Menos turistas y de más calidad. La apuesta de Barcelona es clara, y sus efectos se trasladan a múltiples ámbitos de la ciudad, incluido, cómo no, el sector hotelero y, por extensión, la inversión inmobiliaria en los hoteles de la ciudad y su entorno. Pese a descender respecto a un 2024 con grandes operaciones, la provincia de Barcelona ha concentrado hasta septiembre el 17% del total de la inversión inmobiliaria en el sector hotelero, con 478 millones de euros.
Con esta cifra, Barcelona se sitúa como la segunda provincia en atracción de inversión en hoteles, solo por detrás de Canarias —que se queda con el 32%---, y por delante de Madrid y Baleares, ambas con el 10%. Según datos de la firma de gestión de inversiones Colliers, los 478 millones de euros se corresponden a 15 transacciones en la provincia. De ellas, siete se han producido en la capital catalana, con una suma de más de 1.200 habitaciones en estos tres primeros trimestres de 2025.
Desde Cushman & Wakefield, Albert Grau resalta que la cantidad de habitaciones transaccionadas en Barcelona ciudad ha sido menor que el año pasado. Con datos del primer semestre, en 2024 fueron 1.600, frente a 500 en 2025. Sin embargo, el valor por habitación se ha visto incrementado: de 280.000 euros en 2024, se ha pasado a 390.000 euros en 2025: “Los activos se están encareciendo”, resalta Grau, responsable de Hospitality en España.
Este encarecimiento puede mermar el interés inversor, “no por el destino, sino por el precio y las limitaciones”, asegura Grau, que destaca que estas limitaciones para abrir nuevos hoteles en el centro “provoca que cada vez cueste más poder invertir en hoteles en Barcelona”. No obstante, Grau asegura que la ciudad se sitúa “en el foco principal de los inversores a nivel europeo”. Tanto es así que las encuestas y estudios elaborados por Cushman & Wakefield sitúan a Barcelona en la primera o segunda posición en cuanto a atractivo para los inversores; “el problema es encontrar el activo”.
De cara a lo que queda por delante de 2025, la capital catalana mantiene un horizonte similar: “El interés continúa siendo alto, y lo complicado es encontrar oportunidades que se puedan convertir en ofertas”. En este sentido, plantea dos escenarios: activos familiares sin relevo generacional que se planteen vender, o bien fondos de inversión que quieren volver a vender un hotel.
Con este incremento de precios ante la poca oferta, “las rentabilidades están más ajustadas”, también en un contexto en el que los precios para pernoctar en la ciudad se han estancado o incluso disminuido. La ocupación también ha descendido respecto al año pasado, aunque solo lo ha hecho un 0,7%, situándose en un 79,3%. El ingreso por habitación disponible también ha registrado un ligero descenso hasta el tercer trimestre, y se ha situado en los 153 euros, según el Barómetro Hotelero de STR y Cushman & Wakefield. Pese a esta leve reducción, Barcelona sigue situada como uno de los destinos con mayores ingresos, solo por detrás de Marbella (263 euros) y Baleares (172), en un mercado en el que también influye la cantidad de alojamientos de lujo.
En este segmento del lujo, el tejido hotelero de la ciudad ha visto incorporarse a un nuevo actor recientemente, que llega pisando con fuerza y con la intención de atraer a visitantes internacionales pero también locales: el METT Barcelona, antiguo Gran Hotel La Florida, reabrió sus puertas en septiembre de la mano de Sunset Hospitality Group. El hotel, que este año cumple un siglo de historia, ha reabierto sus puertas tras una reforma de 15 millones de euros, mirando hacia Barcelona desde la falda del Tibidabo.
El hotel se alza sobre Barcelona perfilando su skyline como hotel de gran lujo de cinco estrellas, con 70 habitaciones y suites, además de dos piscinas, área de spa con Valmont Red Carpet, salones para eventos y una oferta gastronómica configurada por tres propuestas: un restaurante mediterráneo, 1925 Vermutería y el Florida Lounge by Lladró. "Queremos convertir el hotel de nuevo en un punto de encuentro social para los habitantes de la ciudad”, defiende Jaime Buxó, CEO de Sunset Hotels & Resorts.
