Martí Peraferrer: "Soy de la generación de los últimos románticos del teatro"

El actor y director gerundense repasa sus cuarenta años de trayectoria, el modelo autogestionado de 'Teatre amb Ales' y su regreso a Barcelona con el monólogo sobre Van Gogh

(Redactora)
04 de noviembre de 2026 - 05:30
Martí Peraferrer vuelve a ponerse bajo la piel de Van Gogh en la librería Byron
Martí Peraferrer vuelve a ponerse bajo la piel de Van Gogh en la librería Byron

Después de cuatro décadas entre grandes escenarios, cine y series de televisión como El cor de la ciutat, Martí Peraferrer ha encontrado en la proximidad y la independencia su modelo creativo. Durante el confinamiento transformó el comedor de su casa en un teatro y, esta decisión surgida de la subsistencia ha acabado transformándose en un modelo de vida y de entender la profesión.

El actor reivindica la figura del juglar contemporáneo: llevar el teatro allí donde haya alguien dispuesto a escuchar, ya sea una librería, una bodega, un jardín privado o la sacristía de una iglesia. Este mes de noviembre presentará su versión de Van Gogh en la librería Byron de Barcelona y nosotros hablamos con él sobre la precariedad del sector, la necesidad de descentralizar la cultura y el valor de mantener viva la memoria del oficio.

— Dices que la pandemia te cambió como profesional del teatro. ¿Por qué?

— Hasta ese momento nos iba relativamente bien a todos los que vivíamos de esto —porque yo no sé hacer nada más que hacer teatro—. El hecho de encerrarte en casa te corta todas las posibilidades de viabilidad económica. Se me ocurrió hacer teatro en mi casa, en el comedor. Pensé que haría cinco o seis representaciones de La vida secreta de Tennessee Williams, que era un formato que me funcionaba y que me permitía hacerlo en casa, en un piso bonito y con una librería muy grande.

Lo que empezó como una cuestión de subsistencia se convirtió en un fenómeno mediático. Pasaron TV3, Catalunya Ràdio y RAC1, haciendo directos de un loco que hacía funciones para cinco personas en el comedor de su casa. Acabé haciendo unas setenta u ochenta representaciones. Esta idea de hacer teatro de tanta proximidad me salvó la vida y me reconcilió con el oficio. Era como volver a los orígenes, a la idea de estar encerrados en una cueva explicando una historia. La gente alucinaba porque no estaba acostumbrada a tener un actor a dos metros; no había la distancia de la italiana, sino una relación directa donde nadie podía dejar de mirarte.

Hacer teatro de tanta proximidad me salvó la vida y me reconcilió con el oficio.

A partir de aquí transformé el Teatro en el Comedor en Teatro en los Jardines, aprovechando las casas y jardines fantásticos que tenemos en el Empordà. Estoy redescubriendo el oficio como un artista de caminos, recuperando la figura del juglar: plantarte con los espectáculos en iglesias, bibliotecas, pisos particulares o terrazas. Me gusta mucho esta autogestión.

Teatre a l'Espai Jardí Rotllana
Teatro en el Espai Jardí Rotllana 

— ¿Te lo organizas todo tú? ¿No tienes ninguna productora detrás?

— Me lo hago yo, y eso es la virtud y el problema. Hacerlo yo me da mucha accesibilidad. Vivo fuera de la gran capital y en las comarcas nos organizamos muy bien porque el trato es directo y nos conocemos, sobre todo después de tantos años dirigiendo el Festival Internacional de Girona. Trabajar con salas y centros cívicos es más fácil, pero cuando quieres salir del ámbito comarcal y entrar en los circuitos de gran formato, si no tienes productora, es muy difícil.

Yo no quiero jugar necesariamente en la división de los grandes teatros. Para subsistir tienes que crearte tu propio camino; no se puede vivir haciendo una función en el Teatre Nacional con un mes de ensayo. He creado una página web, Teatre amb Ales, para recoger esta filosofía, explicar qué puedo ofrecer y compartir esta manera de trabajar. No se trata solo de una marca personal, sino de entender que los tiempos han cambiado y que las grandes estructuras ya no te salvan: solo te puedes salvar tú creando tu camino.

Solo te puedes salvar tú creando tu camino.

— Llevas cuarenta años en el sector. Hoy en día es difícil vivir del teatro?

