Generalmente, formar y aprender son conceptos que se asocian a un espacio físico concreto: aulas con pupitres, bolígrafos y proyectores. Sin embargo, en los últimos tiempos esta concepción está cambiando: los bolígrafos se han convertido en ordenadores y las pizarras en proyectores. Pero Lagertha Project va un paso más allá y subvierte estas estrictas normas transformado al profesor en un patrón de barco y las cuatro paredes del aula en un velero que navega por el litoral barcelonés.
El pionero proyecto, impulsado por A Bordo Lab, tiene el objetivo de impulsar y acelerar proyectos de economía azul liderados por mujeres. Así, este programa no solo quiere romper con la clásica metodología de enseñanza dentro del aula, sino que también se propone subvertir la escasez de referentes femeninas y mujeres emprendedoras. En la última década, el número de startups fundadas por mujeres se ha mantenido invariable: alcanzando un escaso 20% tanto a nivel catalán o estatal, e incluso europeo.
Las diez candidatas seleccionadas para formar parte de este pionero proyecto vienen a combatir estas cifras y demostrar el potencial de sus proyectos de economía azul ---es decir, que, de forma directa o indirecta, tienen relación con el mar y su ecosistema---. Lo hacen en un sector altamente masculinizado, con los timones y el rumbo marcado, mayoritariamente, por hombres. Y en un sector económico que, además, está en pleno crecimiento, especialmente en Barcelona, después que la UNESCO eligiera la capital catalana para instalar el primer, y único, centro para impulsar la economía azul.
Lo hacen, además, tomando de ejemplo e inspiración a vikingas como Lagertha que, en una sociedad guerrera como la suya, no buscaban luchar contra los hombres o arrebatarles su papel, sino demostrar que podían competir al mismo nivel, e incluso conseguir superarles. Así, las participantes del programa prometen ser estas nuevas Lagerthas: venidas desde diferentes partes de España, desde las Canarias hasta las Terres de l’Ebre, comparten un mismo amor por el mar, además de una misma garra y liderazgo, que las ha llevado a querer emprender su propio proyecto profesional.
Estas diez participantes —seleccionadas entre el casi centenar de candidaturas recibidas— se reúnen puntualmente cada fin de semana, a lo largo de todo un mes, en el Barcelona International Sailing Center (BSIC). Durante este mes, cada fin de semana supone un aprendizaje práctico sobre cómo abordar, continuar o reenfocar sus proyectos, a través de un pionero método que combina la formación en el aula sobre tecnologías pioneras que pueden aplicar en sus proyectos, como la inteligencia artificial o la realidad aumentada, con mentorías y lecciones prácticas a bordo del velero.
La navegación, repartida en tres horas cada sábado del mes que dura el proyecto, supone un momento informal y relajado para poner en práctica y darse cuenta en primera persona de la importancia del liderazgo o del trabajo en equipo, tanto dentro como fuera del velero. Además, también se llevan consigo valiosas lecciones sobre el oficio de patrón o sobre cómo realizar ciertas maniobras a bordo de un velero, interiorizando el complejo y técnico lenguaje usado en este sector. Pero estos conocimientos no son puramente teóricos, sino también prácticos y es que, por turnos, las Lagerthas se van intercambiando los diferentes papeles dentro del velero: desde el timón a las escotas, para que puedan ser conscientes de la importancia de que se respeten las jerarquías dentro del barco y de que toda la tripulación vaya perfectamente coordinada para las maniobras.
Para algunas, esta experiencia representa una de las primeras veces que salen a navegar, mientras que para otras surcar el mar incluso llega a formar parte de su rutina o estilo de vida, pero para todas ellas supone una valiosa lección sobre liderazgo y trabajo en equipo, extrapolable a sus diferentes proyectos. Proyectos que, así como su experiencia previa en navegación, también se encuentran en diferentes estadios: desde ideas incipientes hasta algunos en fase de crecimiento.
