ICO ha iniciado la construcción de una nueva terminal de vehículos en el Port de Barcelona que estará plenamente operativa a principios de 2028. El proyecto, ubicado en el muelle Príncep d’Espanya, contará con una superficie de más de 100.000 m² y una capacidad anual inicial de 180.000 vehículos, con el objetivo de consolidar la ciudad como hub logístico del sector de la automoción en el sur de Europa.
La nueva terminal, desarrollada por ICO —filial de la naviera japonesa Nippon Yusen Kaisha (NYK)—, se integrará en la red europea RoRo de la compañía y marcará su expansión en el mercado español. La instalación podrá albergar hasta 11.000 vehículos simultáneamente, de los cuales 8.160 se ubicarán en una estructura de almacenamiento en altura que permitirá optimizar el uso del espacio y reducir los movimientos internos.
El proyecto ha sido concebido como una infraestructura logística de nueva generación, basada en cuatro ejes principales: capacidad, digitalización, sostenibilidad y conectividad. En este sentido, la terminal incorporará sistemas de escaneo automático de vehículos en accesos, infraestructura de carga para vehículos eléctricos y una plataforma digital propia que permitirá el seguimiento en tiempo real de cada unidad, mejorando la eficiencia operativa y la trazabilidad. Además, la instalación estará preparada para operar con camiones estándar y megacamiones, optimizando los flujos de entrada y salida y reduciendo los tiempos de tránsito dentro del recinto.
La elección de Barcelona responde a su posicionamiento como uno de los principales nodos logísticos del Mediterráneo occidental. La terminal se ubicará junto a la infraestructura ferroviaria del puerto y contará con vías de triple ancho, lo que permitirá una integración fluida entre transporte marítimo, ferroviario y por carretera. Este enfoque intermodal facilitará el movimiento de vehículos entre el sur y el norte de Europa, reforzando el papel del Port de Barcelona como plataforma de distribución internacional.
En palabras de Jurgen Vanhove, CEO de ICO NV, “estamos expandiéndonos más allá de nuestra base belga para servir mejor al mercado del sur de Europa, añadiendo capacidad donde se necesita y creando empleo en el proceso”. Además, subraya que “la automatización nos ayuda a trabajar de forma más segura e inteligente, pero las personas siguen siendo esenciales en nuestra forma de operar”.
El desarrollo de esta infraestructura tendrá un impacto directo en el conjunto del ecosistema portuario. La actividad generada no solo afectará a las operaciones logísticas, sino también a servicios auxiliares como transporte, mantenimiento, seguridad y soporte técnico. Se prevé la creación de empleo tanto directo como indirecto, reforzando el tejido económico vinculado al puerto y contribuyendo al crecimiento de la actividad industrial y logística en el área metropolitana de Barcelona.
La nueva terminal permitirá al Port de Barcelona reforzar su papel como hub internacional de automoción y mejorar su conexión logística con Europa
Desde el Port de Barcelona, su presidente, José Alberto Carbonell, ha destacado que esta nueva terminal permitirá incrementar la capacidad operativa y avanzar hacia el objetivo de superar el millón de vehículos anuales. Actualmente, el puerto mueve más de 700.000 vehículos al año, una cifra que podría crecer de forma progresiva con la incorporación de nuevas infraestructuras. “El puerto debe actuar como un puente entre Asia y Europa”, ha señalado Carbonell, poniendo el foco en el crecimiento del tráfico internacional y en el papel cada vez más relevante de los vehículos procedentes de mercados asiáticos, especialmente China.La sostenibilidad se ha integrado como uno de los pilares clave del diseño de la terminal. El proyecto contempla la optimización de los flujos de tráfico interno, la reducción de desplazamientos innecesarios y la adaptación a la creciente presencia de vehículos eléctricos en el mercado. La infraestructura incluirá puntos de carga eléctrica y estará diseñada para responder a las nuevas necesidades del sector de la automoción, en plena transición hacia modelos de movilidad más sostenibles.
En este contexto, Carbonell ha subrayado la importancia de avanzar hacia infraestructuras más resilientes en un entorno marcado por la incertidumbre global: “los vehículos de cero emisiones dejan de ser una excepción para convertirse en una opción cada vez más mayoritaria”.
La concesión, con una duración de 27 años, será la tercera terminal dedicada a la automoción dentro del puerto y se enmarca en una inversión aproximada de 75 millones de euros. El proyecto incluye también la construcción de una estructura de almacenamiento en altura de hasta 45 metros, diseñada para maximizar la capacidad operativa en un espacio limitado.
Con esta nueva infraestructura, ICO continúa ampliando su presencia en Europa y refuerza su posición como uno de los principales operadores globales en el ámbito del transporte RoRo, dando respuesta a la creciente demanda de fabricantes y operadores logísticos que buscan soluciones eficientes, escalables y sostenibles en el sur del continente.
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