De cómo el Aquàrium nació de un partido de rugby en Australia

Túnel de Aquàrium por Nazaret Romero
Túnel de Aquàrium por Nazaret Romero

El impulso del empresario Anicet Ciscar desembocó en un equipamiento que abrió hace 30 años con sólo dos tiburones

(Redactora)
27 de agosto de 2025

El Aquàrium de Barcelona se prepara para celebrar su 30 aniversario, y cualquier efeméride se celebra mejor si se conocen los orígenes. La del Aquàrium es una historia sorprendentemente no contada, solo conocida por aquellos que vivieron su puesta en marcha y por los que han oído sus historias y anécdotas. Patrici Bultó es uno de ellos. El hasta ahora conservador y director técnico del Aquàrium, estuvo implicado desde el minuto cero en el proyecto, y ahora bucea hasta sus orígenes para recordarlos.

Bultó, que se acaba de jubilar tras 30 años en el centro, colecciona anécdotas de su historia, empezando, como debe ser, por el inicio. Y ese inicio es, como mínimo, inesperado. “Un equipo de rugby amateur de Barcelona fue a jugar en un torneo a Sídney, y en ese equipo estaba Anicet Ciscar”. Entonces con más de 80 años, todavía jugaba al rugby, tras una trayectoria en la que había destacado como jugador en diversos deportes y también como dirigente de clubes y entidades deportivas.

Ciscar, que falleció en 2002, no sólo había destacado en el ámbito deportivo, sino también empresarial: en 1965 fundó la cadena hotelera Hesperia. Con este prisma y llegando a Australia desde la Barcelona preolímpica, Ciscar quedó impresionado en una visita al recién inaugurado acuario de Sídney, que había abierto sus puertas en 1988. “Al verlo, Ciscar se dijo: Barcelona, abriéndose al mar y con la transformación de cara a los Juegos Olímpicos, debe tener un acuario”.

De vuelta a la capital catalana tras el torneo, Ciscar empezó a mover fichas para materializar lo que surgió como una idea en la lejana Sídney. “Se inspiró en el acuario australiano e incluso se asesoró con personal del centro, y se empezó a dibujar la idea”, explica Bultó, que casualmente tenía un tío que jugaba en el mismo equipo de rugby que Ciscar.

Después de picar a varias puertas y tras muchas gestiones, y gracias a la influencia de Ciscar, todo se alineó para sacar adelante el proyecto. Con una inversión inicial de unos 3.500 millones de pesetas, el Aquàrium fue impulsado por la empresa Mundo Submarino, integrada por el Puerto a través de la Autoritat Portuària de Barcelona; por la sociedad de Caixa Catalunya Invercartera, y por la sociedad MZOV y Cubiertas y la empresa Entrecanales y Tavora —que poco después se fusionaron para crear Acciona—. Como socio tecnológico, el proyecto contó con Underwater International, desde Singapur.

“El Aquàrium se empezó a construir con la voluntad de que estuviera listo para las Olimpiadas del 92, pero no llegó a tiempo, y se inauguró en el 95”, destaca Bultó, que se incorporó como adjunto de Biología y se encargó de la parte técnica, que incluía la captación y filtración de agua. Tiene otra anécdota en este ámbito: para hacer llegar agua del mar hasta el Aquàrium, perforaron un pozo en el fondo marino de Barcelona, siguiendo el modelo utilizado en algunas piscifactorías. De repente, algunos peces enfermaron. Tras investigarlo, descubrieron que otra empresa había perforado un pozo a pocos metros del del Aquàrium, y que lo había hecho a más profundidad, hasta una capa de aguas con más metales pesados y contaminantes. “Entonces fuimos a hacer los pozos de captación donde los tenemos ahora, delante del Club Natació Barcelona, en la Barceloneta”, desde donde se conduce el agua hasta las instalaciones del Aquàrium desde hace décadas, recorriendo unos tres kilómetros.

El Aquàrium de Barcelona está especializado en temática mediterránea.

Los inicios no sólo requirieron llevar agua hasta el Aquàrium; hacían falta peces, y también el animal que se ha convertido en su emblema: los tiburones. “Nadie tenía ni idea de cómo traer un tiburón a Barcelona”; nadie los había visto en la ciudad. El know-how vino de Waterworld y del que fue el primer conservador del centro, el australiano Mark Smith: “El primero que me enseñó a conocer a los tiburones fue él”, recuerda Bultó, ahora reconocido experto en la materia.

Finalmente, el Aquàrium abrió con dos tiburones: Isabel y Marc. “Marc, precisamente por Mark Smith, e Isabel, por la secretaria de dirección”. La historia de ambos tiburones quedó recogida en dos cuentos creados por el que fue el primer director del centro, Alfons Aran, al frente del Aquàrium cuando abrió sus puertas el 8 de septiembre de 1995. “Entonces, desde el túnel, sólo se veían en el Oceanario a los dos tiburones y a doradas que habíamos traído desde el Delta de l’Ebre”, explica Bultó.

Aquàrium de Barcelona.

El Aquàrium cuenta con 11.000 organismos de 600 especies. © Nazaret Romero / ACN

Poco a poco, fueron llegando más especies y animales, hasta los más de 11.000 organismos de 600 especies distintas que ahora habitan en el Aquàrium y que han visto renovadas sus instalaciones, con una inversión de 15 millones de euros por parte de Aspro Parks, al que ahora pertenece el espacio.

“Tenemos tiburones que tienen más de 40 años, algo que ha modificado la longevidad de este tipo de tiburones, porque en libertad no se ha encontrado ninguno mayor de 16 años”. Esto, en el caso de las especies de los tiburones del Aquàrium: otras pueden vivir muchos más años, incluso siglos: “En el mundo, hay tiburones que tienen más de 400 años”.

El Aquàrium siguió creciendo hasta que fue adquirido en 2001 por Aspro Parks, uno de los mayores operadores en Europa de parques y centros de ocio, con 68 parques y centros situados en una decena de países. Tras la primera dirección de Alfons Aran, dirigieron el centro Jordi Sabater y Jordi Inglés, antes de la llegada hace diez años de la directora actual, Maria José Peretó.

Como explica ella misma, el Aquàrium conmemorará sus 30 años de trayectoria con eventos del 5 al 7 de septiembre, con un pastel de Christian Escribà y con actividades durante el fin de semana previo al día en que se inauguró el centro, el 8 de septiembre, a raíz de la visión que tuvo un empresario y jugador de rugby en las antípodas de Barcelona.

El Aquàrium ha invertido 15 millones en su mejora coincidiendo con su 30 aniversario.

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Anna Badia López
Anna Badia López

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