Enfocando Barcelona

Agosto en Barcelona. La ciudad baja el ritmo, se despoja de los compromisos, se relaja. No hay horarios rígidos. Barcelona se quita el corsé, se quita los zapatos y se tumba al sol y a la sombra, se permite sentir, descansar, gozar. Se mira a sí misma, se observa sus calles sentidas, caminadas y vividas, se prepara para una especie de viaje interior. Barcelona en agosto nos permite pillarla desprevenida y mostrar su autenticidad esencial, la que durante el año queda tapada por el ruido, las prisas, las rutinas, los horarios, las exigencias y el orden. Es un cerrado por vacaciones que nos invita a sentir la brisa del aire, mirar al cielo y callejear por su mundo interior. 

Acabo de llegar de un retiro de Focusing, una técnica psicoterapéutica que inició el filósofo norteamericano Eugene Gendlin en Chicago en los años 50, y se basa en la escucha activa de tu propio cuerpo, una invitación a bucear dentro de ti para conocerte y conocernos mejor. Un viaje a y hacia uno mismo que tiene seis pasos que de una forma orgánica van sucediendo cuando aprendes y practicas este método. Siempre se hace con una pareja que será tu guía acompañante en este viaje interior. 

Todo empieza con una toma de consciencia de tu cuerpo, de tu respiración y del silencio. Desde esa comodidad y consciencia vas entrando dentro de tu interior de lo que habita detrás de la piel. Este paso es el de “despejar” y observar lo que te está pasando, no taparlo, no invisibilizarlo. Desde ahí y sin prisa, sin forzar, sin deducir, dejando que el cuerpo hable, se manifieste, se muestre. Es probable que sientas algo que se mueve, un hormigueo, una puntadita, un sutil movimiento; este segundo paso es la “sensación sentida”.

Si esto pasa, nos conviene ponerle un nombre; qué tipo de sensación es, qué nos provoca. Es un poco complejo resumirlo, en una palabra, pero nos ayudará para seguir el viaje. Por ejemplo, podemos sentir un hormigueo, frescura, presión, dolor… Este paso es el del “asidero”, le hemos puesto un nombre a la sensación. Seguimos esta introspección, y desde ese silencio, contrastamos si esto que se nos mueve dentro, y la sensación que nos aparece, tiene sentido que sea así. Si esa es la mejor forma de entenderlo y nos hacemos una pregunta interior de validación. Estamos ya en la cuarta fase que es la de “resonando”. Desde ahí, nos preguntamos qué está pasando en nuestra vida que se parezca a esa sensación, a esa palabra que nos salía en la escucha.

Con tiempo y sin esperar nada, nos quedamos un rato, y dejamos una pregunta abierta a todo lo que está pasando para que nos ayude a entender lo que hay detrás de esto. No siempre nos aparece una respuesta, pero reconocer lo que pasa y dejarle espacio es el trabajo que nos ocupa. Este penúltimo paso se llama “preguntando”. Y el más potente que nos queda al final del viaje, es cuando de una forma clara, sale una frase, o palabra-mantra, y es como si el cuerpo nos estuviera hablando. “Recibiendo” es la última parada de este viaje; que nos permitirá volver ahí a esa sensación, a esa herida, a ese problema cuando queramos, porque ya la hemos identificado, saludado y visibilizado. 

Ahora Barcelona nos pide que la despejemos de sus ruidos exteriores, que la sintamos, que nos diga qué le pasa, que lo comparemos con lo que pasa en la ciudad, que preguntemos qué podemos hacer por ella y que estemos atentos y seamos valientes en escuchar la respuesta y darles espacio a sus necesidades. Barcelona necesita ser enfocada y respirada desde este silencio interior porque es un cuerpo que nos está hablando. Es un cuerpazo que se muestra al mundo con sus mejores galas, y ahora, estos días, nos pide silencio y que entremos en su herida para poder trascenderla un poco más.

Sobre el autor

Gemma Feminista-2-2
Gemma Cernuda-Canelles
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