“Desde muy joven, cuando cambiaba de cámara o compraba una nueva, la tenía varios días junto a la cama. La observaba sin atreverme a encenderla. Era un objeto nuevo que, poco a poco, se convertía en una extensión de mí, algo que incluso me protegía. (...) Era la serenidad de poder expresar lo que sientes. Éramos yo, ella (la cámara) y el resto.” Con estas palabras, la fotógrafa Pilar Aymerich se dirigía este miércoles a fotógrafos, profesionales y amantes de la cultura visual durante la inauguración de la nueva Casa de la Fotografía de Fujifilm —oficialmente House of Photography—, un concepto que la compañía japonesa ha implantado en Barcelona para redefinir la experiencia fotográfica y reivindicar la imagen como una forma de expresión, encuentro y creación.
La House of Photography barcelonesa es la segunda que se inaugura en Europa y la sexta en todo el mundo. La preceden las de Londres, Sídney, México, Hong Kong y Corea. El espacio, de carácter artístico y experiencial, se encuentra en el número 1 de Gran de Gràcia, donde antes estaba la Wonder Photo Shop de Fujifilm. En él, creatividad, tecnología y pasión por la imagen se unen para ofrecer un nuevo punto de encuentro entre profesionales y aficionados a la fotografía.
¿El objetivo? Fusionar la magia y la técnica de la fotografía para ofrecer una experiencia completa. Más allá de la venta de productos, el espacio acogerá talleres, actividades, pruebas de cámaras y exposiciones de arte, consolidándose como un punto de encuentro para la comunidad fotográfica.
La inauguración se ha vestido de gala con una primera exposición del espacio que reúne dos miradas sobre una misma ciudad: la de Pilar Aymerich y la de Toni Amengual. “Ambos contamos una historia que tiene que ver con el paso del tiempo”, ha explicado Aymerich. “Con cincuenta años de diferencia, la ciudad ha cambiado… y la mirada también.”
La muestra, abierta del 6 de noviembre al 12 de diciembre, propone un diálogo visual entre generaciones, tiempos y sensibilidades. Las fotografías de Aymerich son memoria viva de esperanza y lucha; las de Amengual, un reflejo contemporáneo de la Barcelona actual.
Más que una exposición, es un ejercicio de memoria compartida que se pregunta qué queda de aquella Barcelona que soñó con ser distinta. Al mismo tiempo, es también una declaración de intenciones por parte de Fujifilm: convertir este espacio en un punto de conexión entre arte y tecnología, entre pasado y futuro, entre quienes miran y quienes son mirados, con un escenario común: Barcelona.