Estantes llenos de prendas, muestrarios de retales salpicados de texturas y colores, burros con ropa y más ropa, probadores, una tienda piloto y, sí, máquinas de coser. La sede de la firma barcelonesa eseOese, en pleno 22@, recorre planta por planta todos los pasos e ingredientes para el proceso creativo, de confección y venta de las prendas de la marca que impulsó Eva García en 1988.
Los escritorios con ordenadores de la planta inferior se combinan con las salas de patronaje, el área de fitting y de diseño de la segunda planta, y todo toma forma en la tienda piloto de la tercera. Así, todo lo que es la firma nace en este edificio del Poblenou, “el alma de eseOese”, como destaca su fundadora y CEO. Y lo hace con un proceso creativo de cocción lenta, con prendas diseñadas y confeccionadas, poniendo atención en cada detalle, en cada doblez, en la caída, en el confort y en realzar lo que se deba realzar. Siempre buscando una “elegancia atemporal, con prendas que duren en el armario”, destaca García.
La marca, con su característico aire bohemio y con protagonismo de materias orgánicas, se propone ahora seguir creciendo, sin prisas pero de forma firme. Este ritmo pausado pero decidido, propio también de su proceso creativo, parece ser sello de la casa —es lo que tiene prestar atención a los detalles—. Así lo ha sido desde que nació como respuesta a la licra, como rememora ahora García: ante tendencias de moda que apretaban y le resultaban incómodas, se lanzó hacia un estilo más holgado y acorde con lo que era moda para ella.
Tras facturar 36 millones de euros en 2024, el crecimiento que busca en los próximos meses vendrá marcado por la tienda online, y por una nueva apertura de la que García ha descartado avanzar detalles. La tienda se sumará a los 18 establecimientos físicos de los que dispone la compañía, y se ubicará también en España, como el resto de las de eseOese. La marca tiene presencia internacional a través del canal online y en tiendas multimarca. “Seguimos haciendo nuestro camino”, ha destacado García.
La empresa aterrizó en el edificio hace un año desde la cercana calle Llull, donde operaba desde una única planta que albergaba todos los departamentos de la compañía. Ahora se han distribuido por los más de 2.300 metros cuadrados del número 112 de la calle Àvila, que adecuaron con una inversión de 12 millones de euros. Más de 80 personas trabajan actualmente en sus instalaciones, en un equipo que se irá ampliando a medida que la firma siga creciendo.
Mientras García lo explica, una de las modistas de eseOese maneja la máquina de coser con la meticulosidad, la destreza y el mimo de quien lo ha hecho durante años. La empresa cuenta con dos modistas, que se encargan de confeccionar las propuestas que salen del departamento de diseño para realizar las primeras pruebas. Cuando la producción es a una escala mayor, eseOese cuenta con diversos proveedores y fabricantes, principalmente en Portugal, Marruecos, India y China.
Los oficios de toda la vida
El atelier es una de las piezas clave del edificio y un motivo de orgullo para la marca, como destaca García. “Muy pocas marcas tienen ahora confeccionistas y patronistas. Nosotros creamos aquí el prototipo y lo estudiamos”, detalla recién interrumpida de una reunión sobre la futura colección de verano. La nueva temporada ya empieza a cocinarse, en un proceso en el que son clave “oficios de toda la vida que ahora se pierden”, y que García reivindica: “Son imprescindibles y tienen un valor y un saber hacer que deben preservarse”. Y es que sólo las manos por las que han pasado centenares de telas, han enhebrado una infinidad de agujas y probado un sinfín de prendas saben antes de confeccionar una pieza cómo caerá sobre el cuerpo y cómo reconducir la tela hacia los cauces más adecuados.Toda prenda recién confeccionada por las modistas pasa a la siguiente fase entre cortinas: después de pasar por diseño y confección, llega el momento de probarla. Y no se la prueban ni una ni dos mujeres: cada pieza pasa por al menos unas cuatro o cinco, buscando la diversidad de formas y tamaños, y “se vuelve a probar tantas veces como haga falta”, explican desde el equipo.
Esto implica hacer retoques y reconfeccionar la prenda en diversas ocasiones, a menudo más de cinco veces, en un proceso creativo que roza lo artesanal. Por fortuna, no necesitan ir muy lejos a buscar a las modelos: son miembros del propio equipo de la empresa las que se prueban las prendas. Ya sean del departamento de finanzas, marketing o diseño, cualquiera representa el modelo de mujer real al que se enfoca la marca.
En las pruebas, no sólo se observa cómo cae la pieza sobre la modelo improvisada, sino que también se prioriza el confort. Para comprobarlo, las responsables del fitting tienen sus propios códigos: Poner la postura de “coger al bebé” y “subir a la moto” son algunas de las pruebas que se realizan para ver si las mangas o las perneras tiran demasiado.
Además de buscar la comodidad para la vida cotidiana —mirando a la laboral, pero sin olvidar la personal—, la marca aspira también a componer “colecciones transgeneracionales”, que puedan vestir mujeres de todas las edades, como se desprende también en su nueva colección, Back to the office. La camisa abotonada de rayas clásica con un cierre cruzado y desestructurado refleja el ADN de la marca: esa elegancia atemporal con toques vanguardistas, como explica la directora de Diseño, Anna Giménez.
Fieles a esta esencia, la firma sigue dando paso adelante y buscando ese crecimiento sostenido y firme. En este camino jugará un rol destacado el canal online, como explica la directora de Arte de la firma, Anna García, llamada a ser la sucesora de la marca que impulsó su madre hace cerca de cuatro décadas.
Potenciar este canal online para una marca que no es nativa digital será un punto clave, como destaca García, que pone en valor la penetración en mercados internacionales, y apuesta por seguir avanzando en esta línea. La nueva apertura a nivel nacional situará sus tiendas propias en España rozando la veintena, con la intención de seguir creciendo del mismo modo que diseña sus prendas: a fuego lento y con pasos firmes y estudiados.