La esperanza para los recién nacidos prematuros se gesta en Barcelona

Trabajadores del proyecto fetaLife preparan la amnioshell para ser utilizada © Fundació ”la Caixa”
Trabajadores del proyecto fetaLife preparan la amnioshell para ser utilizada © Fundació ”la Caixa”

BCNatal logra 21 días de supervivencia de un feto de oveja prematuro y 13 meses de vida postnatal, gracias al primer proyecto experimental de placenta artificial de Europa

06 de julio de 2026

En el exhaustivo relato de la evolución del feto humano durante el embarazo, semana a semana, del libro ‘9 meses desde dentro’ (ed. Columna), el especialista en medicina maternofetal, diagnóstico, terapias y cirugía fetal, el Dr. Eduard Gratacós, explica que el viaje de una gestación, desde la fecundación hasta el parto, está diseñado para que el bebé salga de su madre cuando esté preparado. Y, “si bien la duración media de un embarazo son 40 semanas, se considera que la gestación llega a término al haberse cumplido las 37 semanas justas, unos ocho meses y medio. Si el parto se produce antes, se considera que el bebé es prematuro”.

En sociedades desarrolladas, entre un 7 y un 12% de los niños nacen prematuramente. Esto equivale a 14 millones de nacimientos de prematuros cada año en todo el mundo. “Es una cifra que no se ha conseguido reducir, y más bien tiende a subir”, puntualiza el Dr. Gratacós. La edad cada vez más avanzada de las madres, el estilo de vida -con factores negativos para la salud como el aumento del estrés y una nutrición proinflamatoria- y, de manera secundaria, más gestaciones múltiples derivadas de los tratamientos de fertilidad son algunas de las causas actuales de la prematuridad.

Las consecuencias de nacer antes de tiempo, especialmente cuando el feto solo tiene seis meses o incluso menos (considerados prematuros extremos), es una supervivencia de entre el 25 y el 75%. Pero, una proporción relevante de los bebés prematuros extremos que sobreviven presentará secuelas importantes toda la vida, “fundamentalmente, problemas respiratorios, neurológicos, y también digestivos, renales y cardiovasculares, aunque las que más preocupan son las secuelas neurológicas y pulmonares”, precisa Eduard Gratacós.

Posicionament en el sistema d’incubadora líquida. © Fundació ”la Caixa”
Posicionamiento en el sistema de incubadora líquida. © Fundación ”la Caixa” -

Cada año nacen en España 28.000 bebés prematuros, 800 de los cuales son prematuros extremos, que tienen un riesgo muy alto de sufrir estas secuelas o de no sobrevivir. En toda Europa son 25.000 los nacimientos a los seis meses o menos de gestación. 

Ahora, un equipo de científicos de BCNatal, centro clínico y de investigación en medicina fetal y neonatal adscrito al Hospital Sant Joan de Déu, al Hospital Clínic Barcelona y a la Universitat de Barcelona, ha conseguido que el feto prematuro de una oveja sobreviva 21 días en buen estado, gracias al primer proyecto experimental de placenta artificial hecho en Europa: un prototipo funcional de placenta artificial o incubadora líquida. Y, una vez fuera de este innovador dispositivo, la supervivencia de la cría de ovino ha conseguido superar los 13 meses de vida con buenos resultados de neurodesarrollo.

En el proyecto, bautizado como fetaLife, 35 investigadores, liderados por el Dr. Eduard Gratacós, han emulado con esta incubadora la conexión vital del feto que sale del útero materno de manera prematura con todo aquello que necesita para continuar su correcto desarrollo, aunque oxígeno, nutrientes y todo lo que precisa para hacerlo, ya no le pueda llegar directamente de la madre. 

Han sido más de cinco años “de ensayo y error, intentando reproducir estas condiciones idóneas, con mejoras tecnológicas y médicas para hacer más viable consolidar la progresión de la supervivencia”, comenta Gratacós. Explica que “en cada experimento que íbamos haciendo, identificábamos nuevas necesidades para saber cómo manejar mejor al paciente y mantenerlo más estable, consiguiendo mantener los niveles ideales de potasio, sodio... Sobre un diseño previo con el que imaginas lo que harás, probando una nueva solución a cada pequeño reto, hemos ido logrando el refinamiento progresivo”.

Humanos, en dos o tres años

El reto para los científicos era máximo, mediante el uso de un modelo ovino, se ha dado un paso relevante para acercar el sistema a la clínica: comprobar que la transición neonatal es posible. La transición neonatal es un proceso similar al «nacimiento» del feto, en el que pasa de la incubadora líquida a la vida extrauterina y empieza a utilizar sus pulmones como cualquier bebé. El proyecto ha realizado ensayos que han permitido obtener neonatos viables después de mantenerlos en la incubadora líquida. En un caso concreto, el de la oveja Gaia, que ahora tiene más de un año de vida, se ha estudiado su neurodesarrollo a largo plazo y se han obtenido resultados normales. 

