Más de 100 millones de euros de inversión privada captada, 610 nuevos puestos de trabajo cualificados y 15 empresas creadas a partir de la investigación. Este es el balance de la primera década de las spin-offs del Barcelona Supercomputing Center (BSC). Diez años después del nacimiento de la primera empresa derivada, Nostrum Biodiscovery, el centro ha impulsado compañías que desarrollan desde nuevos fármacos con inteligencia artificial hasta chips de alto rendimiento, tecnologías de computación cuántica o herramientas para anticipar los efectos del cambio climático. Entre las spin-offs creadas durante esta década destacan nombres como Openchip, Mitiga Solutions, Qilimanjaro Quantum Tech, Nextmol, OneCareAI o Qbeast.
Al frente de la estrategia que ha hecho posible este conocimiento tecnológico se encuentra Mariona Sanz, directora de innovación y desarrollo de negocio del BSC, que ha acompañado a investigadores e investigadoras en el paso del laboratorio al mercado. Sanz (Barcelona, 1970) lidera las estrategias de transferencia tecnológica, las alianzas con empresas y el proyecto AI Factory, una iniciativa destinada a acercar la supercomputación y la inteligencia artificial al tejido empresarial. Licenciada en Economía y especializada en Economía Europea por el Instituto de Estudios Europeos, antes de incorporarse al BSC desarrolló buena parte de su trayectoria en el ámbito de la innovación empresarial, con responsabilidades en ACCIÓ, en el grupo Girbau o la Generalitat de Catalunya.
