El Festival Ciutat Flamenco vuelve a Barcelona para presentar su 33ª edición. Estamos ante un festival con una gran trayectoria a sus espaldas que es impulsado por el Taller de Músics, una de las instituciones de referencia musical de la ciudad.
Desde el año pasado, la dirección artística recae en Marta Piñol y José Manuel Álvarez, que tienen muy claro hacia dónde quieren llevar el festival: dar más protagonismo a propuestas de danza y baile con una mirada actual y contemporánea. «El objetivo del festival y la dirección que hemos tomado es dar espacio a propuestas de danza y baile con una mirada actual o contemporánea», explica la codirectora.
La apuesta por la creación y el talento formado en casa
Si hay un rasgo característico que define esta edición es la presencia del baile en casi toda la programación, dejando de lado solo un par de conciertos. Pero más allá del escenario, hay una reivindicación clara por parte de la dirección: poner el foco en artistas catalanes (o formados en Cataluña) que, para buscarse la vida y crecer profesionalmente, a menudo han tenido que hacer las maletas hacia Madrid o Sevilla.
El objetivo del festival y la dirección que hemos tomado es dar espacio a propuestas de danza y baile con una mirada actual o contemporánea.
Para abrir la programación, el festival cuenta con grandes nombres del flamenco como José Maldonado, Anna Morales y Joel Vargas. Junto a ellos, la parrilla se llena de artistas jóvenes de entre 18 y 25 años que presentan sus piezas cortas. El punto y final tendrá lugar en L'Auditori de Barcelona, con cuatro bailaoras, un grupo de danza del quinto curso del Institut del Teatre, el coro del Taller de Músics y artistas invitados como Anna Brenes y Chicuelo.
El festival teje alianzas en toda la ciudad. Además de la complicidad con el Taller de Músics, el certamen consolida su unión con el SAT! Teatre de Sant Andreu (con quien comparte fechas y programación con el Festival Dansat), el Institut del Teatre, el centro de creación El Graner (que lleva a La Farinera del Clot una muestra de proceso de Lorena Oliva) y el Ateneu Popular de Nou Barris.
Precisamente en la plaza de la Amistad, en el exterior del Ateneu de Nou Barris, se vivirá uno de los platos fuertes del viernes 23 de octubre: el Ciutat Batalla, un concurso de baile al aire libre y totalmente gratuito. Piñol detalla que la idea era abrir el radio a las artes del movimiento vinculadas al flamenco y a la danza española: «Queremos valorar el nivel de creación, el nivel coreográfico y las propuestas que puedan presentar, como su capacidad de improvisación con cante, guitarra y percusión».
El concurso contará con 10 participantes seleccionados que defenderán una coreografía propia de tres minutos y se enfrentarán a fases con músicos en directo ante un jurado formado por artistas del mismo festival.
Mujeres, precariedad e identidad artística
El festival también contará con una mesa redonda sobre la realidad de la profesión. Dentro del ciclo Dimarts de Compàs, Marta Piñol moderará una mesa redonda titulada Ser artista hoy: creatividad e investigación, donde creadoras de su misma generación (como Cris López, Laura Marchal. Carmela Muñoz o Isabelle Laudenbach) pondrán sobre la mesa cómo se llevan a cabo los procesos de creación, el papel de la tradición o la irrupción de la tecnología.
Le hemos preguntado, también, por la situación de las mujeres en el flamenco y la codirectora admite que, en el mundo del baile flamenco, la paridad es una realidad bastante consolidada, incluso con más presencia femenina que masculina. Piñol señala que a nivel de cante, la visibilidad de las mujeres es alta en ciertos espacios, pero que en el terreno de la guitarra flamenca la presencia femenina es prácticamente testimonial: «A nivel de guitarristas, como Isabel Laudebach que es guitarrista y mujer, se pueden contar prácticamente con los dedos de la mano».
Ahora bien, Piñol no esconde la cara B del sector: la precariedad de la creación propia: «En el ámbito de compañía o de estabilidad dentro de circuitos de exhibición es prácticamente nula; no se puede vivir única y exclusivamente de esto», lamenta Piñol, recordando que los tablaos, las clases y las giras en el extranjero continúan siendo el salvavidas diario para poder sobrevivir.
No se puede vivir única y exclusivamente de esto.
La programación del Festival Ciutat Flamenco se extiende por la ciudad para, así, poder acercar el flamenco contemporáneo a diferentes públicos y barrios. El festival apuesta por descentralizar la actividad cultural, haciendo valer equipamientos de proximidad y grandes escenarios por igual.
Por eso, del 16 al 25 de octubre, el festival mostrará su programación por espacios como el SAT! Teatre de Sant Andreu, La Nau Bostik, L'Auditori de Barcelona, La Farinera del Clot, L'Ateneu Popular de Nou Barris, los exteriores de los Jardins de la Casa Bloc y el Centre Artesà Tradicionàrius (CAT).
Esta 33ª edición demuestra que el flamenco en Barcelona tiene muchas capas, muchas voces jóvenes y, sobre todo, muchas ganas de cuestionarse a sí mismo sin perder el vínculo con la tradición.