— Yo vivo del teatro, pero es evidente que las cosas han cambiado. Antes, con dos trabajos podías vivir bien; la televisión y las compañías se pagaban muy bien. Ahora tienes que hacer cinco. Estuve cinco temporadas en El cor de la ciutat y se pagaba muchísimo; hoy en día una serie no paga ni la tercera parte. Además, somos muchos más actores para repartirnos un pastel pequeño. Yo milito por la cultura de mi país y por la lengua, y aunque he hecho temporadas en Madrid, el país es pequeño para todos los que somos.

Martí Peraferrer a una escena de 'Van Gogh'
Martí Peraferrer en una escena de 'Van Gogh' 

Yo milito por la cultura de mi país y por la lengua.

Mi vida personal también me ha condicionado: no tengo hijos ni hipoteca, lo cual me da una cierta libertad para mantener este espíritu bohemio, de llevar la maleta por los caminos. Lo veo en compañeros de promoción que han sido grandes nombres y lo están pasando mal porque el sector ya no es lo que era. Somos la última generación de los románticos del teatro, una generación que aún encontró trabajo y creía en esto. A los jóvenes de ahora les digo que se tienen que inventar el trabajo y no esperar que les lleguen los grandes escenarios.

— ¿Cómo debe ser el espacio cuando actúas fuera de los teatros convencionales?

— Tengo una máxima para mis espectáculos: todo lo que quepa dentro de mi pequeña furgoneta es posible. Necesito espacios donde quepan veinte, treinta o cuarenta personas. Si voy a un ayuntamiento, cobro un caché; si no, llegamos a acuerdos de taquilla o mínimos de trescientos o cuatrocientos euros para cubrir gastos como la gasolina o el técnico que me acompaña con las músicas. No busco hacerme rico, sino defender un mensaje, una especie de ceremonia laica. A veces he actuado en bodegas con un frío terrible o en sacristías; mientras quepa el montaje y un mínimo de público, ya está.

El actor Martí Peraferrer
El actor Martí Peraferrer 

Somos la última generación de los románticos del teatro, una generación que aún encontró trabajo y creía en esto.

— Ahora vienes a Barcelona a presentar tu versión de Van Gogh, un texto con el que llevas convivido muchos años...

— Es brutal crecer con un texto e irlo entendiendo a medida que pasas por las diferentes etapas de tu vida. Lo estrené en 2005 en el Versus, lo recuperé en 2012 en el Teatre Gaudí dirigido por Òscar Molina, y ahora lo recupero dirigiéndome a mí mismo con un formato más ligero y transformable.

Este monólogo forma parte de una trilogía sobre la creación y la incomprensión: Van Gogh, Tennessee Williams y Nureyev. Mi objetivo final es hacer los tres monólogos seguidos. ¡Pasaré a la historia como el actor que solo hizo tres obras! Pero me interesa explorar el mismo texto y avanzar con él

No busco hacerme rico, sino defender un mensaje, una especie de ceremonia laica.

El mensaje de Van Gogh conecta mucho con creer en ti mismo aunque nadie te haga caso. Estamos demasiado condicionados por lo que dirá la gente, y el mensaje es muy necesario ahora que la cultura se está desmantelando y la Administración a menudo se convierte en un obstáculo burocrático para la creación.

— Actuarás en la librería Byron de Barcelona. ¿Cómo surge esta colaboración?

— Vi que hacían muchas actividades culturales —música, cine, incluso comer lo que sale en las películas— y pensé que tenía que hablar con ellos. Son espacios que se alejan del teatro convencional pero donde la gente consume cultura de manera cercana. Ya había hecho Tennessee Williams allí y funcionó muy bien. Haremos seis funciones a las seis de la tarde, combinándolo con el resto de actividades de la librería. Como no tenemos una gran productora detrás, tiro de relaciones, de conocidos en la radio y de dar a conocer el proyecto a través del contacto directo. Más allá de la interpretación, formas parte de la junta de la Asociación de Actores y Directores Profesionales de Cataluña (AADPC).

El escenario en la librería Byron de Barcelona
El escenario en la librería Byron de Barcelona 

— ¿Cuál es tu reto principal desde allí?

