Yo iré a votar y espero que ustedes también. Pero no iré a primera hora, como solía, a fin de "tenerlo hecho". Si voy a primera hora, como solía, es posible que me pillen para hacer de presidenta de mesa, porque alguno de los que tenían que ir no haya ido. Por miedo o por fuerza mayor. Imaginemos que a usted le toca y se levanta con fiebre. No podría ir a trabajar y hacer de presidente de mesa es trabajar. Me esconderé tras un árbol (cuyo tronco habré rociado con gel hidroalcohólico) y esperaré a que las mesas estén constituidas. Esta vez no haré lo que hago siempre: salir del colegio, muy despacio, y sonreírle al que hace encuestas "a pie de urna" para que me haga una. Mi propósito, siempre, cuando me hacen una encuesta a pie de urna es mentir, con el fin de ayudar a que el sondeo salga erróneo.
Quiero decir con esto que cuando mi tía Pura tenga que ponerse el epi, en ese colegio sufrirán. Ni se querrá quitar los zapatos, ni arremangarse el vestido, ni mucho menos destruir su crepado al ponerse una gorra en la cabeza. Si alguien la toca con la noble intención de ayudarla, le dará un tortazo.
No digo nada del momento en que la tía Pura deba contar votos con guantes. Nunca jamás, nunca, ha sido capaz de abrir una bolsa de súper con guantes. Nunca. Nos esperan meses tensos, hasta que termine.
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