SEMANA DEL MECENAZGO

Inés García-Albi: "En este mundo tan complejo, la cultura nos hace un poco más humanos"

Inés García-Albi (c) Àngel Bravo
Inés García-Albi (c) Àngel Bravo

Aquellos días de pandemia que detuvieron el mundo y nos confinaron, Inés y su marido, Marcos, improvisaron en los bajos de su casa un teatro, con escenario y gradas. La mente de Inés es como el bolso de Mary Poppins, todo surge como por arte de magia y sorprendentemente. En su caso, en forma de actividades culturales. Con ellas ha ido tejiendo una red de amigos de un proyecto que no tiene otra intención que despertar más y más interés en conocer, socializar y descubrir como base del saber, acompañados por los que mejor conocen cada lugar, cada lectura y cada tema. Bienvenidos a la Factoría Cultural Martínez. Cultura de proximidad.

12 de octubre de 2025

En un antiguo taller de restauración de pianos, en el barrio de Gràcia, vive Inés García-Albi. Ella es bilbaína de nacimiento, pero después de haber vivido en Bilbao y en Madrid, se instaló en Barcelona, que es la ciudad de su madre, familia del poeta Jaime Gil de Biedma, y de su marido.

Inés García-Albi es periodista, historiadora, documentalista, escritora y gestora cultural. Y gestiona de manera increíble propuestas musicales, artísticas y literarias que se viven y comparten en petit-comité. Para ello fundó la Factoría Cultural Martínez.

--- ¿Cómo surgió esta manera de convocar para vivir experiencias culturales en tan pequeño formato en una casa?

--- Un día comiendo con una amiga cantautora, Silvia Comas, nos dijo que quería hacer un disco sobre Gloria Fuertes. Y lo hizo y, antes de estrenarlo en público, nos comentó que necesitaba poder hacer un falso directo en algún sitio. Y yo le dije, vale, lo haremos en casa e invitaremos a amigos. Y la gente cenó. Fue un exitazo y empezó a aparecer gente para hacer cosas. Y a esas cosas las empezamos a llamar las cosas del Sr. Martínez. Me inventé al señor Martínez porque quería escribir, y mirando blogs veía que todo el mundo hablaba de ellos mismos, pero eso a mí me daba apuro, así que creé al personaje, un inmobiliario que se quedó en paro, y lo bauticé con el nombre de la calle donde vivimos, Martínez (de la Rosa).

--- Y, desde aquel detonante, todo fue a más.

--- A partir de aquello, fuimos organizando encuentros en casa. Como teníamos a los niños pequeños, y Marcos ---su marido, el ilustrador Marcos Isamat--- cocina muy bien, después de la conferencia, el concierto o la actuación, lo que fuera, siempre compartíamos una cena, para que hubiera también ese gran momento de distensión. Pero todo eso empezó hacia el año 2012 o 2013, hemos ido muy lentos. Luego en 2018 alquilé el local de al lado, y monté una tienda galería de arte especializada en ilustración. Todo lo que hemos ido haciendo ha tenido un recorrido largo en el tiempo. Al 100%, en realidad, nos hemos puesto después de la pandemia.

--- En pandemia apareció ese teatro en casa, con escenario y gradas.

--- Justo antes de la pandemia, acababa de cerrar el local de la galería y la tienda, y yo tenía ya otras cosas entre manos, entre ellas, algún viaje que organizaba. Cerré el local el 31 de enero y en marzo nos confinaron. Entonces, en el sótano de casa montamos cuatro trastos para jugar a bádminton con los niños y, de repente, nos imaginamos un teatro en ese espacio. Marcos lo visualizó y enseguida empezó a dibujar las gradas. Eduardo Mendoza había escrito para la actriz y cantante Patricia Jacas el texto de la obra Si alguien me hubiera dicho, un monólogo sobre una cantante, y nuestro teatro sirvió de lugar de ensayo y acogió la primera representación. Y después de la pandemia fundé la empresa Factoría Cultural Martínez.

--- ¿Qué pasa dentro de ella?

--- Organizamos representaciones de teatro, conciertos, conferencias... No hay una programación fija. Cuando me apetece, monto algo. Esta semana, por ejemplo, tenemos al violonchelista y compositor francés Matthieu Saglio. Hacía mucho tiempo que íbamos detrás de él y ahora, aprovechado un viaje entre concierto y concierto, estará en Barcelona. Recojo iniciativas que me vienen a través de amigos y conocidos, y las que se me ocurren a mí.

--- ¿Y cómo llegáis al público?

--- Siempre es el boca-oreja. Y a través del boletín del Sr. Martínez, la newsletter a la que se puede inscribir la gente a través de la página web y recibir por mail la agenda de nuestras actividades. Esto es como un club.

--- ¿Qué te hace sentir la vida de este club?

--- Que esta es una casa abierta. Vengo de una familia numerosa, y estoy encantada con mi casa. La descubrimos cuando vivíamos en la calle de al lado. Supimos que había sido embargada y que se subastaba. A mí me encantaba la fachada, con la puerta industrial. Vine a hablar con el señor del taller que vendía patas de piano. Yo llevaba dos semanas en Barcelona y, aun así, en su catalán cerrado, entendí lo que me explicó y nos presentamos a la subasta. Una vez tuvimos la casa, empezamos a limpiarla con amigos, fue divertidísimo, y luego pedimos la licencia para hacer las obras. Hasta 1865, toda la manzana había sido una masía.

--- Vuestra casa y todo tu empeño en la factoría te ha convertido en un nexo entre personas.

