EL BAR DEL POST

Fèlix Edo Tena: Escucha, mira, lee… y después cuéntalo

El escritor Fèlix Edo Tena
El escritor Fèlix Edo Tena
(Escritor, periodista, gestor cultural)
08 de noviembre de 2025

“En la vida me resultan fundamentales los actos de escuchar, mirar y leer”. Acodado a la barra, el escritor Fèlix Edo Tena vermutea alternando una cerveza con un pincho de tortilla. “Ahora bien, cada vez tengo más claro que eso no puede sustituir la vida: el mejor disco, película o novela es tu vida misma, con todas sus cagadas, giros dramáticos y situaciones cómicas”, añade mientras, de fondo, Xavier Chavarria explora, a través de Sincronies de Catalunya Música, las conexiones que unen hechos históricos con algunos momentos álgidos de la creación musical. 

Profesor de instituto ---“me gusta decir que enseño a los adolescentes a escuchar músicas, a mirar películas y a leer libros”---, padre de Joan y de Valèria, de 9 y 7 años respectivamente, desde hace años escribe sobre notas, letras y celuloide para cabeceras como Serra d’Or, Núvol o Quadern de les Idees y ha tenido tiempo de pergeñar dos novelas: El guardià de les trufes (Barcino) y Lluny de qualsevol altre lloc (Onada).

La primera es un clásico ejemplo de long seller. Una historia en la que el autor dio voz “a los masoveros que nunca la tuvieron, en la que explico las circunstancias sociales y políticas que precipitaron el final de aquel mundo y la herida emocional que aquello conllevó”, y que sigue vendiéndose casi diez años después de su publicación. Por su parte, Lluny de qualsevol altre lloc supuso para Fèlix “una apuesta más arriesgada, tanto desde el punto de vista argumental como del formal”. Una historia de arraigo en el pasado y, a la vez, “una metáfora de la destrucción moderna del País Valencià a cargo de especuladores y capitalistas, y de las políticas dictadas desde Madrid”.

A estas obras se suma el libro Dones cineastes: l’altra cara de l’espill (Onada), acabado de publicar, y que recoge una serie de artículos de varios autores para Quadern de les Idees que el escritor coordinó. Un proyecto que coexiste con un ensayo sobre Jim Thompson, y numerosos monográficos sobre series televisivas y cine asiático, entre otros. 

La inspiración estaba ahí, en las raíces

“A mí desde siempre me ha interesado la ficción. Yo quería escribir novelas. El problema es que no sabía cómo hacerlo, que es lo mismo que decir que no sabía qué contar. Recuerdo que de muy joven intenté ser un escritor imaginativo, y todavía no sabía que la imaginación y la inventiva no son lo mío”. Por este motivo, Fèlix Edo Tena se puso a escribir ensayos y artículos basados en sus amplias y variadas lecturas. 

Ganó algunos concursos de ensayo filosófico y se enfrascó en una tesis sobre filosofía del cine y de la música, “a pesar de lo cual, yo seguía queriendo escribir una novela, y seguía fracasando en mis intentos”. Hasta que llegó la epifanía. “Me di cuenta de que tenía todo un filón narrativo delante de mí. Yo provengo de una comarca del interior de Castellón, una zona hoy en día vaciada y muy deprimida, crepuscular. Además, es una zona valenciana que siempre ha sido fiel a la identidad catalana, ¡hasta el punto de que mis abuelos ni sabían hablar castellano! Y provengo de familia masovera que vivió, literalmente, en un mundo tradicional y premoderno, pero que se vio inmersa en conflictos modernos como los enfrentamientos entre la Guardia Civil y los guerrilleros del Maquis”. Escuchar, mirar, leer: el escritor se dio cuenta de que cada conversación familiar derivaba en jugoso material narrativo, “tanto de la vida de aquellos masoveros como de cuando se vieron inmersos en las batallas de la historia”. 

Fue precisamente en sus orígenes y raíces familiares donde Fèlix Edo Tena encontró la inspiración que lo impulsó a escribir sus novelas. © Santi Martorell

Sus dos libros retratan ese universo sobre el mundo rural y su destrucción que, en breve, se completará a modo de trilogía con la inminente publicación de El món exterior. “Con esta tercera novela me lo he querido pasar bien escribiendo un relato de terror existencial ambientado en las masías de Els Ports”. Un perfecto cierre de círculo.

Encontrar Macondo

Tras haber vivido en Barcelona durante varias temporadas, el escritor vive en Tortosa, una zona que conecta con el norte de Castellón. “Hoy son dos comunidades autónomas diferentes, pero históricamente el área se englobaba en la diócesis de Tortosa. Hablamos un catalán muy similar y tenemos una cultura popular muy parecida. ¡Es mi Macondo particular!”.

El escritor cerrará su particular trilogía con la inminente publicación de El món exterior. © Santi Martorell

Enamorado del carácter rebelde de una Barcelona que ha sobrevivido a bombardeos y asaltos (y que ahora trata de sobrevivir a la masificación turística), “me resultan muy interesantes las ínfulas anarquistas y libertarias de los catalanes, que provienen, obviamente, de su mala relación con el poder y su monopolio de la violencia. Por otro lado, esta es una ciudad abierta al mar, y esto nos otorga la capacidad de tener opiniones muy fuertes, pero también una gran tolerancia hacia al otro. Porque, en las cantinas y las tabernas de los puertos se discute de manera muy airada, pero también hay una idea muy clara que el mundo es diverso y que cada uno tiene su punto de vista particular”.

--- Un claro ejemplo de ello es este Bar. Donde se habla de lo humano, lo divino, lo literario y lo subversivo, y además se come muy bien… por si quieres comprobarlo tú mismo…

Fèlix Edo Tena prorrumpe en una sonora carcajada. “Durante el día, acostumbro a comer raciones para poder seguir adelante y funcionar de manera ligera, ya que mi comida más sustanciosa es la cena”, replica. “Pero lo que está claro es que la cosa va a acabar, sí o sí, con postre –añade–. ¡Si no acabo con algo dulce, es como si me faltara algo!”.

Sobre el autor

Alberto Valle
Alberto Valle

Escritor, periodista, gestor cultural

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