Cócteles con colágeno, mascarillas LED, yoga y sesiones de mindfulness. Estos son algunos de los ingredientes de las nuevas Beautery Rooftop Party con las que ME Barcelona quiere convertir Furtivo, su rooftop frente a la Sagrada Familia, en un nuevo espacio de bienestar urbano. La iniciativa, que se celebra cada miércoles al atardecer, refleja una tendencia cada vez más presente en el sector hotelero: la integración del wellness en la vida social y el ocio.
La propuesta nació después de detectar un cambio en el comportamiento de los clientes. Según explica René Hoeltschl, director general de ME Barcelona, el bienestar ha dejado de entenderse como una actividad aislada para convertirse en una forma de vivir que engloba la alimentación, el ejercicio físico, la salud mental, la belleza y el descanso. “Los clientes ya no buscan simplemente un tratamiento o comprar una crema. Quieren cuidarse de manera global, desde la alimentación hasta la gestión del estrés o el ejercicio físico”, sostiene.
Las Beautery Rooftop Party forman parte de una estrategia más amplia con la que el hotel busca posicionar su rooftop como uno de los nuevos espacios de bienestar urbano de Barcelona. La experiencia combina sesiones de DJ al atardecer, cócteles funcionales elaborados con colágeno de Sesén, tratamientos con mascarillas LED de FOREO y una oferta gastronómica orientada hacia hábitos de vida saludables.
Además, los participantes pueden acceder a un paquete específico que incluye un cóctel con colágeno, parches hidratantes para el contorno de los ojos y una sesión de quince minutos con tecnología LED, transformando el tradicional afterwork en una experiencia vinculada al autocuidado. La iniciativa se complementa con una programación estable de actividades que incluye yoga, breathwork, sound bath, sesiones de estiramientos, step dance, música en directo, talleres y encuentros temáticos. “No queremos que la gente venga únicamente a tomar una copa. Queremos que pasen cosas”, resume Hoeltschl.
Más allá de los huéspedes alojados en el hotel, el proyecto tiene otro objetivo: atraer al público local. Tradicionalmente, los hoteles de lujo han encontrado dificultades para conectar con los residentes de la ciudad. En este caso, buena parte de la estrategia pasa precisamente por romper esta barrera y convertir el establecimiento en un espacio abierto a los barceloneses.
De hecho, según explica el director general, la mayoría de los asistentes a las primeras sesiones de las Beautery Rooftop Party no eran turistas, sino residentes de la ciudad. “Queremos que la gente entienda que en un hotel también se puede hacer vida. Que se puede venir a una actividad, a comer, a tomar algo o simplemente a disfrutar de una experiencia”, señala.
Barcelona juega, además, un papel importante en esta apuesta. Para Hoeltschl, la ciudad reúne algunas de las condiciones que mejor encajan con este tipo de propuestas: una fuerte cultura gastronómica, interés por las nuevas tendencias y una población acostumbrada a incorporar innovaciones relacionadas con el bienestar.
La iniciativa responde también a un cambio más amplio dentro de la industria hotelera. Si durante años el lujo estuvo asociado principalmente al producto, hoy cada vez está más vinculado a la experiencia. “Los viajeros ya han visto muchos hoteles y han viajado por todo el mundo. Lo que buscan ahora son experiencias auténticas y personalizadas”, sostiene Hoeltschl.
Este cambio se traduce en propuestas cada vez más adaptadas a los intereses de cada huésped. El hotel cuenta incluso con un equipo específico dedicado a diseñar experiencias personalizadas y sorpresas a medida para los clientes, desde actividades vinculadas a la arquitectura o la gastronomía hasta detalles pensados a partir de sus preferencias personales. La autenticidad es, precisamente, otro de los conceptos que aparecen con más frecuencia cuando se habla del futuro del sector. Ante experiencias estandarizadas que podrían repetirse en cualquier ciudad del mundo, el viajero busca propuestas con identidad propia y una conexión más directa con el destino que visita.
Aunque la programación de verano es la más intensa, el proyecto no está pensado únicamente para los meses de calor. El rooftop mantendrá actividades durante todo el año, adaptando la frecuencia y el formato a cada temporada.
Durante la temporada alta, la programación incluye un mínimo de cuatro actividades de bienestar semanales, a las que se añaden sesiones musicales, talleres, encuentros temáticos y las mismas Beautery Rooftop Party. El objetivo es que este espacio funcione como un lugar vivo donde pasen cosas más allá de la experiencia hotelera tradicional.
Para Hoeltschl, el wellness será una de las grandes tendencias que marcarán la evolución de la hotelería durante los próximos años. “Veremos cada vez más bienestar, ejercicio, nutrición y salud integrados dentro de la experiencia hotelera. Es algo que los clientes ya están pidiendo”. Mientras tanto, en una ciudad donde los rooftops compiten por las mejores vistas, la propuesta quiere diferenciarse ofreciendo algo más que una panorámica de Barcelona.
