La confianza es el elemento esencial e imprescindible para tejer las relaciones humanas y comerciales, y que se logra con transparencia, compromiso y con organizaciones capaces de generar valor con impacto directo en la sociedad. En este contexto, el cooperativismo es una alternativa real y clave: es una manera de entender la actividad económica que responde, más que nunca, a los retos del presente con una mirada puesta en el futuro.
Cada primer sábado de julio se celebra el Día Internacional de las Cooperativas, una fecha que, como entidad bancaria cooperativa que somos, nos invita a reflexionar sobre un modelo empresarial que, a menudo, pasa desapercibido a pesar de su contribución al desarrollo económico y social. Se trata de un modelo que ha demostrado, especialmente en momentos de incertidumbre, una gran capacidad de resiliencia gracias a una visión de largo plazo, una gobernanza participativa y un compromiso firme y centrado en las personas.
En Europa, esta realidad es bien visible, ya que hay más de 2.400 bancos cooperativos, que representan el 23% del mercado financiero y agrupan a más de 228 millones de socios y socias. En países como Francia, este modelo concentra cerca del 60% del mercado, mientras que en Austria supera el 30%. Son datos que evidencian que la banca cooperativa es un actor relevante en las economías más desarrolladas.
En España, en cambio, representa solo el 10% del mercado financiero. Esta diferencia pone de manifiesto que todavía hay una gran oportunidad de crecimiento. La entrada en vigor este año de la Ley Integral de Impulso de la Economía Social refuerza precisamente el papel que pueden jugar las cooperativas en la construcción de una economía más sostenible, competitiva e inclusiva.
"En Europa la banca cooperativa representa el 23% del mercado financiero"
La singularidad del modelo cooperativo no recae únicamente en su estructura jurídica, sino que lo hace, sobre todo, en su manera de tomar decisiones. Cuando los clientes también son propietarios de la entidad, como en el caso de los socios y socias de Caixa Enginyers, las prioridades cambian. Las decisiones no responden a obtener solo unos buenos resultados económicos que van directamente a sus accionistas, sino a la creación de valor compartido, a la sostenibilidad del proyecto y a la confianza que se construye con cada relación de futuro.
Este enfoque también transforma la manera de entender el servicio. La proximidad, el asesoramiento personalizado, la calidad y la voluntad de acompañar a las personas durante toda su vida cubriendo las necesidades financieras dejan de ser un elemento diferencial para convertirse en la esencia misma del modelo.
De hecho, este compromiso por la proximidad y la excelencia en el servicio también tiene una traducción medible. En un entorno financiero cada vez más competitivo, la confianza se construye en cada interacción, y la calidad del servicio se ha convertido en un factor clave de diferenciación. En 2025, Caixa Enginyers ha sido reconocida como la primera entidad financiera de España en calidad de servicio según el ranking IQUOS elaborado por STIGA, un hito que nos llena de orgullo. Con una puntuación de 8,93 sobre 10 (muy por encima de la media del sector (7,84), este reconocimiento y liderazgo lo es tanto en el asesoramiento de inversiones como en la financiación para la adquisición de vivienda y que avala un modelo basado en la proximidad, la confianza, el asesoramiento personalizado y la mejora continua.
Desde Caixa Enginyers lo vivimos cada día. Hace casi sesenta años que nacimos con la voluntad de humanizar las finanzas y demostrar que es posible combinar solvencia, crecimiento y rentabilidad con un arraigo en el territorio y compromiso social real. Hoy, más de 220.000 socios y socias forman parte de este proyecto colectivo, que en 2025 alcanzó los mejores resultados económicos de su historia. Este crecimiento no es un objetivo en sí mismo; es la consecuencia de mantenernos fieles a los principios que nos han definido desde nuestros orígenes.
Pero el cooperativismo va mucho más allá de las entidades que lo representamos. Es una manera de entender la empresa basada en la colaboración, la corresponsabilidad y la voluntad de generar un impacto positivo en los territorios donde opera. En un momento en que conceptos como la sostenibilidad, la inclusión o la gobernanza responsable ocupan un lugar central en la agenda empresarial, las cooperativas llevan décadas trabajando bajo estos mismos principios.
Es cierto que todavía queda camino por recorrer. Hay que seguir dando visibilidad al modelo, acercarlo a las nuevas generaciones y demostrar que es perfectamente compatible con la innovación, la digitalización y el crecimiento. Las cooperativas no compiten contra la transformación, sino que contribuyen a ella aportando una mirada diferente sobre cómo crear valor.
Quizás la pregunta ya no es si el cooperativismo tiene futuro. La pregunta es qué futuro queremos construir. Si aspiramos a una economía más cercana, más responsable y más resiliente y más humana, el cooperativismo no solo tiene cabida, tiene mucho que aportar y un largo recorrido.