“Mi padre y yo vivíamos en un pequeño piso de la calle Santa Ana, junto a la plaza de la iglesia. El piso estaba situado justo encima de la librería especializada en ediciones de coleccionista y libros usados heredada de mi abuelo, un bazar encantado que mi padre confiaba en que algún día pasaría a mis manos. Me crié entre libros, haciendo amigos invisibles en páginas que se deshacían en polvo y cuyo olor aún conservo en las manos”.
La Sombra del Viento (Planeta), de Carlos Ruiz Zafón (2001)
Esa librería inmortalizada por Carlos Ruiz Zafón en La Sombra del Viento sigue ahí, en la calle Santa Anna. Aunque, en realidad, nunca fue una librería, ni un cementerio de libros olvidados: es una tienda de guantes y sombreros desde hace 120 años. Zafón iba a menudo a la tienda cuando era niño, acompañando a su abuela, como explica detrás del mostrador Hugo Peralta, nieto de uno de los fabricantes de guantes que contribuyó a levantar la Guantería Alonso. “Zafón vino a la tienda poco antes de publicar la novela, y le dijo a mi madre que había escrito algo que haría la tienda famosa en todo el mundo”. Y así fue. Entre clientes y curiosos, llegan constantemente, buscando libros en estantes en realidad llenos de sombreros y guantes, seguidores de Zafón y de su saga del Cementerio de los Libros Olvidados, inspirado en una tienda que sigue manteniendo la esencia y la magia de la Barcelona de un siglo atrás.