Heralto: la impresora catalana que reconecta generaciones

La impressora Heralto
La impressora Heralto

Àlex Cabañeros y Ricard Durall han reconvertido una necesidad familiar en un proyecto con impacto social y ambición global, a través de un dispositivo que imprime automáticamente los mensajes del grupo familiar

01 de marzo de 2026 a las 23:19h
De una solución doméstica a un proyecto catalán con vocación universal. Así nace Heralto: no en un hub tecnológico ni en una gran incubadora, sino en el pequeño comedor de Pilar, en La Llacuna, un pueblo cerca de Igualada. Los primos Àlex Cabañeros y Ricard Durall buscaban una forma de que Pilar —abuela de Xènia, pareja de Àlex—, con 93 años y una mente despierta, pudiera seguir formando parte de las conversaciones familiares. Mientras hijos y nietos compartían fotografías y mensajes en los grupos de WhatsApp, la tecnología se convertía en una barrera para ella: el teléfono móvil resultaba demasiado complejo.Ingenieros de formación, Cabañeros y Durall decidieron simplificar el problema. No se trataba de enseñar a Pilar a usar un móvil, sino de adaptar la tecnología a sus necesidades. Inspirándose en las cartas que enviaba de joven y en la sencillez del fax, concibieron una idea simple pero efectiva: conectar una impresora térmica a Internet para que imprimiera automáticamente los mensajes del grupo familiar, sin aplicaciones, menús ni configuraciones.La elección de la impresora no es casual: funciona con tecnología térmica, como las máquinas de tickets de tiendas y restaurantes, es decir, que no necesita tinta, solo papel especial que reacciona al calor e imprime —aunque en blanco y negro— tanto los mensajes de texto como las fotografías. Es práctica, económica y casi sin mantenimiento: no hay que comprar cartuchos de tinta, solo cambiar el papel cuando se agota.

El propósito es, así, doble: reducir la brecha digital que separa a las personas mayores de las nuevas tecnologías y romper el sentimiento de soledad que a veces acompaña esta etapa de la vida. Aunque algunos de sus hijos viven en el mismo pueblo que Pilar y la visitan casi a diario, sus nietos viven en Barcelona y han encontrado en Heralto la forma de mantenerse conectados continuamente, más allá de las llamadas. Y son los pequeños gestos, un “buen día” o la imagen improvisada de un nieto camino al trabajo o en uno de sus viajes por el mundo, los que los mantienen conectados a pesar de la distancia. “Son detalles que parecen menores, pero que marcan la diferencia”, asegura Cabañeros.

Heralto funciona vinculado a Telegram: todo lo que se envía al grupo familiar se imprime en el papel de manera automática. Las fotografías que se pueden imprimir son, de hecho, uno de los grandes atractivos: recibir las imágenes de los nietos o hijos y poder verlas físicamente, aunque sea en blanco y negro, tiene un valor emocional incalculable. Además, el dispositivo incorpora tres botones físicos para responder: uno verde (“sí”), uno rojo (“no”) y un tercero personalizable (de color gris). Algunas familias han configurado mensajes como “Llámame” y, así, con un solo clic, el mensaje llega a todos los miembros directamente al móvil.

Al ver este nuevo dispositivo, la reacción de Pilar fue inmediata y, cuando salía a pasear por el pueblo, recomendaba Heralto a todos los vecinos y conocidos, quienes empezaron a preguntarse si también podían conseguir uno. Y así, el invento que había nacido como una solución casera, hecha a medida para Pilar, comenzaba a adquirir el potencial de un proyecto empresarial inesperado.

Àlex Cabañeros y Ricard Durall, ingenieros de formación, son los creadores de Heralto.

El punto de inflexión llegó en septiembre, cuando un vídeo de Pilar explicando el funcionamiento del dispositivo se volvió viral en las redes sociales. A partir de entonces, las solicitudes llegaron de toda Catalunya, especialmente durante la campaña de Navidad. Pilar no era un caso aislado: muchas familias compartían la misma necesidad de mantener el vínculo sin obligar a las personas mayores a adaptarse a herramientas como los teléfonos móviles, pensadas principalmente para las nuevas generaciones.