Defender que no todo pasa en Barcelona ni todas las producciones tienen que nacer en la capital. El reto es convencer al sector barcelonés de que hay vida, mucho talento y grandes profesionales en Girona, Tortosa, Manresa o la Costa Brava. A veces, cuando las compañías de comarcas vienen a Barcelona, se encuentran con una mirada demasiado dura. Tenemos que demostrar que se puede ser un profesional de la escena viviendo y creando fuera del ámbito metropolitano, y que el público de comarcas responde maravillosamente bien cuando se le ofrecen propuestas de calidad.

¡Pasaré a la historia como el actor que solo hizo tres obras!

— Parece que tu filosofía sea que los teatros no son solo las paredes de una sala... 

— Exactamente. Ahora parece que, si no tienes toda la infraestructura técnica, los focos y las proyecciones, ya no se puede hacer una obra. El teatro va mucho más allá; es la historia y el acto de compartirla. Para recoger esta filosofía he creado la página web teatreambales.cat. Allí se explica mi manera de entender el oficio y hay un formulario para que cualquiera pueda encargar mis espectáculos, desde una entrega de premios hasta un evento privado o una función en una bodega, siempre con el compromiso de ofrecer teatro de calidad.

Escena de la obra 'Van Gogh'
Escena de la obra 'Van Gogh' 

El nombre viene de un pequeño diálogo de L'alegria que passa de Santiago Rusiñol, donde se dice: «Yo no quiero ser rico, solo quiero una carretera toda para mí.». Esta es mi declaración de intenciones. Creo que nos lo tenemos que inventar y no podemos quedarnos esperando. Evidentemente, si me llama el Teatre Nacional o una gran compañía, iré, pero me gusta ser el motor de mi propio trabajo.

El teatro va mucho más allá; es la historia y el acto de compartirla.

—  Además, recuperas una trilogía biográfica muy personal: Van Gogh, Tennessee Williams y Rudolf Nureyev. ¿Qué nexo une a estos tres artistas?

— Son tres grandes renovadores de su arte —la pintura, la literatura y la danza— que lo transformaron todo, a menudo sin ser del todo conscientes del alcance de su éxito. Pero lo que tienen en común es que detrás de estos grandes genios había dolor y contradicción.

'Van Gogh' vuelve este noviembre y diciembre a Barcelona
'Van Gogh' vuelve este noviembre y diciembre a Barcelona 

He llegado a entender que para crear no se puede partir de la comodidad; los grandes artistas son los que dudan, los que sufren y los que se enfrentan a la dificultad. Son tres figuras de contextos muy diferentes —la Europa antigua de Van Gogh, la América glamurosa de Tennessee Williams y la Europa de la Guerra Fría de Nureyev—, pero en todos ellos el motor de la creación nace de la herida. Y el nexo final entre los tres, claro, soy yo.

Se ha perdido la idea de familia y de conciencia de sector.

—  Para terminar, mirando el sector actual, ¿qué echas de menos y qué es lo que más te gusta del teatro de hoy?

Lo que menos me gusta es que se ha perdido la idea de familia y de conciencia de sector. En los años ochenta y noventa nos conocíamos todos, hacíamos huelgas juntos y había un clima de unidad y respeto enorme hacia los maestros y hacia el oficio. Echo de menos esa memoria compartida. Hoy todo se vive desde un punto de vista mucho más individualista; parece que todo el mundo quiera ser el protagonista rápido de la última serie en lugar de conocer de dónde venimos.

Lo que más admiro del teatro actual es la gran preparación y la valentía de las nuevas generaciones.

En cambio, lo que más admiro del teatro actual es la gran preparación y la valentía de las nuevas generaciones. Nosotros empezamos casi por la cara dura, con muy poca vergüenza y poca técnica, pero hoy en día los jóvenes están preparadísimos. A pesar de haber perdido parte de la conciencia colectiva, hay una ola de creatividad y talento brutal en Cataluña. Individualmente, pero saldremos adelante. 

Martí Peraferrer vuelve este otoño con su espectáculo Van Gogh: será  del 8 de noviembre hasta el 12 de diciembre a las seis de la tarde en la Librería Byron, de momento, 6 fechas confirmadas. Una nueva oportunidad de disfrutar en primera persona y en un formato de máxima proximidad de uno de los actores más representativos del sector teatral catalán. 

 

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Sobre el autor

Elia Tabuenca
Elia Tabuenca

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