Este 5 de enero, si Sus Majestades pasan por casa, no los recibas con las manos vacías. Una botella bien elegida puede provocar una sonrisa (y salvarte el brindis del día siguiente). Por eso hemos preparado una selección infalible: vinos con personalidad, espumosos con ganas de fiesta y un mezcal que se bebe en medio planeta.
Hay clásicos renovados, hallazgos catalanes, etiquetas premiadas y opciones para quedar bien sin complicarse. Ojo con los espumosos, eso sí: son los favoritos de los Reyes —y también los mejores aliados para celebrar, reponer fuerzas y brindar como toca.
El Penedès en mayúsculas
Kripta no juega en la liga de los espumosos: vive instalado en ella, cómodo, en lo más alto. En 2025 lo ha vuelto a demostrar con una colección de puntuaciones y medallas que imponen respeto, de Peñín a Decanter. Es un Corpinnat Brut Nature ecológico con ocho años de crianza, nacido de tres parcelas viejas y un coupage clásico de macabeo, xarel·lo y parellada. La etiqueta, firmada por Rafael Bartolozzi, evoca el Mediterráneo, la viña y el olivo (77 €). En la mesa, ideal con marisco fino, pescado blanco o quesos cremosos. Y si buscas más opciones, la casa Agustí Torelló Mata también elabora Bayanus (espumoso ecológico, seco y minimalista, 13 €) y Garnatxa Rosé (rosado ecológico premiado con un Oro 2025 en Grenaches du Monde, 11 €). No hace falta ser rey para brindar como uno.
Burbujas con propósito
Capaç no es (solo) un cava, es una forma de hacer las cosas con sentido. Domenio lo presenta como su primer espumoso solidario, creado con la voluntad de unir vino, arte e inclusión: cada botella da una oportunidad a artistas con diversidad funcional de la red artSingular (Fundació Josep Santacreu). Es un Reserva Brut Nature con 50 meses de crianza, coupage clásico (xarel·lo, macabeo y parellada) y etiqueta firmada por Manel Ruiz. Se elabora en la Bodega Modernista de Rocafort de Queralt, la primera "catedral del vino" de Cèsar Martinell. En la mesa, marida con aperitivos salados, mariscos, fritos o pescado al horno. Un brindis con sabor y causa.
El brindis que conecta pasado y presente
Hay botellas que solo son vino. Y hay otras que cuentan una historia. Las de Semon son de las segundas. El Tinto Semon 1962 Crianza 2020 (18,50 €) es un Rioja honesto y elegante, nacido de una colaboración con 200 Monges que pone en valor lo que importa: familia, tradición y ganas de hacer las cosas bien. El nombre rinde homenaje a los orígenes de la tienda, el buen beber y la cercanía con clientes y amigos. Tempranillo y garnacha, estructura y frescor: ideal para asados o platos de cuchara. Y si lo que toca es brindar, el Cava Semon 2015 (18,50 €) es la otra apuesta segura. Brut vintage, ecológico y elaborado en el Penedès, con burbuja fina y nariz floral. Perfecto con mariscos, snacks salados o quesos suaves.
El mejor tinto del mundo habla catalán
Les Sorts Vinyes Velles llega a Navidad con medalla grande y ganas de llamar a las cosas por su nombre. Tras ser elegido Mejor Vino Tinto del Mundo en el Concurso Mundial de Bruselas 2025, la Bodega Masroig reivindica que los grandes vinos también pueden hablar en voz baja… y en catalán. Detrás, viñas viejas de cariñena, tierras de arcilla roja y generaciones cuidando el mismo terreno con la paciencia de quien sabe que las prisas no hacen buen vino. En la copa, cariñena (95 %) y un toque de garnacha (5 %), 17 meses de roble francés y 12 más en botella. Fruta roja madura, cacao, sotobosque y un final largo que te hace quedar bien sin esfuerzo. Para grandes comidas, marida con asado, cordero o quesos curados. ¿Lo mejor? Cuesta unos 18 €, para brindar como un rey… pero sin hipotecarte en enero.