La firma internacional se ha hecho cargo de la reapertura del hotel en alianza con la socimi Atom Hoteles como propietario y GMA Corporate como asset manager. Lo ha hecho dentro de una cartera de hoteles en expansión: de hecho, el establecimiento de Barcelona es el tercero que ha abierto a nivel global el grupo, con sede en Dubai. Actualmente, cuenta con hoteles en Marbella y Turquía, y abrirá en los próximos meses hoteles de lujo en ciudades como Milán y en Singapur: “Con la conectividad que tiene Barcelona, especialmente con los mercados asiáticos y Estados Unidos, la ciudad reunía las condiciones para ubicar un hotel de METT”, resalta Buxó.
Esta apertura no ha sido el único estreno en la ciudad en las últimas semanas: easyHotel ha abierto su segundo establecimiento en la ciudad. Con un centro limitado por la normativa en cuanto a nuevas aperturas, la cadena ha escogido el área en transformación de la Sagrera para abrir su segundo hotel en la ciudad, y cuarto en España. Con 75 habitaciones, el establecimiento se ubica en una zona estratégica, tanto por su proximidad con el 22@ como por la futura estación de la Sagrera y el nuevo barrio que emergerá junto a la infraestructura ferroviaria.
Estas aperturas se complementan como operaciones como la que protagonizó Catalonia al invertir 28 millones de euros en un hotel hasta entonces propiedad de Meridia, ubicado ante la playa en Poblenou. Poco después el Hotel Barceló Raval cambió de manos y fue adquirido por el fondo Real IS, mientras que el Palace ha pasado a ser propiedad del Estado de Argelia.
De Barcelona hacia el mundo
Barcelona no solo es receptora de inversiones hoteleras y de proyectos internacionales: las cadenas con sello barcelonés protagonizan inversiones e impulsan establecimientos más allá de la capital catalana. En los últimos meses, diversas operaciones han expandido hoteles de empresas barcelonesas en el tablero internacional, como hizo en mayo H10 con la compra de un nuevo cinco estrellas en París. Situado cerca de la Torre Eiffel, el hotel operará con el nombre de The One Alma París, con 40 habitaciones. Con él, la cadena catalana ha ampliado su presencia en Europa, donde ya cuenta con hoteles en Londres, Roma, Venecia, Lisboa y Berlín.Lo que va de año deja también otras operaciones, como la llegada a Washington de Eurostars Hotel Company, con su tercera apertura en Estados Unidos en un año, y como la de Sercotel, que ha apostado por expandirse dentro de España con nuevos hoteles en Madrid, Castellón y Cádiz, que se suman a una cartera que incluye 85 hoteles.
La expansión internacional es una prioridad también para Derby Hotels Collection: “Barcelona y Madrid lo tenemos cubierto, y siempre hemos tenido ganas de salir a otras capitales europeas”, explicaba Joaquim Clos en la previa de su evento anual en la Terrassa del Claris. Tras vender su hotel en París por 97 millones de euros y apostar por reformar su activo en Londres con unos 20 millones, ahora ponen el foco en Lisboa: “Estamos en la búsqueda del inmueble que reúna las características idóneas”. Siempre siguiendo su línea de diseño y lujo.
El lujo, de hecho, brilla en la ciudad, como se ha constatado en los Beyond Luxury Awards. Los premios de la industria luxury, en su quinta edición, han reconocido a tres hoteles catalanes: el Majestic, como hotel de lujo del año en el segmento classic hotel; Serras Barcelona, en el segmento boutique hotel, y Monument Barcelona, por su experiencia gourmet. Un lujo enfocado a clientes de calidad, en la línea del objetivo que se ha marcado Barcelona: atraer a menos y mejores visitantes.