Proyectos, además, totalmente variados: desde aplicaciones móviles que integran una calculadora de nuestra huella de carbono para reducir el impacto medioambiental de los viajes o un buscador que permite conocer si una crema solar es dañina para nuestro cuerpo o el mar, hasta una marca que reutiliza las telas de las velas o un documental interactivo sobre el impacto medioambiental. El programa, que también se complementa con mentorías individuales a cargo de Cristina Sáenz de Pipaón, detecta las necesidades de cada participante y las ayuda allí donde más la necesitan: desde el coaching personal a la elaboración de un plan de negocio.
Navegando hacia la utopía
El barco supone un un espacio informal e idílico para que las diez mujeres participantes de Lagertha Project comenten de qué les ha servido lo aprendido en clase o las dudas que tienen sobre cómo aplicar esos conocimientos a su proceso de emprendimiento. Es en ese momento informal cuando se produce la magia: las participantes se retroalimentan y ayudan con sus diferentes ideas, aconsejándose sobre cómo continuar o reenfocar la estrategia. Una sinergia entre las participantes que traspasa al velero e incluso a los días de formación, ya que, aunque la mayor parte del programa se concentre durante el fin de semana, las participantes están en contacto continuo a través de Whatsapp, por donde se comparten ideas sobre cómo mejorar o reenfocar sus respectivos proyectos e incluso enlaces o recursos que les han ayudado.La navegación en sí misma también supone un aprendizaje ya que emprender es casi como navegar. Es decir, por mucho que nos fijemos un destino concreto, a veces se debe cambiar el rumbo e incluso dar marcha atrás. “Navegar en el mar es un aprendizaje continuo, uno nunca deja de formarse y de entrenar su intuición”, comenta el patrón del velero con el que la mitad de Lagerthas realizan la mentoría. El emprendimiento, asimismo, tampoco no es un camino lineal: “a veces hay que ajustar las velas y virar, cambiar el rumbo pero siempre teniendo muy presente nuestro destino”, resume Pat González, impulsora y CEO de A Bordo Lab, la aceleradora de proyectos de economía azul que se encuentra detrás de este proyecto de emprendeduría femenina.
“Cuando decidimos emprender debemos diseñar nuestro recorrido desde la utopía, sin condicionales, porque sino acabamos planteándolo desde la viabilidad y, como seguramente habrá condicionantes como la falta de tiempo o de financiación que nos echen para atrás, entonces nunca lo acabaremos llevando a cabo”, anima González a las participantes del programa mientras se encuentran a bordo del velero. Y añade: “esta utopía que diseñamos debe ser nuestro faro, y después debemos plantearnos: ¿Qué necesitamos para hacer realidad este sueño? ¿Quién me puede ofrecer aquello que necesito?, y así es cómo empezamos a navegar hacia nuestro destino”, añade.
De hecho, A Bordo Lab es el resultado de creer que esa utopía con la que se sueña se puede convertir en realidad. Fue durante la pandemia que González, que acumula años asesorando proyectos de innovación, sintió la llamada del mar. Sin haber navegado previamente y no disponer de contactos o conocidos en el sector, decidió formarse y dar rienda suelta a esa pasión marítima que tanto la llenaba. Y, de paso, convertirla en su motivación profesional: diseñando diferentes programas orientados a acelerar proyectos de economía azul.
Tras meses e incluso años prototipando estos programas, fue en enero de 2024 cuando decidió crear A Bordo Lab, aceleradora que, según define González, concibe el mar tanto como propósito, impulsando proyectos de economía azul, como herramienta, es decir, que sirve como excusa o motivo para transmitir conocimientos sobre liderazgo y equipo. Por ese motivo, desde A Bordo Lab organizan desde teambuildings a bordo del velero hasta programas de mentorías concretos, enfocados a diferentes colectivos que, por distintas razones, tienen más dificultades para organizarse y emprender proyectos: desde niñas de primaria y secundaria (con el programa Spark Girls), hasta personas en edad de prejubilación o jubilación (Late Bloomers) o personas con discapacidad (We did it), y un largo etcétera.
