico y la creación de personajes hasta el arte de la coctelería y la hospitalidad, ambos contribuyeron, desde sus ámbitos, a dar forma a una Barcelona que no solo quería modernizarse, sino también expresarse con una voz propia. Mariscal proyectó una manera libre, espontánea y reconocible de entender el diseño; De las Muelas ha convertido la coctelería en un ejercicio de oficio, creatividad y cultura. Dos trayectorias que comparten la atención al detalle y la voluntad de convertir una experiencia cotidiana en algo memorable.

El oficio, la disciplina y el arte de provocar
La creatividad a menudo se asocia a la intuición y a la libertad, pero detrás de las ideas que perduran también hay técnica, disciplina y conocimiento del oficio. El encuentro permitirá explorar esta combinación entre rigor y experimentación, así como el valor de la provocación como motor para cuestionar convenciones y abrir nuevos caminos.
¿Qué hace que una idea se convierta en un icono? ¿Cómo se mantiene la capacidad de sorprender después de años de trayectoria? ¿Y cómo se puede preservar una voz propia en un entorno cada vez más globalizado? A través de sus experiencias, Mariscal y De las Muelas reflexionarán sobre los procesos creativos, los referentes y las actitudes que han marcado sus recorridos profesionales.

Más allá de la nostalgia, la conversación también mirará hacia el presente y el futuro de la ciudad. Barcelona continúa siendo un polo internacional de creatividad, diseño y gastronomía, pero afronta el reto de preservar una identidad propia en un contexto de homogeneización global y transformación urbana acelerada.
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