El IDEAL Centre d'Arts Digitals reabre sus puertas después de ocho meses de reforma para presentar su producción más ambiciosa hasta la fecha: más de 2.000 metros cuadrados de nuevas salas inmersivas, realidad virtual en 360 grados y un universo sensorial inédito.
A partir de este 6 de noviembre, en este espacio del Poblenou se podrá pasear a escala real entre los gigantes que dominaron la Tierra hace millones de años con la exposición Dinosaurum, que cuenta con el apoyo del Institut Català de Paleontologia. Una producción llevada a cabo por la iniciativa cultural Layers of Reality y que, según sus creadores, se trata de la mayor experiencia digital desarrollada sobre esta temática a nivel internacional.
El centro reabre después de una renovación tecnológica que ha transformado la sala inmersiva principal, el sistema del metaverso y las salas de interacción. Además, el proyecto ha permitido incorporar 400 metros cuadrados que hasta ahora se destinaban a un uso estrictamente interno para convertirlos en una nueva sala de realidad virtual en formato 360°.
Con esta ampliación, la superficie total del IDEAL supera ya los 2.000 metros cuadrados. Es un paso más en la evolución de un espacio histórico que se inauguró en el año 1917 como un cine popular. Desde entonces, el edificio ha mantenido su apuesta con la imagen durante más de cien años y ha pasado de la proyección tradicional a la creación inmersiva de última generación.
Un encuentro entre el paleoarte y la ciencia actual
Desde los inicios de la paleontología moderna durante el siglo XIX, nuestra visión de los dinosaurios ha estado condicionada por una disciplina desconocida: el paleoarte. Este oficio une la ilustración, la escultura y la observación anatómica y ha sido el responsable de dar forma, volumen y piel a los fósiles encontrados bajo tierra. Los aciertos y los errores de estas reconstrucciones han acabado influenciando los iconos de la cultura popular, la literatura de ficción y el cine que todos tenemos en mente.
Dinosaurum se inspira en este legado histórico y lo traslada al siglo XXI, utilizando las herramientas digitales de última generación para ofrecer una nueva mirada. El equipo de artistas digitales de Layers of Reality toma el relevo de generaciones de ilustradores para dar movimiento, dimensión y realismo a los paisajes del pasado.
Asimismo, para evitar caer en la simplificación o en los tópicos del cine, la exposición ha contado desde el primer día con el asesoramiento científico de investigadores del Institut Català de Paleontologia (ICP). Esta colaboración ha sido esencial para poder dar a conocer las últimas revelaciones sobre la biología de los dinosaurios como, por ejemplo, la presencia de plumas en numerosas especies de terópodos, sus tasas de crecimiento o las nuevas hipótesis sobre su movilidad.
Siete espacios, realidad virtual y una inmersión sensorial completa
El recorrido por Dinosaurum se ha diseñado como un viaje en el tiempo que se distribuye a lo largo de siete espacios diferenciados. Aquí, las esculturas conviven con las instalaciones tecnológicas más avanzadas.
La visita comienza presentando el debate histórico entre el conocimiento científico y la imaginación popular. Los paneles expositivos repasan la evolución de la paleontología junto a una pieza central: una réplica fósil de un Stegosaurus de más de 7 metros de longitud que permite apreciar las proporciones reales de este herbívoro del Jurásico.
La visita continúa con una experiencia de realidad virtual de última generación donde se recrea un mundo virtual compartido donde pueden caminar con total libertad e interactuar con los animales. Los cuatro escenarios de este espacio se inspiran directamente en The Age of Reptiles, el mural pintado en 1947 por Rudolph F. Zallinger en el Museo Peabody de la Universidad de Yale; así pues, una obra de arte clásica se ha transformado en una aventura habitable.
En la sala interactiva, el público se pone en la piel de los equipos de investigación a través de dinámicas digitales como el Paleomemory o la simulación de excavación Fossil Rush. La sala cuenta con un mapping proyectado sobre una gran estructura tridimensional que representa la estratigrafía y las diferentes capas geológicas del planeta.
El Paleoart Studio es un espacio dedicado a la creatividad donde los visitantes se convierten en paleoartistas por un día. Después de pintar y diseñar sus propios dinosaurios, las herramientas de escaneo digital permiten integrar estas creaciones en una gran pantalla interactiva donde cobran vida y se mueven dentro de un entorno digital.
En la sala inmersiva se podrá ver una película de 20 minutos de duración, dividida en cuatro capítulos. Este viaje audiovisual llevará al espectador desde el estudio microscópico de los fósiles hasta los ecosistemas llenos de vida, la comparación de escalas entre grandes depredadores y el descubrimiento de los dinosaurios emplumados.
El recorrido continúa en la sala expositiva, un espacio que ayuda a comprender el trabajo de campo actual, la metodología de las últimas investigaciones y el lugar que ocupamos los humanos en la línea temporal del planeta. El espacio incluye vitrinas con reproducciones de alta precisión, fósiles auténticos y una pieza destacada: la réplica a tamaño real de la cabeza de un Tyrannosaurus rex.
El recorrido termina en la nueva sala de 400 m² estrenada para esta exposición. Se trata de una producción audiovisual en 360 grados donde el público vive en primera persona el día en que el impacto de un gran asteroide cambió el clima y la vida en la Tierra para siempre.
Sinfonía cinematográfica y aromas del pasado
La banda sonora original ha sido compuesta por Rafel Plana, colaborador habitual de Layers of Reality. Plana ha combinado la tradición sinfónica habitual del cine de aventuras con toques electrónicos e instrumentos ancestrales. Para darle más intensidad emocional, la música ha sido grabada expresamente por la Orquesta Sinfónica de Budapest.
Por otro lado, la colaboración entre el equipamiento cultural y la Fundación Ventós ha permitido desarrollar una línea de fragancias diseñadas exclusivamente para la muestra. Así, el público no solo ve y escucha el pasado, sino que también podrá oler el espacio vegetal, húmedo y mineral que caracterizaba cada uno de los tres grandes períodos de la era de los dinosaurios: el Triásico, el Jurásico y el Cretácico.