Las esperanzadoras conclusiones conseguidas en este primer proyecto experimental de placenta artificial de Europa fueron presentadas públicamente por el director general del Hospital Clínic Barcelona, Josep Maria Campistol; el director gerente del Hospital Sant Joan de Déu Barcelona, Miquel Pons; el subdirector general de Investigación y Becas de la Fundación ”la Caixa”, Àngel Font; el director de BCNatal y líder del proyecto fetaLife, y catedrático de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la UB, Eduard Gratacós, y la coordinadora médica y científica del proyecto fetaLife de BCNatal, Elisenda Eixarch.

El hito, de gran complejidad, ha sido impulsado por la Fundación ”la Caixa” con la aportación de 7,65 millones de euros. Y los resultados conseguidos en ella son los fundamentos del objetivo principal de esta proeza, que es lograrlo también con prematuros humanos. “Pensamos que en unos dos o tres años podríamos empezar a hacerlo”, declara Eduard Gratacós. “Ahora hay que conseguir los permisos de las agencias reguladoras que necesitas que permitan garantizar el procedimiento idóneo en humanos, y todo el material imprescindible”, añade el director de BCNatal.

Eduard Gratacós, director del projecte fetaLife de BCNatal. © Fundació ”la Caixa”
Eduard Gratacós, director del proyecto fetaLife de BCNatal. © Fundación ”la Caixa” -

Para esta misión se ha constituido fetaLife Technologies, una empresa derivada (spin-off) del Hospital Clínic, el Hospital Sant Joan de Déu y la Universitat de Barcelona que quiere acercar la tecnología a la práctica clínica. El próximo año, el equipo del proyecto centrará sus esfuerzos en introducir una mejora tecnológica, en colaboración con la industria, para adaptar el sistema al uso en humanos, y también en iniciar los preparativos éticos y legales para que se pueda aprobar un primer estudio en humanos, previsto para 2028-2029, con la inversión necesaria. Para esta nueva etapa se prevé la entrada de otros financiadores y la Fundación ”la Caixa” ya ha anunciado que seguirá apoyando el proyecto, que ha contado también con donaciones de otras entidades.

Los pilares de una vida saludable

Tal como explican los investigadores de fetaLife, la placenta está diseñada para satisfacer todas las necesidades del feto hasta que este salga. Aunque más del 90 % de los embarazos llegan a término con normalidad, la vida fetal sigue siendo una de las fases más importantes en el desarrollo del ser humano. Y uno de los problemas principales no resueltos todavía es, precisamente, la prematuridad extrema, porque, antes de los seis meses de embarazo, los pulmones, los intestinos y el cerebro del feto están poco desarrollados. No están preparados para funcionar correctamente. Un recién nacido prematuro extremo es, en realidad, un feto que tiene que sobrevivir en un entorno muy antinatural. Con menos de 1.000 gramos de peso, estos bebés necesitan soporte respiratorio y alimentación por vía intravenosa para mantenerse con vida, pero esto puede provocar complicaciones y puede tener un impacto en su vida futura. Por eso, la incubadora líquida puede ser una solución que mejore la calidad de vida de estos recién nacidos.

El prototipo desarrollado por BCNatal, del cual ya se han hecho varias versiones, incluye un entorno líquido y permite al prematuro seguir desarrollándose conectado a un sistema de circulación extracorpórea a través de su cordón umbilical.

Elisenda Eixarch, coordinadora mèdica i científica del projecte fetaLife de BCNatal. © Fundació ”la Caixa”
Elisenda Eixarch, coordinadora médica y científica del proyecto fetaLife de BCNatal. © Fundación ”la Caixa” -

Las mejoras tecnológicas y el gran avance en los protocolos de soporte médico —que incluyen la administración de nutrición, hormonas y otros medicamentos, y que prevén los posibles escenarios clínicos y las actuaciones médicas necesarias para revertirlos— han permitido mejorar la supervivencia en el sistema y conseguir una transición neonatal con éxito. Esta transición simula los pasos previstos para su aplicación futura en humanos: el traslado de la incubadora líquida a una incubadora convencional. 

Sigue siendo clave el sistema de monitorización propio, que permite una vigilancia permanente de manera remota por parte del equipo médico para poder tener un control intensivo del estado y el desarrollo del feto. Otro de los grandes avances conseguidos hasta ahora ha sido la mejora del sistema extracorpóreo de circulación, compuesto por una membrana oxigenadora y un sistema de piezas (tubuladuras y cánulas) que han sido específicamente diseñadas para facilitar la circulación sanguínea y su oxigenación simulando lo que se produce de manera natural en la vida intrauterina a través de la placenta materna y del cordón umbilical.

Supervisión ética e internacional

Desde el principio, en el año 2021, el proyecto dispone de un comité propio de aspectos éticos, sociales y de seguridad, en el que están representadas las familias de recién nacidos. La parte de los aspectos éticos que implica la transferencia del sistema para su uso en humanos está liderada por el Instituto Borja de Bioética, con el que el equipo investigador del proyecto trabaja conjuntamente.

Además, el proyecto ha sido analizado y evaluado favorablemente dos veces por un panel de expertos de reconocido prestigio internacional en medicina fetal y neonatal procedentes de cinco países.

Se trata de un ejemplo del efecto multiplicador de la colaboración entre las instituciones públicas y la filantropía en investigación e innovación biomédica. 

 

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Carme Escales
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