Llibreria Finestres  Barcelona
Manifiesto de la Llibreria Finestres © Fabián Vázquez Savareikas

Una librería donde reinará el silencio toma forma en el Eixample

En un momento en el que proliferan nuevas librerías en Barcelona, después de meses de confinamiento y lectura de supervivencia, la futura Llibreria Finestres llega para romper todos los tópicos e invitar a la lectura. En el espacio que ocupaba hasta ahora el restaurante Monvínic, sentará a sus visitantes en cómodas butacas y los sumergirá en silencios imaginados por Arthur Conan Doyle. Como dicen los impulsores de Finestres, hay muchas librerías en la ciudad pero todavía hay más lectores.

“Un libro es una ventana por la que escapamos”, decía el escritor estadounidense Julien Green. Este es el origen del nombre de la futura Llibreria Finestres, propuesto por su socio fundador, el empresario Sergi Ferrer-Salat. El proyecto lo liderarán Àurea Perelló y Mireya Valencia, que serán las libreras, y Camila Enrich, Marina Espasa y Kiko Amat, que se encargarán de la programación cultural. Junto con Ferrer-Salat, todos ellos fueron reflexionando y discutiendo sobre esta idea de Green y fueron expandiendo el concepto, entendiendo los libros que acogerá Finestres no solo como una vía de evasión sino también como una manera de aprender, de adquirir nuevos conocimientos.

El origen de Finestres también radica en otra idea, la del silencio. “El inicio es este espacio donde reine el silencio para acercarte al libro y encontrarte con él de una manera consciente”, explica Àurea Perelló, con una larga trayectoria en el mundo cultural y librera desde hace años. “Hemos definido el espacio de tal forma que invite a este silencio. Que cuando tú entres a la librería haya una fractura entre lo que pasa fuera y lo que pasa dentro”, ilustra.


“Hemos definido el espacio de tal forma que invite al silencio”, ilustra Perelló, una de las libreras

La librería será un lugar muy cálido, con mucha madera, butacas y espacio para leer, sin hilo musical y, como es natural, llena de libros. Se pedirá que se mire poco el móvil, reivindicando lo que es analógico y se pierde entre tantas pantallas. “No tanto por antipatía sino porque queremos que cuando se entre en la librería haya esta experiencia de tranquilidad, silencio y recogimiento”. Una librería con un toque británico, añade el escritor y periodista Kiko Amat. “Solo faltarán las pantuflas”, bromea Amat. Y todo este silencio servirá para invitar a la lectura, porque, ¿no son las butacas uno de los mejores rincones donde leer?

Buscando el silencio, los responsables de Finestres se han acordado de Sherlock Holmes para crear uno de los espacios de la librería. Más concretamente, de su hermano mayor, Mycroft Holmes, que fundó el Club Diógenes, un lugar reservado para aquellos caballeros que querían leer la prensa tranquilamente, sin distracciones, teniendo en cuenta que la regla principal era el silencio. “No se permite hablar en ninguna circunstancia, y tres faltas en este sentido, si llegan a oídos del comité, exponen al hablador a la pena de expulsión. Mi hermano fue uno de los fundadores y yo mismo he encontrado allí una atmósfera muy relajante”, explicaba Sherlock en El intérprete griego de Arthur Conan Doyle. De hecho, Mycroft solo salía de su casa para ir al Club Diógenes, donde pasaba la mayor parte del tiempo —también había cómodas butacas—. Y, de ahí, de vuelta para casa.

Mycroft Holmes recibe a su hermano en El intérprete griego © Sidney Paget (1860 – 1908) via Wikimedia Commons

Queda por ver cómo será el Club Diogènes de Finestres—y si encuentra lectores tan fieles como Mycroft—, pero, para ir picando la curiosidad, será el espacio donde se harán algunas de las actividades culturales de la librería, como las presentaciones de libros. No obstante, no serán las típicas presentaciones de libros. “Teníamos muy claro cómo queríamos que fueran y como no queríamos que fueran”, subraya Amat, que se ha aburrido en demasiadas presentaciones como para volverlo a repetir. Amat se imagina “veladas” con escritores, en ambientes más íntimos y apasionados. Y, volviendo a Reino Unido, quieren que los autores que pasen por Finestres lean sus obras y no expliquen los cuatro datos que repiten constantemente las editoriales. Y, sobre todo, huirán de la actualidad, apostando por libros que quizás han pasado desapercibidos o que, simplemente, les apetecen.

