Siempre soñó con contar historias, desde niño, cuando el cine, el cómic y –un poco más adelante– la música lo fueron atrapando como tentáculos que uno desearía que no lo soltaran jamás. Hugo Pratt, cine fantástico y pop de amplia paleta de colores. “La cuestión es que no tenía muy claro cómo canalizar todos aquellos amores”. Acodado a la barra, vermú en mano y dejándose mecer por el elegante compás de Lujon de Henry Mancini, Dimas Rodríguez observa el paisanaje de mediodía del Bar con una amplia sonrisa.
Curiosamente, y a pesar de su devoción por el séptimo arte, en vez de Cine estudió Comunicación Audiovisual “porque pensé que tenía más salidas y eso determinó, en muy buena medida, mi porvenir profesional y personal”. De hecho, tras una breve etapa colaborando con medios culturales como Butxaca o Rock de Lux, enseguida se integró en TV3 donde no ha dejado de trabajar contenidos de ficción como Ànima, 33 Revolucions, Com si fos ahir o, actualmente, Nervi. En paralelo, ha dirigido numerosos cortometrajes (Tenemos que hablar, Todavía no conozco tu letra…), videoclips (Sanjosex, Illa Carolina…) y un largometraje para TV, Et dec una nit de divendres, protagonizado por Aina Clotet.
“¿Quién le iba a decir a mi yo preadolescente que miraba compulsivamente películas y leía críticas de cine que, algún día, iba a dirigir a actores como Aina, como Bruna Cusí, Oriol Vila o Jordi Andújar?”, se pregunta el parroquiano, que trata siempre de que en sus historias la música y la cultura aparezcan en sus formas físicas, en forma de directo, o en escenarios como librerías o tiendas de discos, quizás reivindicando que la cultura no es algo que se consume como una Coca Cola, sino que se vive, genera vínculos y toca almas. Y ahí está, preparando su siguiente proyecto de cortometraje, mientras ultima el documental sobre la banda barcelonesa Brighton 64 que se estrenará –se espera– en 2027.
Volando solo, a veces
El cine y los formatos televisivos no han sido la única sublimación de aquellos deseos del yo niño y adolescente. Dimas Rodríguez ha sabido expresar su mundo interior a través de otras disciplinas, como la música. “Mi primer grupo fue la Banda Municipal del Polo Norte y, cuando estos se pararon, monté Invisible Harvey”. Al frente de este proyecto, el también guitarrista y compositor debutaba, en 2016, con el álbum La puerta giratoria, al que le han seguido dos más (No es justo que llegues ahora y Titulador de canciones). “Precisamente ahora estamos grabando las canciones para el siguiente disco, que si todo va bien verá la luz en abril”.
Pese a que se trata de un septeto, a veces Dimas interpreta el repertorio de la banda en solitario: él y una guitarra acústica ante el público. Una forma de trabajar a la que se ha aficionado, solo, sin depender de otros músicos y equipos de producción y cámaras y luces y actores. El hombre a solas con su arte, con toda su posible elevación y sus errores.
“Creo que por eso me animé a escribir la novela, porque es un viaje en solitario que me ha gustado mucho hacer”, explica a propósito de Ayer estuve en Lenina (Sílex), un retablo costumbrista de su amado barrio de Gràcia, hilvanado con pulso lírico y alusiones musicales, cinematográficas, comiqueras y literarias a los rincones y momentos de un barrio vivido como hogar donde las emociones se cocinan en diversas salsas. “Entre los demás proyectos, también estoy escribiendo una continuación, de nuevo protagonizada por Nico, la exmúsica y dueña de la tienda de discos ficticia Lenina”, anuncia.
Rincones incorruptibles
“A pesar del aumento de los precios y de que se acaben los negocios de toda la vida sin que haya un relevo o alguna propuesta alternativa autóctona, Barcelona sigue teniendo muchos rincones que conservan su esencia”, declama el cineasta y músico, frecuentador compulsivo de bares musicales como Barbara Ann, Psycho o Heliogàbal y nostálgico de aquellos garitos trascendentes que ya no están, “como el Badlands, que estuvo en la calle Praga, y ante cuya puerta todavía me conmuevo cuando paso por delante”.
Por todo ello, determina, su relación con Barcelona es “apasionada y romántica, la echo mucho de menos cuando voy fuera y me gusta pasearla entera, incluso más allá de Gràcia, que es mi barrio”.
– Algo que vas a echar de menos desde el momento en que te vayas es este Bar. Se acerca la hora de comer y quizás se te pueda tentar con un menú, unas tapas o unas raciones…
Algo brilla en la mirada de Dimas Rodríguez. De fondo, las notas de Can’t hardly wait de The Replacements resuenan entre las voces y los ruidos de una cocina ya en marcha.
“Una tapa de torreznos me apetecería mucho”, anuncia. Y, tras unos segundos, añade: “y si de postre tenéis tiramisú, guárdame un trozo”. Hay cosas que no se perdonan.
