¿Quién es el asesino? La Cena Criminal llega a El Xalet de Montjuïc

El Xalet de Montjuïc acoge 'La Cena Criminal'
El Xalet de Montjuïc acoge 'La Cena Criminal'

La Cena Criminal regresa a Barcelona con 'Un cadáver en el Louvre', que se representará durante tres noches en El Xalet de Montjuïc. Hablamos con sus creadoras sobre este fenómeno inmersivo que une teatro, gastronomía y misterio

07 de octubre de 2026 a las 05:30h

Misterio, alta cocina y las mejores vistas de Barcelona. La Cena Criminal vuelve esta temporada a nuestra casa para hacer de El Xalet de Montjuïc su nuevo escenario. Un cadáver en el Louvre es el nuevo caso de esta empresa de ocio inmersivo que ofrece una experiencia que va mucho más allá de salir a cenar. Esta temporada se podrá disfrutar de este evento durante tres noches: el 30 de octubre, el 15 de enero y el 19 de marzo.

Durante estos tres eventos, el restaurante se transforma en la escena de un crimen y el culpable está sentado entre los comensales. El objetivo es descubrir quién es el asesino mediante pistas y acertijos que tienen lugar entre plato y plato.

Me siento a hablar con Andrea Espinosa, directora departamento internacional Das Kriminal Dinner y Lourdes Llebrez, actriz y directora creativa La Cena Criminal para conocer cómo se construye este espectáculo que marida el teatro inmersivo y la gastronomía.

Una cena ambientada en el París de 1956 

La trama de esta temporada sitúa al público en el París del 28 de junio de 1956, una fecha que coincide con el Mundial de Suecia y que sirve de telón de fondo para la ambientación. «Valérie invita a muchísimos expertos en arte y prensa para anunciar un nuevo descubrimiento en el mundo del arte. En medio de todo eso empiezan a ocurrir otro tipo de escenas e historias, y ese evento principal acaba interrumpido por todo lo que sucede después», explica la actriz del espectáculo sobre el punto de partida de la historia.

Toda la representación sobre el terreno corre a cargo de dos únicos actores profesionales que interpretan a múltiples personajes con constantes cambios de vestuario y caracterización. «Yo soy un personaje que se llama Valérie, una experta en arte y una mujer muy elegante; después soy Mari, la limpiadora del Louvre, y también un policía francés que se llama Monsieur Treffoux», relata la intérprete. ¿Y cómo se gestiona encarnar a tres perfiles tan distintos con solo dos personas en escena? «Corriendo mucho. Salgo pitando dentro de la justificación de la escena, hago todo el cambio de vestuario y actitud que tenga que hacer y vuelvo a aparecer», añade entre risas.

Pero el reparto no acaba en el elenco profesional: el público asume hasta ocho de los personajes de la obra. Desde la llegada, se asignan roles de forma voluntaria a varios asistentes, a quienes se les entrega un complemento de caracterización y un libreto con sus intervenciones. «Aunque tengan personajes, no tienen ventajas para resolver el crimen. Tienen un guion que van a leer e interpretar, pero no tienen más información que el resto de los comensales. Pueden ser sospechosos a la vez que son detectives, y perfectamente podrían ser el asesino», aclara la organizadora del evento.

Respeto al plato, juego en equipo y anécdotas en sala

La noche se estructura en cuatro actos que se intercalan con los tres pases del menú. «Mientras están cenando no pasa nada a nivel teatral, les dejamos comer tranquilos... a excepción del postre», señalan desde la organización. Durante los actos teatrales, el servicio de sala se detiene para concentrar la atención en la trama. En cambio, cuando se sirven los platos, la acción se pausa para que los asistentes puedan comer con tranquilidad, debatir con su equipo, revisar las pruebas o apuntar datos en sus hojas de investigación.

Esa implicación del público genera situaciones imprevisibles y muy divertidas durante las representaciones. «Recuerdo a una señora que tenía un personaje que debía ser italiano y ella nos decía: 'Es que yo en realidad hablo portugués, ¿puedo hacer acento portugués? Me da igual que sea italiana, yo soy portuguesa'», recuerda entre risas la actriz.

'Un cadaver en el Louvre' es el espectáculo que veremos en Barcelona 

En otras ocasiones, la inmersión es tan absoluta que rompe los esquemas del resto de la sala: «Hay gente que se mete tanto en el papel que, a medida que avanzan los conflictos, se dirigen a otros participantes y les hablan de verdad. Al finalizar, el resto del público llega a preguntarnos si esa persona también era actriz contratada». Tanto es así que una de las frases que más tienen que repetir los actores durante la noche es un directo: «¿Puedes leer el guion, por favor?», para reconducir la improvisación y evitar que se pierda la pista clave.

Del teatro del siglo XIX a la desconexión digital

Aunque La Cena Criminal comenzó su andadura en España en 2024, la empresa cuenta con más de 15 años de trayectoria en países como Alemania, Suiza o Austria. El origen de este evento era el de rescatar una tradición que nació a principios del siglo XIX en los teatros amateur ingleses.

Ahora, en plena era del true crime, los pódcasts de misterio y las escape rooms, este espectáculo apuesta por la inmersión y la participación del público: «Lo que más está gustando es el hecho de que estas tres o cuatro horas que dejas el móvil en el bolso las vives en el presente y compartes con otras personas una experiencia. Te lo pasas bien, te sientes parte de algo y te olvidas de las pantallas y de tu día a día», reflexiona la responsable del proyecto.

Una de las escenas del espectáculo 

Al acabar la noche, cada mesa o equipo debe entregar un veredicto formal detallando la identidad del culpable, así como la reconstrucción exacta de los hechos. «En la inmensa mayoría de los eventos al menos un equipo lo resuelve. Y alguno incluso lo hace al milímetro: son capaces de reconstruir cómo sucedió todo paso a paso, la gente se pone a tope», explican.  

Aunque El Xalet de Montjuïc acogerá las tres citas principales en la capital (30 de octubre, 15 de enero y 19 de marzo), la experiencia no se queda solo en Barcelona ciudad. Un cadáver en el Louvre también se podrá ver en la Masia Can Ametller de Sant Cugat del Vallès, con pases programados para el 31 de octubre de 2026, el 16 de enero de 2027 y el 20 de marzo de 2027. 

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