Donde estaba Monvínic

Todo esto pasará en la Llibreria Finestres, en la calle Diputació, entre Balmes y Rambla Catalunya, donde hasta hace poco estaba Monvínic, restaurando de vinos —o templo—. También impulsado por Ferrer-Salat, anunció su cierre a finales de septiembre, después de doce años. Ahora, de lo que fue Monvínic no queda nada, más allá de cables y su antigua persiana, y Finestres se va abriendo espacio poco a poco, con unas obras que van avanzando, a pesar de que todavía no se puede divisar cómo será si uno pasa por delante.

Sin embargo, Finestres tendrá dos locales, que sumarán un total de 800 metros cuadrados. Donde había Monvínic, el espacio más grande, se podrán encontrar libros de literatura, ensayo, juvenil y cómics, con más de 40.000 referencias. Justo delante, cruzando la calle, en un local más pequeño, habrá la segunda librería, que tendrá unas 14.000 referencias y estará dedicada a las artes, es decir, a arquitectura, cine, fotografía, música, danza, diseño…

Entrada Llibreria Finestres
Entrada de la futura Llibreria Finestres, donde aún se puede ver la persiana de Monvínic.

La primera se prevé que pueda abrir entre finales de marzo y principios de abril del año que viene, mientras que para la segunda se tendrá que esperar un poco, todavía sin fecha. Si la librería grande de Finestres aspira a ser como un club, con mucho confort británico, la librería pequeña será más industrial y gamberra, “con más cemento y sucia”, indica Amat, aunque las dos tendrán concordancia y se comunicarán entre ellas.

Asimismo, los libros tampoco estarán organizados de una manera convencional, por géneros, temas o procedencia de los autores. Se buscará diseñar un relato e incitar los hallazgos de historias y autores. “Queremos transcender la manera de disponer los libros de manera exclusivamente temática y generar propuestas de conocimiento, sorpresa y descubrimiento”, detalla Perelló. Y también se integrarán entre ellos libros en diferentes idiomas, que representarán buena parte del fondo, invitando a leer en inglés, italiano, francés o alemán.

Más que una librería

“Finestres no es solo una librería, es un proyecto cultural”, remarca Perelló. Una de sus patas, obviamente, es la librería, pero también tendrá premios y becas. El premio Finestres de Narrativa premiará a los mejores libros escritos en catalán y castellano publicados a lo largo del año, dando una segunda oportunidad a obras que quizás no han captado la atención que merecían, con una dotación de 25.000 euros por idioma. Por otro lado, la Beca Finestres de Ensayo servirá para fomentar la escritura en catalán y castellano del ensayo y la crónica humanística, de divulgación científica, histórica, política, musical, literaria y artística, con el objetivo de fortalecer ambas modalidades, con una dotación de 20.000 euros por idioma.

“Finestres no es solo una librería, es un proyecto cultural”, remarca Perelló

Además de los premios y las becas, habrá las presentaciones de libro no convencionales y también se romperá la norma con clubes de lectura y ciclos, siempre desmarcados de la actualidad editorial. Por ejemplo, Amat señala que habrá un club de lectura sobre libros que te provocan hambre o un ciclo sobre filosofía que contará con una figura similar a la del defensor del lector de los periódicos para ir pidiendo precisiones de todo aquello que quizás no queda claro. En total, Finestres organizará seis ciclos y cuatro clubes de lectura durante 2021, una vez esté abierta. Todo esto para demostrar, tal y como defienden en su manifiesto, que la lectura es la segunda mejor manera de estar vivo.