Un latido que cruza el Atlántico: los coros del Palau debutan con el reto titánico de Beethoven

Orfeó Català al Palau de la Música © Toni Bofill
Orfeó Català al Palau de la Música © Toni Bofill

El Orfeó Català y el Cor de Cambra del Palau de la Música Catalana se enfrentan a la 'Missa Solemnis' en Los Ángeles, bajo la batuta de Gustavo Dudamel en su temporada de despedida de la LA Phil

(Redactora en The New Barcelona Post)
01 de marzo de 2026
Del latido que resuena en el modernista Palau de la Música Catalana al corazón que vibra bajo el acero del Walt Disney Concert Hall de Los Ángeles: el Orfeó Català y el Cor de Cambra del Palau inician su viaje más ambicioso. No solo por la distancia que separa Barcelona de California —casi 10.000 kilómetros—, sino por la magnitud del reto: la Missa Solemnis de Ludwig van Beethoven, una de las partituras más monumentales y exigentes jamás escritas.Por si el desafío no fuera suficientemente exigente, las 125 voces de los coros catalanes se unen a la Filarmónica de Los Ángeles (LA Phil) bajo la batuta del maestro venezolano Gustavo Dudamel, que dirige la obra por primera vez en su temporada de despedida de la orquesta californiana. Tres conciertos (desde esta noche hasta el domingo), entradas agotadas, y una premisa clara: que salga “del corazón y llegue al corazón”, como sentenció el propio Beethoven en el encabezamiento de la partitura.Compuesta entre 1819 y 1823, en paralelo a su Novena Sinfonía, fue estrenada conjuntamente el 7 de mayo de 1824 en Viena, dirigida por el propio Beethoven. Para Dudamel, la Missa Solemnis representa “el santo grial del repertorio sinfónico”, tal y como expresa el programa de la obra. Concebida en plena madurez y en un momento de oscuridad personal marcado por la sordera del compositor alemán, la partitura es una profunda exploración de la fe y de la existencia humana y, en definitiva, una búsqueda del sentido de la vida y de la divinidad.Dudamel Liceu
Gustavo Dudamel dirige la Missa Solemnis por primera vez. © Paco Amate

La grandiosidad de la obra, sin embargo, no es solo temática: se expresa también en su forma y fuerza expresiva, con 90 minutos de melodías que rompen los patrones clásicos. “Beethoven tuvo que inventar una nueva arquitectura musical: cada vez que miro la partitura descubro un nuevo espacio”, asegura el director venezolano. La obra exige lo imposible a la orquesta, a los coros y a los solistas —Pretty Yende, Sarah Saturnino, SeokJong Baek y Nicholas Brownlee—: extensión vocal, precisión y densidad expresiva para “crear una sensación abrumadora”, en palabras de Dudamel.

No es de extrañar, por tanto, que sea una obra poco programada, a la que solo se atreven los directores más experimentados. Dudamel, que dirige esta pieza por primera vez, lo hace en el punto culminante de su carrera en California, tras diecisiete años al frente de la Filarmónica de Los Ángeles y antes de asumir el cargo en la Filarmónica de Nueva York a partir de septiembre de 2026.

La culminación de un sueño

“Cantar en el Walt Disney Concert Hall, uno de los grandes templos de la música, ya es un sueño; pero aún lo es más con esta obra colosal”, asegura Xavier Benítez, tenor del Orfeó Català, con la emoción y la ilusión de las horas previas al concierto. “Es un auténtico privilegio que Dudamel haya escogido precisamente a los coros del Palau para este desafío tan complejo”.

Gustavo Dudamel en la Filarmónica de Los Ángeles © Danny Clinch
No obstante, algunos de los 125 cantantes catalanes ya conocen bien el escenario —una de las salas más icónicas del mundo, diseñada por el prestigioso arquitecto Frank Gehry---. Hace casi dos años, en mayo de 2024, cuarenta miembros del Cor de Cambra del Palau —que ahora regresan a este escenario— actuaron con Fidelio, también de Beethoven, bajo la dirección de Dudamel y acompañados por la LA Phil.

El debut es, por tanto, la consagración internacional de los coros del Palau de la Música Catalana, con un Orfeó Català que vive el momento más brillante de su historia, tras actuar en escenarios como Hamburgo, Estocolmo o Berlín. Pero el estreno en Los Ángeles es, sobre todo, fruto de meses de ensayos meticulosos, casi artesanales. “El equipo de profesores y nuestro director [Xavier Puig] han sido auténticos Michelangelos: picando piedra para pulirnos técnicamente hasta alcanzar la precisión que exige el desafío”, explica la soprano Sandra Castelltort. “A pesar de la responsabilidad, la emoción y la exigencia, nos sentimos plenamente preparados”.

El Cor de Cambra del Palau. © Ricardo Ríos

La admiración y el agradecimiento son dobles. Agradecimiento hacia Dudamel, que reafirma su compromiso con el Palau de la Música Catalana, con quien ha compartido proyectos memorables a lo largo de la última década, tanto en el edificio modernista como en París o Londres. Benítez lo describe como “uno de los directores más empáticos, que sabe muy bien cómo tratar al coro, con respeto, empatía y cariño, aportándole a la obra todo lo que necesita”.

Xavier Puig dirige el Orfeó Català desde esta temporada. © Orquestra Simfònica del Vallès

Por otro lado, también hay admiración hacia Xavier Puig, director del Orfeó Català desde esta temporada, a quien, bromea Castelltort, ya comienzan a llamar el “Dudamel catalán” por su energía y entusiasmo. Puig ha liderado meses de intensa preparación y ensayos, los últimos directamente en Los Ángeles. Además, el propio Puig dirigió la Missa Solemnis en noviembre en tres conciertos únicos en el Palau, en Sabadell y en Terrassa, junto a la Orquestra Simfònica del Vallès y los coros del Palau, una representación preparatoria para este reto titánico.

Una cita con la historia

La actuación es también un homenaje a la historia del Palau y del Orfeó. En 1927, bajo la dirección de Lluís Millet, el Orfeó fue el primer coro del Estado en interpretar la Missa Solemnis, con 300 voces y retransmisiones por Radio Barcelona, convirtiéndose así también en la primera grabación de esta obra colosal.Un siglo después, a las puertas del centenario de aquella gesta, el Orfeó vuelve a enfrentarse a la misma partitura, esta vez al otro lado del Atlántico. “Tocaremos el cielo”, asegura la soprano Castelltort. Y de hecho, ya lo hicieron literalmente a 35.000 pies, interpretando espontáneamente el Himno a la Alegría durante el vuelo de LEVEL hacia Los Ángeles en el que viajaban los cantantes, anticipando la emoción que les espera en el auditorio Walt Disney.
Los coros del Palau interpretaron la Missa Solemnis en tres conciertos en noviembre.
La magia que despertaron a 35.000 pies quieren transportarla ahora al auditorio californiano, con la misma pasión e intensidad en cada nota de la Missa Solemnis. “Esta partitura es especial: en un momento haces clic y se vuelve tuya. Y entonces se convierte en sobrecogedora: te roba el corazón”, concluye Castelltort. Y desde el latido íntimo de los cantantes catalanes… para que llegue al corazón del auditorio californiano.

Sobre el autor

Ainara Valadez
Ainara Valadez Medina

Redactora en The New Barcelona Post

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