EL BAR DEL POST

Gerard Guix: Vencer el silencio

Gerard Guix ©Àgata Casanovas
Gerard Guix ©Àgata Casanovas
(Escritor, periodista, gestor cultural)
23 de marzo de 2026

“Me gusta contar historias, complicarme la vida y tocar temas que incomodan. Las dos primeras aficiones me vienen desde pequeño; la tercera, la de meter el dedo en la llaga, ya se ha ido desarrollando más con los años, con el progresivo cabreo por tanto de lo que ocurre y la necesidad de decir las cosas tal y como las veo, por mucho que molesten al personal”. El escritor y dramaturgo Gerard Guix no se ha dejado nada. Una cena opípara, con una carne y un buen vino que, ahora, corona con un gintónic de Botanic mientras, de fondo, la big band de Lluc Casares se emplea a fondo con Simple pleasures.

Sus primeros recuerdos como escritor se remiten a la niñez, empujando las plúmbeas teclas de una Olivetti ajada para componer relatos. “De mayor quería ser guionista de cine y escritor y, de hecho, más adelante me vine de Vic a Barcelona para estudiar Imagen y Sonido”. Pero, en aquellos años, hacer una película era un proceso extremadamente caro y publicar una novela dependía del beneplácito de alguna editorial. “Lo más fácil, me di cuenta, era hacer teatro. Te juntabas con amigos actores y escribías una obra que fácilmente podías realizar, ¡así que se puede decir que empecé ahí por descarte!”, ríe.

Poco a poco, se fue abriendo camino en el mundo del teatro amateur hasta que, en 2005, despegó por todo lo alto. “Publiqué mi primera novela, La deriva dels continents, y estrené mi primera obra profesional, Gènesi 3.0, en el marco de la Mostra de Teatre de Barcelona, en la Sala Beckett”. Aquel petardazo tuvo onda expansiva y, durante los siguientes años, Gerard no paró. Novelas, adultas y juveniles, como Dia de caça, Tot el que hauries de saber abans d'estimar-me o El Cementiri; obras de teatro como ARCA o U, due, três; premios, reconocimientos, viajes. Un castillo edificado a base de duro trabajo que, de pronto, se vio barrido por una densa y destructiva ola de silencio.

Volver a encender una llama apagada

En 2013, Gerard Guix apostó fuerte. “Publiqué una novela y, poco después, estrené una obra de teatro, pero después paré todo. Llevaba ya cinco años enfrascado en un proyecto, el de un gran relato sobre Hitler y Chaplin que, bajo el título Doppelgänger, aunara diversos estilos literarios, la sátira, la política ficción y el género histórico”. Tardó cinco años más en materializar el libro, que tuvo listo para 2018. Cerca de 800 páginas, una labor monumental de documentación, un trabajo de arquitectura literaria donde se dejó hasta el último suspiro. “Y, entonces, no pasó nada. Absolutamente nada”.

Todas las editoriales, una tras otra, como si se tratara de algún tipo de conspiración, rechazaron su manuscrito. Tanto en castellano como en catalán. Los informes de lectura eran buenos, incluso laudatorios, pero pesaban más otros criterios. “Entré en crisis, dejé de considerarme escritor, aunque seguía dando clases de escritura creativa en el Ateneu”.

Doppelgänger de Gerard Guix es una de las únicas dos obras españolas, junto a Cercas, nominada al prestigioso premio Médicis. © Àgata Casanovas

La travesía fue lenta. Un largo silencio que fue borrando su huella de librerías y escenarios. Y entonces llegó una comida que lo cambió todo. “Quedé con el editor de Aux Forges de Vulcain, el sello francés que traducía mis obras, y le expliqué de qué iba la historia”. El editor francés se entusiasmó con el proyecto y tras ser traducida, Doppelgänger vio por fin la luz en el país vecino en 2025, con un apabullante éxito de crítica y ventas, y el hecho de ser una de las únicas dos obras españolas –junto a Cercas– nominada al prestigioso premio Médicis. 

Pese a este triunfo, ninguna editorial de aquí se ha interesado, todavía, en publicar el que ha sido uno de los libros del año pasado en Francia. Aun así, el hecho de que esta historia tuviera este inesperado final feliz, ha permitido a Gerard vencer el silencio. Acaba de publicar La flama apagada del desig (Univers), la primera novela adulta que escribe desde aquel 2018. “Una autoficción sobre la crisis creativa y la pérdida del deseo, aunque no está escrita con rabia ni con afán terapéutico. Es una obra serena”. 

Guix acaba de publicar La flama apagada del desig (Univers). © Àgata Casanovas

El retorno ha sido sonado, porque también ha vuelto al ruedo de la novela juvenil con Un far a la fi del món (premio Joaquim Ruyra) y al teatro con la aclamada Dirrrty boys (ganadora de seis premios Butaca). Orgulloso de este resurgimiento de las cenizas, el parroquiano anuncia estar ya trabajando en otras dos obras teatrales y una nueva novela “conectada con Doppelgänger, que saldrá en Francia”. De momento, solo ahí. Claro…

Ida y (relativa) vuelta

La del escritor y dramaturgo con Barcelona es una relación de ida y vuelta. “Me vine aquí a estudiar Imagen y Sonido, pero cuando tenía 25 años volví a Vic y no fue hasta 2009, cuando conocí a mi pareja, que me mudé de nuevo aquí. Al barrio de Gràcia”. Pero esa vuelta es relativa, “porque combinamos la vida en la ciudad con una más rural en una casa que tenemos en el Empordà”.

Un equilibrio que le permite huir de los aspectos que le gustan menos, “la masificación, el olor a pis en las calles, el agobio y la suciedad…” sin renunciar a lo que sigue amando de Barcelona, “su paisaje y paisanaje”, añade, liquidando su gintónic.

Y, hablando de paisanaje, mira a su alrededor. La noche filtrándose en la atmósfera, cada vez más animada, del Bar. Risas, el entrechocar de copas, conversaciones animadas. La vida misma.

– Si te apetece otro, estás invitado.

Con una amplia sonrisa, Gerard Guix asiente. “Me has leído el pensamiento”, dice.

Sobre el autor

Alberto Valle
Alberto Valle

Escritor, periodista, gestor cultural

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