Sarsanedas, que recibió el galardón con agradecimiento y humildad, atribuyó su éxito a “la perseverancia”, una virtud que, según explicó, ha sido clave para transformar una pequeña startup de ingeniería en un grupo multinacional con alcance global, activo en sectores como la marina, la tecnología médica o el New Space. El premio a la Mejor Iniciativa Empresarial fue para Madequa Health, una empresa fundada por tres emprendedoras que han desarrollado tratamientos naturales con aval científico para mejorar la salud de las mujeres durante la menopausia.
La gala fue también el escenario del estreno de la nueva junta de la AIJEC, encabezada por Vicenç del Mar, quien agradeció la labor del equipo saliente de Rubén Sans con unas palabras de continuidad y compromiso: “Somos herederos de vuestro esfuerzo y nos comprometemos a estar a la altura.” A Del Mar le acompañan en la nueva junta Cristina Hernández-Martí y Amanda Ceballo como vicepresidentas, Lluís Feliu como secretario general, Laura Puigvert como tesorera, Víctor Costa, Joan Torras, Laura Guix, Albert Celma, Claudia Salaet y Raimon Recoder como vocales, y Griselda Grau como presidenta de Aijec Plus.
En su discurso, Del Mar reivindicó el papel de los jóvenes empresarios como motor de cambio y prosperidad: “El joven empresario tiene los mismos problemas que cualquier joven: acceder al crédito, a la vivienda o a las licencias para poner en marcha proyectos. No pedimos privilegios, pedimos oportunidades.” Lamentó que “demasiado a menudo se demoniza al empresario y al trabajo”, y alertó de la “rigidez y el exceso de burocracia” que ahogan la iniciativa emprendedora.
El presidente de la AIJEC defendió que Catalunya debe dejar atrás la resignación de ser solo un país de pymes y apostar por un modelo que valore el talento y la ambición: “Desde el talento que tenemos, aspiramos a mucho más. No podemos conformarnos. Queremos una juventud con ganas de generar, cooperar y construir una Catalunya fuerte y rica en valores.”
Muy alineado con la defensa del empresariado, Josep Sánchez Llibre, presidente de Foment del Treball, pidió que “se respete” al empresario, que se deje de “provocarlo continuamente” y que “se deje de tratar a los empresarios como presuntos delincuentes”, lo que provocó una gran ovación.
Con un tono inspirador, el conseller de la Presidencia, Albert Dalmau, compartió con los jóvenes empresarios tres claves para un buen liderazgo: “No hay ambición sin humildad; los grandes éxitos tienen mucho que ver con la generosidad; y no hay liderazgo sin optimismo.”
Ahora bien, los empresarios —jóvenes o veteranos—, en el fondo, piden y necesitan lo mismo. En una misma semana, varias asociaciones y patronales han celebrado sus noches empresariales y, sin haber pactado los contenidos, las melodías de los discursos suenan bastante parecidas. Tanto Xavier Panés, presidente de Cecot —que celebró la noche de la patronal el lunes pasado—, como Vicenç del Mar, coincidieron exactamente en dos ideas: “Los empresarios no somos parte del problema, somos parte de la solución” y “no podemos distribuir la pobreza.” Y si Panés advertía el lunes que “el estado del bienestar está en riesgo”, Sánchez Llibre lo reiteraba: “Sin empresas no hay democracia, y sin democracia no hay sociedad del bienestar.”
Durante el acto también se entregaron varios reconocimientos: el Premio a la Trayectoria Empresarial, concedido póstumamente a Joan Planes, fundador de Fluidra; el Reconocimiento a la Calidad Lingüística Empresarial para Bellmàs Enginyers / BIB Grup; el de Emprendimiento Social para Coleo; el de Emprendimiento Azul para Titanium Technology; y el premio Futura Empresa para el proyecto Ecogrow, de los alumnos del Colegio Montserrat, que transforma residuos orgánicos en fertilizantes naturales.
En la Casa Fuster, la celebración tuvo un aire de retrospectiva, cierta reivindicación y mucho de futuro. Cuarenta años después, la AIJEC sigue reivindicando una nueva generación de empresarios que mantiene vivo “ese fuego que transforma los sueños en realidad.”