Captar la atención del público no es fácil. Y conectar con él, todavía menos, y más en un contexto lleno de distracciones. ¿Cómo se consigue enganchar a la audiencia? ¿Cómo se despierta su interés? ¿Cómo se logra el impacto para que ese interés perdure más allá del momento? Son interrogantes constantes en el ámbito de los eventos y congresos, y Emogg Analytics ha desarrollado una tecnología que da más que pistas para encontrar respuestas.
¿Cómo lo hace? Analizando la reacción de la audiencia en tiempo real, a través de cámaras y un algoritmo que analiza detalles como la postura y la expresión, para determinar el nivel de atención, el interés o la fatiga. “La plataforma hace seguimiento de las reacciones y transcribe el evento en paralelo, lo que permite hacer una correlación y medir el impacto de cada momento”, destaca el fundador y CEO de la startup, Edgar Sanjuán. Así, se pueden detectar los picos de atención y los momentos de conexión emocional, y también los instantes de más dispersión, y conectarlos con qué es lo que se estaba intentando transmitir a la audiencia.
Los microgestos de la cara y de las manos y la posición corporal son los que dan las pistas de esta reacción, que la plataforma distingue entre diversas categorías, como la exaltación y la aversión. “Luego, se genera un informe de forma automática, que puede incluir conclusiones y propuestas de mejora”, resalta Sanjuán.
Así, y sin grabar al público ni almacenar datos personales, la tecnología de la startup catalana permite analizar en continuo el impacto de un evento sobre la audiencia, aplicando la neurociencia para mejorar la toma de decisiones en múltiples formatos de eventos, ya sea una conferencia, una formación, una película o incluso terapias clínicas. Son verticales que la empresa está explorando, mientras se centra en ámbito de ferias y congresos.
Todo empezó precisamente en este sector de los eventos mice. Sanjuán llevaba una década siendo especialista en la metodología del visual thinking, que traduce conceptos en dibujos. Sanjuán la aplicaba en eventos y reuniones, recogiendo el contenido en resúmenes visuales. “Y siempre tenía un reto: al tener la responsabilidad de resumir los conceptos más relevantes de un encuentro, me preguntaba qué sería lo que al público le había despertado más interés”.
Ese reto y esa curiosidad son el origen de lo que ahora es Emogg Analytics, a través de un camino en el que desempeñó un rol determinante el “entrenador mental de deportistas de élite” Richi Serrés. “Después de conocernos en 2017 y de trabajar juntos, me planteé si era posible transformar lo necesario para captar las emociones en un algoritmo, y convertirlo en datos”. Tras darle vueltas a esta posibilidad, en 2020 se lanzaron a articular un equipo técnico para empezar a desarrollar este algoritmo, en un proyecto en el que atrajeron la atención de un par de inversores especializados en hostelería y restauración, coincidiendo en un momento de parón por el Covid.
La pandemia no solo cerró hoteles y restaurantes: como el resto, el mundo de los eventos también se quedó en casa. Ante ese panorama, su propósito inicial fue crear una solución que permitiera a los gamers y streamers medir las reacciones de su público. Con este objetivo, se plantearon lanzar una aplicación de análisis de microgestos pero, mientras la desarrollaban, la pandemia acabó y la gente volvió a salir a la calle. En paralelo, compañeros y conocidos de Sanjuán del mundo del mice empezaron a interesarse por la tecnología y por la posibilidad de medir el feedback de charlas y formaciones. Y aquí, decidieron pivotar.
Lanzaron los primeros pilotos dirigidos a eventos presenciales en 2024, con los que facturaron 19.000 euros. En 2025 multiplicaron la cifra por cinco, hasta más de 100.000 euros, y quieren volver a quintuplicar este año, hasta alcanzar los 500.000, con sus algoritmos capaces de interpretar las reacciones humanas y de traducirlas en datos e información clave. “Ante un público, nos interesa saber si la gente está atenta y tiene una conexión emocional, o no la tiene”, insiste Sanjuán. Además, la startup está incorporando nuevas herramientas, como medidores de flujos de personas, útiles para analizar desde los asistentes a una conferencia hasta dónde concentran su interés los visitantes a un stand de una feria.
La empresa no solo está creciendo en herramientas, sino que también explora llegar a más verticales. “También hemos hecho cine, y estamos haciendo un piloto en el ámbito de la salud”, destaca Sanjuán. Lo hace a través de un programa europeo sobre medicina personalizada en el tratamiento psicológico de la psicosis (Permepsy). Liderado por el Parc Sanitari Sant Joan de Déu, el proyecto cuenta con Emogg Analytics para analizar en tiempo real la atención y las reacciones de pacientes con esquizofrenia durante sesiones grupales de terapias metacognitivas. La entrada de la startup en el ámbito de la salud no acaba ahí: está ultimando un piloto con el CatSalut vinculado a la detección precoz de trastornos del espectro autista infantil.
La startup sondea estos nuevos ámbitos sin competidores directos en su sector, y con una plantilla de cinco personas. “Este año queremos ampliar el equipo”, destaca Sanjuán, para poner el foco también en la comercialización. Para ampliar plantilla y seguir impulsando su tecnología, la startup tiene abierta una ronda de financiación con la que se propone atraer 450.000 euros. Esta inversión se sumará a la destinada hasta ahora al proyecto: 970.000 euros de los socios y de su entorno, sumados a 200.000 euros de un préstamo Enisa. Con la nueva ronda y con el reto de crecer para seguir posicionándose como intérprete de las emociones, la startup avanza con la ambición de convertir algo tan intangible como las emociones en un indicador clave de la medición del impacto