EMC Barcelona, la startup que garantiza que los aparatos electrónicos no se interfieren

L'equip d'EMC Barcelona
L'equip d'EMC Barcelona

La compañía ha adaptado sus ensayos de compatibilidad electromagnética al sector NewSpace, abriendo las puertas a clientes internacionales y confiando en superar una facturación de medio millón de euros para finales de año

08 de septiembre de 2025 a las 09:42h

La lucha por la soberanía tecnológica ya no solo se juega en la Tierra, sino que también se ha trasladado al espacio. Una lucha en forma de nanosatélites que orbitan a baja altura y que permiten conocer obtener información sobre la vida en la Tierra o garantizar la conectividad en todo el planeta. Y en esta carrera aeroespacial no solo compiten potencias como Estados Unidos o China, sino que territorios como Catalunya también buscan erigirse como actores relevantes en esta nueva economía del espacio (NewSpace). Tanto es así que, desde el año 2020, la Generalitat impulsa la Estrategia NewSpace Economy, consiguiendo enviar al espacio con éxito los primeros nanosatélites.

Aun así, en este nuevo y potente sector económico, no solo son imprescindibles las empresas encargadas de fabricar y lanzar en el espacio nanosatélites —como OpenCosmos o Sateliot—, sino que paralelamente también se está creando todo un ecosistema de innovadoras compañías catalanas que hacen posible y mejoran la tecnología de estos instrumentos imprescindibles para conquistar el espacio. Empresas como EMC Barcelona, centrada en verificar la compatibilidad electromagnética de los dispositivos espaciales, es decir, verificar que estos aparatos puedan funcionar correctamente sin interferir en otros elementos electrónicos del entorno.

El origen de esta startup, en realidad, se encuentra muy alejado del sector aeroespacial. Marc Aragón, Marc Pous, Iván González y Marco Azpurúa, investigadores del grupo de compatibilidad electromagnética de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), decidieron fundar la empresa en 2020 con el objetivo de “comprobar y garantizar que cualquier dispositivo electrónico puede funcionar correctamente sin interferir en el funcionamiento de otros, centrados sobre todo en telecomunicaciones”, resume Marc Aragón, cofundador y consejero delegado de la compañía. Es decir, llevar a cabo ensayos para comprobar, por ejemplo, que el microondas puede funcionar sin interferir en los otros aparatos electrónicos de una casa, o que se pueda utilizar el teléfono móvil en el avión sin que suponga un problema.

Así, EMC Barcelona presta sus servicios a empresas que desarrollan máquinas electrónicas y que quieren validar la compatibilidad de sus aparatos. Pero, además, desde la startup también destacan porque pueden prestar asesoramiento o consejos para que una máquina cumpla con los requisitos de compatibilidad electromagnética necesarios.

Además de sus servicios comerciales, la investigación y la innovación constante de su tecnología también se erigen como un pilar imprescindible para la compañía. “Los ensayos de compatibilidad electromagnética se han mantenido prácticamente iguales desde la Segunda Guerra Mundial, y, por este motivo, una de nuestras misiones es optimizar y hacer que estas pruebas sean más eficientes y actualizadas a la tecnología actual”, enfatiza Aragón. De hecho, tan elevada es la inversión de la compañía en I+D, que la investigación representa casi un 50% de la actividad de la startup, además de otro 50% de su actividad centrado en prestar servicios a los clientes.

En este sentido, resulta esencial la relación de la startup con la UPC ---centro donde todavía algunos de los fundadores de EMC Barcelona son profesores asociados--- para llevar a cabo proyectos de investigación a través de convenios de colaboración. En total, en los cinco años de trayectoria de la empresa, han conseguido captar ayudas para proyectos públicos por un valor de 1,2 millones de euros, entre las cuales se incluyen las ayudas Neotec impulsadas por el CDTI (Centro por el Desarrollo Tecnológico y la Innovación del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades).

La empresa también comercializa su software, emiGO, para agilizar y facilitar los cálculos de compatibilidad a sus clientes.

“Para nosotros, la investigación es esencial esenciales, no porque nos aporte una rentabilidad inmediata, sino porque nos permite mejorar nuestros servicios e ir siempre un paso por delante de las necesidades del cliente, ya que existen nuevas tecnologías y máquinas a las cuales se tienen que aplicar ensayos de compatibilidad diferentes de los de hace un siglo”, remarca Azpurúa, cofundador y responsable de I+D a EMC Barcelona.

Una de estas nuevas tecnologías que requieren de innovación y nuevos ensayos de compatibilidad innovadores es el sector NewSpace, ya que las empresas deben poder garantizar que estos nuevos nanosatélites no interfieren a otras máquinas que se encuentran en el espacio. Así, fue como respuesta a este espíritu innovador de la compañía que sus fundadores decidieron presentarse al programa de incubación y aceleración de la ESA BIC (European Space Agency Business Incubation Centros), es decir, el centro de incubación de empresas de la Agencia Espacial Europea situado en el Parc Mediterrani de la Tecnologia, en la UPC de Castelldefels. Un programa del cual forman parte desde principios de año y que, dicen, les ha ofrecido formación y asesoramiento en temas tan variados como la protección intelectual o el plan de negocio.

Para poder desarrollar proyectos para clientes cada vez más grandes, EMC Barcelona se fija como objetivo disponer de sus propias instalaciones y laboratorio para ensayos.

Con todo, la empresa presta servicios a unos cincuenta clientes anuales, especialmente pequeñas y medianas empresas que desarrollan aparatos electrónicos. Aun así, y sobre todo después de haberse introducido en el sector aeroespacial, cada vez empiezan a encargarse de proyectos de mayor alcance, tanto en la complejidad como en la rentabilidad de estos proyectos, consiguiendo llegar a los primeros grandes clientes internacionales.

Por otro lado, además de prestar servicios concretos a clientes, EMC Barcelona, que ya cuenta con ocho empleados, también comercializa emiGO, su software compatible con osciloscopios para llevar a cabo, de forma rápida y sencilla, ensayos de compatibilidad electrónica. Como parte de su paso por la incubadora de ESA BIC, la startup ha adaptado este software al sector NewSpace y han conseguido que este sistema se integre dentro del grupo de compatibilidad electromagnética de la Agencia Espacial Europa. Con todos estos servicios comerciales, la startup calcula alcanzar una facturación de medio millón de euros a finales de año.

Aun así, para poder desarrollar cada vez proyectos de mayor alcance y continuar apostando por la investigación y la innovación, desde EMC Barcelona reconocen que sus instalaciones, en el Campus Nord de la UPC, empiezan a quedarse pequeñas. Así, uno de los objetivos de la empresa es poder contar con un laboratorio propio en el que llevar a cabo estos ensayos de compatibilidad, una instalación que supondría una inversión que asciende a los dos millones de euros. Para acercarse a este objetivo, gran parte de la ayuda económica proporcionada por el programa ESA BIC, de 50.000 euros, lo han destinado a equipaciones que en el futuro se integrarán en este nuevo laboratorio.