El solsticio representa ese momento liminar entre el invierno y la llegada del verano, dando paso a días más cálidos y luminosos. A lo largo de los siglos, este fenómeno astronómico también se ha asociado a un período de abundancia y riqueza. Tomando como concepto de partida el solsticio, la feria de arte contemporáneo SWAB celebrará una edición de cambios y transición. Transformaciones tanto a nivel interno, con la nueva directora Carolina Diez-Cascón, como a nivel externo, con un arte contemporáneo que vive un período de reflexión y transición.
“La inestabilidad global está cambiando por completo el panorama artístico actual”, sentencia la nueva directora de esta feria de arte contemporáneo, que se celebrará del 2 al 5 de octubre en el pabellón Textil de Fira Barcelona. Un cambio tanto en las formas de producción como de colección: “por un lado, esta agitación social y política genera un momento de creación sin precedentes, porque los artistas sienten esa necesidad de expresarse, pero por el otro el mercado del arte también está repensándose, y tiende hacia nuevos modelos de gestión”.
Esta etapa de transición en el arte contemporáneo coincide con la mayoría de edad de la feria, que celebra su 18ª edición. Una edad simbólica que desde la feria han decidido aprovechar para renovarse generacionalmente, con Carolina Diez-Cascón asumiendo el rol de su padre al frente de la feria. Para Carolina, que vio cómo su padre, el arquitecto y coleccionista Joaquín Diez-Cascón fundó esta feria de arte independiente hace casi dos décadas, en 2006, asumir la dirección de esta edición se presentaba como una opción casi natural, llevando la dirección de arte en las venas y la dirección de esta feria como herencia familiar. Además, la feria no es un trabajo desconocido para ella, sino que lleva implicada en su dirección artística desde hace nueve años.
Especialmente necesario se presentaba este cambio para dar respuesta a un modelo artístico y de coleccionismo que ha cambiado radicalmente en los últimos años, por lo que desde SWAB también consideraban necesario un cambio en su liderazgo para adaptarse a estas nuevas corrientes. Ya que, ante todo, SWAB quiere ser un escaparate de las tendencias contemporáneas, y hacerlo desde Barcelona, con el propósito de erigir esta ciudad como una referente mundial en las nuevas tendencias.
Con Carolina al frente y en motivo de esta edición, la feria ha decidido unir programas que hasta ahora estaban diferenciados, como el programa Emerging o Seed ---que englobaban a galerías recién creadas, así como espacios autogestionados---- dentro de su programa expositivo general. Este cambio responde ante el hecho de que, en los últimos tiempos, los modelos de gestión, coleccionismo y exhibición están repensándose y tendiendo hacia proyectos más colaborativos y autogestionados por los propios artistas. Desde Barcelona participan espacios como Escat Gallery, ethall o b.gallery.
El programa de este año, por tanto, permitirá que galerías emergentes e independientes —y las obras de sus artistas representados— convivan directamente con el circuito comercial. También convivirán estos nuevos modelos de gestión en el programa central de la feria, que este año pone el foco en Polar and Tropic. Doce espacios gestionados por artistas, colectivos y comisarias provenientes de la región nórdica y el sudeste asiático.
Dos regiones que no han sido elegidas al azar, sino que son la muestra viva de estas nuevas tendencias artísticas y de los modelos de gestión actuales. Los países nórdicos se presentan en la feria como referente en cuanto a políticas públicas de promoción del arte, que han permitido el surgimiento de toda una generación de artistas. En el extremo opuesto, también del planeta, los países del sureste asiático destacan por el colectivismo y los espacios autogestionados a causa de la falta de recursos y políticas públicas que incentiven estas prácticas.
Este programa se complementa con un ciclo de videoarte, una estación de radio que emitirá durante las 24 horas del día conversaciones en directo y archivos previamente grabados con galerías y artistas, así como un amplio espacio de encuentro para charlas, talleres y actividades. “Ante todo, SWAB Barcelona quiere distinguirse como un espacio de encuentro y de debate colectivo sobre el presente y futuro del arte”, reivindica su directora. Asimismo, en el espacio expositivo y de feria comercial también despliegan el programa Vortex, nacido de observar la relación y diálogo entre galerías de arte barcelonesas y espacios de Latinoamérica.
Estos colectivos y artistas también son una buena muestra de las nuevas tendencias artísticas, que podrán observarse durante la feria. Artistas que, a diferencia de las generaciones anteriores, “están más conectados con su identidad, su entorno y su territorio, trabajando con técnicas más primitivas como la cerámica o el textil”. Asimismo, también es más común que estos artistas trabajen y expongan de forma colectiva.
Pese a la internacionalización de la feria —que también se da entre los asistentes a la feria como coleccionistas o críticos de arte— , la feria no se olvida de trabajar con su entorno y el panorama local. Lo hace no solo invitando a artistas a participar en la feria, sino también colaborando con instituciones o museos locales con el propósito también de abrirse a un público más general.
Sobre todo, teniendo en cuenta que otro de los propósitos de la feria es “romper con el hermetismo y elitismo que frecuentemente se asocia al arte contemporáneo”, y hace un llamamiento al público barcelonés a acudir a la feria para conocer a las diferentes galerías y sus artistas, sin la necesidad de ser un crítico de arte erudito o artista consagrado para poder participar en la feria, tanto exponiendo como observando.
Un reto que, sin embargo, reconocen difícil porque este público general no está acostumbrado a acudir a citas de arte contemporáneo, y mucho menos a ferias como SWAB, o similares como la conocida ARCO en Madrid, que parecen quedar reservadas a grandes coleccionistas dispuestos a invertir en piezas de arte. “Hemos creado una dinámica, sobre todo en España, que ha provocado que el arte se haya desvinculado de la sociedad”, lamenta la directora.
Para contrarrestar este hecho, desde SWAB también despliegan un programa pensado para los más pequeños, además de dar espacio a otras disciplinas como la joyería o el diseño. Con todo, la directora, considera que, pese a esta etapa de transición, Barcelona tiene la oportunidad de erigirse como una referente en el arte contemporáneo. “La capital catalana tiene la oportunidad de posicionarse como una ciudad plural y abierta a las nuevas formas de consumir, producir y coleccionar arte”, concluye Diez-Cascón.