El modelo combina la venta del dispositivo (49,90 euros) con un servicio de suscripción mensual: un plan esencial de 9,90 euros —con un límite de 25 mensajes diarios— y uno ilimitado por 14,90 euros. Antes, sin embargo, ofrecen un mes de prueba gratuito con fianza reembolsable. “Introducir un dispositivo nuevo en casa de una persona mayor que no está acostumbrada a las tecnologías puede generar resistencias; y por este motivo preferimos que lo prueben sin presión”, explica Cabañeros. De hecho, con los comentarios de los primeros usuarios han ido incorporando nuevas funcionalidades, como recordatorios médicos o de cumpleaños configurados por la familia. Y, en el día y a la hora indicados, el dispositivo imprime el aviso.

Heralto nació como una solución creada a medida para Pilar.

Sus creadores trabajan ahora para perfeccionar el invento y eliminar una de las principales barreras: la necesidad de disponer de Wi-Fi en casa para que Heralto funcione. El objetivo es integrar una tarjeta SIM, como si fuera un móvil, para que el dispositivo funcione de manera autónoma. Además, también estudian ampliar las opciones de respuesta, incluyendo la posibilidad de enviar notas mediante uno de los tres botones.

A pesar del crecimiento de los últimos meses, el proceso sigue siendo casi artesanal, con el trabajo de Cabañeros y Durall, que compaginan Heralto con sus respectivas actividades como ingenieros. Ricard se encarga de la parte operativa y la atención al cliente, mientras que Àlex monta las impresoras, gestiona el stock y prepara los envíos. Sin embargo, a partir de este año quieren hacer crecer el invento para convertirlo en un gran proyecto empresarial. “Hemos recibido el interés de centros de día, farmacias e incluso operadores de internet”, afirma Cabañeros. “Después de validar que el producto no solo funciona sino que también gusta, ahora el reto es escalarlo”, asegura. Así, los dos primos y creadores estudian la posibilidad de buscar financiación externa, con el objetivo de llegar a nuevos públicos, incluso más allá de Catalunya. “Con prudencia”, alerta Cabañeros, pero “con ambición”.

El objetivo es que Heralto se convierta en un proyecto con recorrido, que evolucione a medida que lo hacen las tecnologías: “El objetivo es seguir actuando como puente frente a las nuevas formas de brecha digital que puedan aparecer”, explica Cabañeros. “Hoy la brecha digital puede ser el móvil, pero mañana puede ser la inteligencia artificial: la tecnología evoluciona rápido, y siempre hay colectivos que quedan atrás”, reflexiona, asegurando que Heralto quiere ser la herramienta que haga de puente entre estas dos realidades.

La tecnología al servicio de las personas

Cabañeros combina Heralto con su trayectoria en Biel Glasses, startup catalana que comparte la misma filosofía que Heralto: poner la tecnología al servicio de las personas. Fundada en 2017 por Jaume Puig y Constanza Lucero, el proyecto desarrolla gafas inteligentes equipadas con varias cámaras y sistemas de inteligencia artificial que analizan la escena en tiempo real, diseñadas para personas con baja visión. Cuando detectan un obstáculo, emiten avisos sonoros espaciales para que la persona pueda anticiparse y esquivarlo.

El dispositivo Heralto incorpora tres botones físicos para responder: uno verde (“sí”), uno rojo (“no”) y un tercero personalizable (de color gris).

A diferencia de Heralto, el desarrollo de Biel Glasses ha sido largo y exigente, con años de prototipos, pruebas con usuarios y procesos de certificación médica antes de llegar al mercado. A finales de 2025 produjeron las primeras unidades comerciales, y ahora trabajan para optimizar el diseño y ampliar funcionalidades.

La diferencia de camino es evidente: Heralto apuesta por una solución inmediata, mientras que Biel Glasses representa innovación profunda y lenta. Sin embargo, el hilo conductor es el mismo. “La tecnología no debería ser un privilegio ni un obstáculo”, defiende Cabañeros. Tanto si se trata de imprimir un mensaje familiar como de ayudar en el día a día de las personas con baja visión, el reto es el mismo: que la innovación sirva como puente para conectar a las personas, nunca como barrera.