“El objetivo es empoderar estos colectivos, así como hacemos en Lagertha Project con las mujeres emprendedoras, de forma individual, para luego generar un impacto colectivo”, añade González. Pero la utopía de González no acaba aquí: estos proyectos también están guiados por un faro que ilumina su camino. Es decir, que en cierta manera sirven de ensayo y prueba para un objetivo mayor: un barco clásico de madera que navegue de forma permanente por el Mediterráneo, atracando de puerto en puerto, y que pueda actuar como un laboratorio y un acelerador de proyectos de economía azul pero que, en vez de estar atracado en tierra, navegue permanentemente.
De momento, los diferentes programas sirven como un primer laboratorio de proyectos. Así, Lagertha Proyect, además de estar impulsado por A Bordo Lab, también cuenta con la colaboración de la Fundación Barcelona Capital Nàutica, Telecos.cat y la Fundación Ship2B. El programa, valorado en 8.800 euros para cada participante, está totalmente subvencionado gracias a la cofinanciación de la Generalitat de Catalunya en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, financiado por la Unión Europea a través de los fondos Next Generation EU.
Navegar y emprender, dos caminos no lineales
Las horas de navegación, así, además de lograr conectar con las compañeras, también sirven para compartir las dudas que puedan surgir en el camino hacia las diferentes utopías de cada participante. El mar, asimismo, también se encarga de ofrecer lecciones en primera persona que van más allá de la conducción de un velero: como, por ejemplo, cómo gestionar una crisis, ya sea a bordo de un velero o de una organización.
Porque incluso cuando la navegación parece sencilla, con las condiciones meteorológicas totalmente favorables, y el rumbo está ya totalmente encaminando, incluso si se está llegando al puerto de destino, los acontecimientos pueden sufrir un cambio de rumbo. Un aprendizaje que las Lagerthas vivieron y experimentaron en primera persona durante una de esas mentorías a bordo: ya que, en el momento más inesperado, el motor puede sobrecalentarse y dejar de funcionar. Es en ese momento cuando las lecciones sobre liderazgo y trabajo en equipo cobran más sentido que nunca, con una tripulación totalmente coordinada y siguiendo las órdenes de un patrón que se muestra tranquilo y seguro para conseguir llegar a puerto.
Estos aprendizajes a bordo del velero se complementan con formaciones sobre tecnologías disruptivas también dentro del aula: con clases específicas sobre inteligencia artificial, blockchain, Internet of Things (IoT) o realidad virtual y aumentada, de la mano de expertas como Montse Guàrdia o Eli Bonet. Estas formaciones, en apariencia algo más convencionales que las que tienen lugar encima del barco, tampoco se ajustan al formato tradicional de clase magistral, sino que su objetivo es que las participantes incorporen estas tecnologías de forma práctica en sus proyectos.
Así, por ejemplo, después de conocer cómo se idea y se trabaja un proyecto de realidad aumentada de la mano de Patricia M. Val, productora creativa de Futura Space —estudio de tecnologías inmersivas que ha desarrollado proyectos para Vueling o El Celler de Can Roca—, e incluso experimentarlo en su propia piel gracias a gafas que incorporan esta tecnología, es el momento de pensar cómo pueden aplicar estas tecnologías a sus propios proyectos o a los de las otras participantes.
“Con todo los conocimientos, esta semana he afrontado el trabajo de otra manera”, comenta una de las participantes del programa al finalizar un intenso fin de semana. Y es que, aunque la mayoría combinen de momento su proyecto de emprendimiento personal con otros trabajos, a través de estas mentorías, tanto a bordo como en tierra, empiezan a construir el camino hacia esta utopía que se vuelve cada vez más posible. Animadas por una incansable Pat González que les recuerda que su presente ya forma parte del pasado, “ya que es producto de las decisiones que se tomaron en el pasado”. Y que, por lo tanto, para cambiar su futuro y acercarse a esa utopía primero "deben tomar el timón y poner rumbo a ese ansiado destino".
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