Marc Moreno es escritor y editor de Llibres del Delicte.
El Bar del Post

Marc Moreno: Desafiando la mala suerte

Todavía queda un rato para el mediodía y Marc Moreno pide “un Cacaolat”, mientras repasa ávidamente la repostería: “Todas las guarradas que engordan. No sé cómo no peso cien kilos”.

Se acomoda en la barra con una triple sonrisa: la del escritor con un título reciente tan potente como es Escapismo, la del editor y prohombre de la literatura en catalán que ha publicado ya 50 obras en sus Llibres del Delicte, “un proyecto que nació sin ningún plan a largo plazo, en manos de un moribundo ingresado en un hospital”, y la del agitador al frente de un festival literario que ha ido posicionándose muy alto, Vilassar de Noir.


–Voy a encender la radio, ¿alguna preferencia?

–Mi hija de nueve años me tiene loco con el Reggaetón, así que suene lo que suene no iremos a peor. Pero, si puedo elegir, me quedo con el Rap de finales de los 90 y principios del 2000. Supongo que la música que escuchábamos de jóvenes siempre quedará mitificada

–Marchando, entonces, el Like Water to Chocolate de Common.

Y, entonces, la sonrisa de Marc Moreno se torna cuádruple.

 

“Soy un tío de 43 años que ha tenido mucha mala suerte y, al mismo tiempo, muy buena suerte en la vida. Todo a la vez. Me han pasado cosas terribles y cosas maravillosas. Llevo desde los 29 liado con el cáncer (quimios, radio, dos trasplantes, rechazo…) y eso, como te puedes imaginar, condiciona lo que te queda de vida. Pero, a la vez, soy alguien que tiene la fortuna de haber encontrado al amor de su vida, de tener una hija maravillosa y unos padres con los que siempre puedes contar. Además, soy periodista y escritor de novela negra y puedo dedicar todo mi tiempo a mi pasión, la literatura, porque hace unos años fundé Llibres del Delicte, donde publicamos autores que nos explican las partes más oscuras de nuestra sociedad”, explica.

La literatura como salvavidas, literalmente

Marc no siempre fue el escritor y editor sin cuyo aporte es ahora difícil hablar de literatura negra catalana: “Cuando yo vivía entre corbatas, contratos y seguros sociales, trabajando en una gestoría, mi amigo Xavi Díaz, periodista y escritor, me animó a no dejar de escribir, me ofreció una columnita en la revista que dirigía y me insistió en volver a la universidad para estudiar periodismo, que era lo que siempre había querido hacer”.

Moreno es autor de las novelas Temps de Rates y de Escapismo.

Aquel fue uno de los grandes detonantes que le acabarían proyectando en su ahora. El otro fue con la creación de la editorial. “El primer libro se publicó en junio de 2013 y, en octubre de ese mismo año, el cáncer volvió a aparecer tras un par de años de tregua. La literatura me salvó la vida, porque ingresado en el hospital o medio muerto en el sofá de casa, la ilusión de tirar adelante un proyecto como el de Llibres del Delicte, el contacto con otros autores y amigos del mundillo, la publicación de los libros fue lo que me mantuvo mentalmente activo y psicológicamente más o menos cuerdo. Porque cuando tu mundo se apaga poco a poco y ves que los tratamientos tan agresivos que te meten no dan resultados, es duro mantenerse entero. Este proyecto fue mi tabla de salvación y lo que hoy, casi ocho años después, me permite vivir en primera persona un mundo apasionante como es el de la literatura”.

Contar la Barcelona menos amable

“Me encanta Barcelona y siempre seré un tío de la Verneda, pero estoy en un momento de mi vida en el que necesito algo de tranquilidad”, por eso Marc va y viene de una ciudad que describe, irónicamente, como “un gran carril bici y miles de coches pitando de embotellamiento en embotellamiento” y de la que lamenta “la pérdida del centro: De adolescentes íbamos al centro, a los recreativos, a los bares, a las tiendas de ropa y de música que sólo podías encontrar allí, pero ahora nadie sale de su barrio para ir al centro. ¿A qué? ¿A ver guiris y ropa de Amancio Ortega? De crío siempre tenía la sensación de que Barcelona era el centro y mi barrio pertenecía a la ciudad por los pelos. Quizá ahora la Barcelona de verdad es la de los barrios como el mío”.

Un barrio y una urbe que, como autor, describe magistralmente en sus libros, como el superlativo Temps de Rates, que le valió en 2017 el prestigioso premio Crims de Tinta. “Mi literatura no es comercial, no es amable, es dura, de bajos fondos, de gente amoral que no cae bien. Pero es la que me gusta y la que quiero continuar escribiendo”, declara.

–¿Y ahora, en qué movidas andas?

–Además de seguir editando la mejor novela negra en catalán en Llibres del Delicte, escribiendo, como siempre, novelas de perdedores, de gente que está al otro lado de la línea a la que la suerte nunca les sonríe, porque las decisiones que toman siempre son las equivocadas. La Barcelona menos amable, degradada, sórdida, en la que, si no te espabilas, te acaban comiendo. Una trituradora implacable para aquellos que nunca dan con la tecla adecuada.

–Se acerca el mediodía, ¿te quedarás a comer algo? ¿Menús, tapas…?

— Tapeo, por favor. Mis padres me inculcaron desde pequeño la sana tradición de sentarte en una terraza a hacer el vermut y ya me puedes echar todas las fritangas del mundo, que voy a disfrutar como un enano. Sigo pensando que es extraño que no pese doscientos kilos.