Un vino digno de emperatrices
La finca que hoy firma Finca La Emperatriz pertenecía a Eugenia de Montijo, última emperatriz de Francia y una mujer con más visión que muchos consejos de administración juntos. En 1878 ya paseaba un vino de estas viñas por la Exposición Universal de París. Más de un siglo después, los hermanos Eduardo y Víctor Hernáiz han recuperado ese legado con una lectura actual: vinos finos, precisos y conectados con la tierra. Para Reyes, tienen carta ganadora: el Blanco 2019 marida con marisco, berberechos o pescado al horno; el Tinto 2019, cuando aparecen asados o setas (37 €). Porque una emperatriz quizás no traiga regalos… pero deja vinos que hacen historia.
Valiente por fuera, Rioja por dentro
Hay quien regala corbatas. Y hay quien regala un sí. De esos que abren conversaciones, mesas y botellas. Y si es con buen vino, mejor. Por eso, LAN acaba de lanzar un nuevo pack con seis vinos descomplicados, sorprendentes e inspiradores: un verdejo, un rosado y cuatro tintos (crianza, ecológico, D-12 y gran reserva), pensados para cubrir todos los momentos de las fiestas. Del vermut al asado. Del brindis improvisado a la cena de gala. De la tarde de sofá al "abro una botella porque me lo merezco". También incluye sacacorchos, posavasos y postales con la información justa para no tener que improvisar ni discursos ni maridajes. Seis vinos, un pack, ni una duda (73 €).
Un brindis de alta costura
Perrier-Jouët Belle Époque es de esas botellas que no llegan a la mesa... aterrizan. Con presencia, silencio y expectación. La casa nació en 1811 en Épernay y ha cultivado una preciosa obsesión por el arte y la naturaleza. En 1902, el artista del Art Nouveau Émile Gallé diseñó para la maison su icónica decoración floral —las anémonas japonesas— que convertiría esa botella en una firma visual reconocible en todo el mundo. En la copa, burbuja fina, perfume floral y un chardonnay que sube varios peldaños la escala de la Navidad. Sí, el precio es alto (224 €), pero el resultado también: un brindis con categoría, de los que ordenan la noche y marcan el tono de todo lo que vendrá después.
El champán de Takashi Murakami
Dom Pérignon cierra el año con una colaboración que hace sonreír incluso a la botella. Ha invitado a Takashi Murakami a vestir las ediciones limitadas End of Year: una para el Dom Pérignon Vintage 2015 (269 €), otra para el Dom Pérignon Rosé Vintage 2010 (precio bajo petición). El primero pide aperitivos salados y marinos: ostras, mariscos o un tártar suave. El Rosé es para cuando quieres más cuerpo sin perder el toque fino: pato asado, jamón ibérico o un postre de fruta roja. El minimalismo serio de la maison se deja contaminar por el universo pop de Murakami, con flores icónicas y ese punto kawaii que convierte estuches y botellas en un jardín con burbuja propia.
El último clásico vive de Rueda
Entre todos los vinos premiados por el Ministerio de Agricultura en 2025 —como Paco & Lola Prime, De Casta, Gran Reserva Masia SXV o Altos de Inurrieta Reserva— este es un tesoro distinto. El De Alberto Dorado (DOP Rueda) se elabora como antes: con crianza oxidativa en damajuanas al sol y envejecido por criaderas y soleras, siguiendo un método casi extinguido que la familia Gutiérrez mantiene intacto desde los años 40. Con solo 6.000 botellas, este 100 % Verdejo despliega aromas de fruta seca, vainilla y pasas, con una persistencia que enamora. Perfecto para maridar con foie, bacalao, aves guisadas o quesos curados, es un vino que gustará a quienes saben escuchar una historia dentro de una copa (35 €).
Los Reyes también beben mezcal
Si el vino es lo que dejas a los Reyes, estas tres creaciones de Clase Azul son lo que podrías reservar para ti. Son destilados con tensión, aromas que atrapan y un punto gastronómico que se entiende con la mesa como lo haría un gran vino. El Clase Azul Tequila Blanco Ahumado (350 €) juega en el terreno de un blanco con profundidad. El tequila Reposado (180 €) tiene la textura de un vino con crianza bien afinada, perfecto para asados y conversaciones sin prisa. Y el Mezcal San Luis Potosí (450 €) es mineral y especiado, como un vino con carácter que, cuando te atrapa, ya no lo sueltas. No es casualidad que sea el tequila favorito de celebridades, chefs y coleccionistas medio planeta adelante: aquí hay más artesanía que marketing, y se nota.