--- Sí, un puente total, y una persona te va llevando a otra. Conferencias, cursos, teatro, música, un club de lectura de clásicos con gente buenísima, un domingo al mes o la liturgia lectora, en la que traigo a un catedrático, alguien muy top en un tema. Intento organizar encuentros de calidad.

--- Y os vais de viaje.

--- Sí. Organizamos tres tipos de viajes: internacionales, Ancha es Castilla y Paradas culturales. Los internacionales son capitales del mundo. Yo creo el contenido, por ejemplo, Nápoles barroco, y me centro en un momento determinado en el que la ciudad brilló con luz propia. A partir de aquí, monto en Barcelona conferencias, sesiones de literatura napolitana, cine y música con gente potente que habla del arte barroco o del cine napolitano, y luego vamos a la ciudad. Ya hemos hecho varias ciudades, en las que tenemos un director de ruta que sabe mucho del lugar, pero que no es un guía, porque es una ruta más de autor, en la que pasamos bibliografía y audiovisuales.

--- ¿Ancha es Castilla en qué consiste?

--- En un pueblecito que no tiene ni bar, en Valladolid, de una treintena de habitantes, organizo tres días con alguien que sabe mucho de algo y nos da tres conferencias. Pueden ser catedráticos, investigadores… Luego yo hago una ruta que refuerza las conferencias. Esta actividad la hacemos dos veces al año. Y luego están las Paradas Culturales, que son también rutas específicas con conferencias. Hemos hecho Madrid, Edad de Plata; Cádiz, ¡Olé la Pepa!, sobre la Constitución de 1812, y Barcelona, Arquitectura y Diseño. De estas salidas llevamos catorce.

"La cultura una faceta de mi vida inalienable, como comer"
---  Y de los viajes, hacéis guías.

--- Siempre me daba mucha pena que se perdieran las conferencias de esos viajes, y pensé que si las grababa se perdía el otro lado del viaje, la ruta, las comidas, la historia. Por eso ideamos la colección Apuntes Culturales, para poder hacer un viaje recogiendo las tres conferencias del ilustre conferenciante y luego la ruta de lo que hemos hecho en el viaje y todo ilustrado. Es un viaje intelectual y lúdico. Todo es cultura y el lugar y la ruta, siempre sentimental. La ruta apoya las conferencias y quien lo escribe tiene una vinculación con ello. Nos gusta mucho la mirada de los viajeros del XVII y XVIII, y optamos por los dibujos de Marcos Isamat. El primer libro de esta colección fue La Castilla de Gil de Biedma, con la conferencia del crítico Andreu Jaume, editor de toda la obra de Gil de Biedma, y la ruta, en este caso, la escribí yo por mi vínculo familiar y sentimental con el poeta. El tercer libro será el de Barcelona y la arquitectura, y con su autor hemos montado también salidas para contemplar la ciudad desde prismas diferentes.

--- Y aún hay más…

-- Sí, también hacemos Los domingos de Martínez, una vez al mes, con conferencias también de figuras ilustres en un tema, como Javier Moreno Luzón, Premio Nacional de Historia. El espíritu de todo lo que organizamos es pasarlo bien con la cultura, salir de una conferencia en la que has aprendido tanto, que sientes placer físico e intelectual. Los viajes también los vivimos de manera profunda. Cuando te cuentan bien las cosas es una delicia. Yo apuesto por quien lleva toda la vida estudiando los temas que tratamos, porque lo cuentan con pasión, transmiten muy bien y te contagian.

--- La cultura, por puro placer, envuelve todo lo que haces.

--- Es una faceta de mi vida inalienable, como comer. La cultura es la que nos hace un poco humanos en este mundo tan complejo. Cuantas más miradas te ofrezcan y más sepas, más vas a entender. No podría vivir ni ser yo sin la lectura, sin ir a conocer las cosas y entender. La cultura es una parte de mí misma, es un placer. En mi casa, en Castilla, los veranos eran larguísimos y nos juntábamos con los mayores. Se leía muchísimo y se hablaba muchísimo con mis padres, hablando y contando historias. Yo, además, estudié Historia y luego hice el máster de Periodismo de El País. Siempre ha habido un periódico en casa, El Correo, en verano en el norte de Castilla, y en casa de mi abuela, La Vanguardia. He crecido con la cultura de libros y películas de cine, y dedicarme a ello me parece un lujo.

--- Y en un momento de tanta virtualidad, encontrarse con la gente es un extra muy valioso.

--- En mi casa, las cenas con amigos son muy habituales. De hecho, organizamos también otra actividad a la que llamamos Adivina quién viene a cenar esta noche. Es otra fórmula para organizar encuentros en casa y hablar de actualidad. Yo me voy inventando cosas. Trabajamos mucho, pero yo estoy encantada. Tengo unos clientes que son casi mecenas, ya les llamo mis mecenas, embajadores de Martínez.

--- Inés es también una de las impulsoras de The Barcelonian. ¿Cómo surgió este proyecto?

--- Se le ocurrió a Luisa Vera, la ilustradora con la que había trabajado en la galería. Y durante la pandemia, se apuntaron varios amigos. Empezó colgando en Instagram portadas realizadas por ilustradores, como vimos que en París y Milán también se hacía. Y con la Factoría iniciamos el proyecto de venta online de las láminas, una o dos exposiciones y los libros. Hay cuatro tamaños de lámina, en papel muy bueno. Recogemos todo el talento de creatividad de esta ciudad, que hay un montón.

Sobre el autor

Carme Escales
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