Yuja Wang: virtuosismo caleidoscópico (14 enero)
El primer concierto del año que recomendamos tiene como protagonista a Yuja Wang, pianista virtuosa de temperamento fogoso, que junto a la Mahler Chamber Orchestra propone un programa de contrastes extremos. Dos conciertos para piano, el de György Ligeti y el n.º 1 de Frédéric Chopin, permiten apreciar la amplitud de registros de una intérprete capaz de transitar de la escritura contemporánea más incisiva al lirismo romántico sin perder su identidad. En ambos casos aflora su voracidad técnica, pero también una forma de entender la expresión musical desde el riesgo y la máxima exposición. La Mahler Chamber Orchestra aceptará su cupo de protagonismo con la interpretación de la suite Pulcinellade Stravinski y pasajes orquestales del Idomeneo de Mozart, extraídos de su ballet, quedando configurada una propuesta trepidante y generosa en alicientes -en el seno del ciclo Palau 100- que cruza clasicismo, romanticismo y modernidad.La verdad sin palabras de Wagner, por Currentzis (2 de febrero)
Teodor Currentzis presenta El anillo sin palabras, una inmersión orquestal en el universo de Richard Wagner a partir de los arreglos de Lorin Maazel. Durante 75 minutos, algunos de los pasajes más emblemáticos de la tetralogía wagneriana se articulan como un gran fresco sinfónico sin voces, donde el leitmotiv conserva intacta su capacidad simbólica. Objetos, personajes e ideas emergen únicamente a través del tejido orquestal, permitiendo al oyente una experiencia casi mítica, concentrada y de enorme intensidad. Currentzis, conocido por su enfoque radical y su atención extrema al detalle, convierte esta selección en algo más que una síntesis: es una lectura orgánica, de gran densidad expresiva, que invita a escuchar Wagner desde otra perspectiva, en que la narrativa se pone al servicio del magnetismo de los arquetipos sonoros.
Los 90 años de Zubin Mehta, por partida doble (16 y 18 de febrero)
La celebración del 90º aniversario de Zubin Mehta se articula en dos conciertos complementarios junto a la West-Eastern Divan Orchestra. El 16 de febrero, en el Auditori, Mehta aborda un programa plenamente romántico con el Concierto para violín de Max Bruch, interpretado por María Dueñas -una de las solistas más solicitadas del panorama actual por la profundidad y madurez de sus interpretaciones, que posiblemente acrecienta su alarmante juventud-, y la Sinfonía n.º 4 de Chaikovski, una obra de enorme impacto emocional, en que destaca el atronador despliegue de la sección de vientos. Dos días después, el 18 de febrero en el Palau de la Música, el recorrido celebrativo prosigue con la obertura Leonoren.º 3 y la Sinfonía n.º 8 de Beethoven, en un programa no menos apasionante que culmina la monumental Sinfonía n.º 9 de Schubert. Apodada “La Grande”, se trata de una obra visionaria que el compositor nunca pudo escuchar en vida. Un doble retrato del legado sinfónico europeo bajo la histórica batuta de Zubin Mehta.Martha Argerich y el romanticismo en expansión (16 de marzo)
La muy apreciada Martha Argerich regresa a Barcelona en el ciclo BCN Classics como cabeza visible de un programa centrado en dos pilares del romanticismo. El Concierto para piano n.º 1 de Beethoven, compuesto en 1796, revela ya una ambición formal que desborda los márgenes del clasicismo, anticipando la sensibilidad del siglo XIX. Aunque el lenguaje aún conserve rasgos mozartianos, la envergadura del discurso y la tensión expresiva apuntan claramente hacia el futuro. La Sinfonía n.º 4 “Italiana” de Mendelssohn completa el programa con una mirada romántica sobre Italia: luminosa, vital y celebrativa, pero también atravesada por sombras, por la conciencia de un pasado idealizado -la desconcertante inmensidad de las ruinas- que se contempla desde la distancia. Un diálogo vehemente entre memoria y emoción.La despedida de Mahler, un “abismo que desborda” (Hitchcock)
Los responsables de programar aquella imponente inmersión wagneriana -la promotora Ibercamera- han preparado también uno de los grandes momentos de la temporada, el 23 de marzo: la Sinfonía n.º 9 de Gustav Mahler, interpretada por la Orquesta Sinfónica de la Radio de Frankfurt bajo la dirección de Alain Altinoglu. Considerada como un Réquiem sin palabras, la obra se asoma tanto a la conciencia de la muerte como a la disolución del lenguaje tonal. Mahler empuja aquí las relaciones armónicas hacia un límite que anuncia nuevas formas de pensar la música. El espacio sonoro se coloniza desde la oscuridad con un frenesí embriagador: una escritura extrema, movida por una orquesta monumental que, sin embargo, nunca pierde de vista la componente profundamente humana, la del individuo afectado y trascendido en su finitud. Más que una conclusión, la Novena parece un umbral: un paso hacia lo desconocido, que convierte la escucha en una experiencia de rara intensidad emocional, para muchos incuestionablemente espiritual.
Bach y Concentus Musicus Wien, o la felicidad del riesgo interpretativo
El Palau de la Música acoge la interpretación íntegra de los Conciertos de Brandeburgo de Johann Sebastian Bach a cargo del Concentus Musicus Wien, conjunto emblemático, paradigma de la revolución interpretativa iniciada hace ya décadas por un puñado de jóvenes temerarios, pero exquisitamente formados, entre los cuales Nikolaus Harnoncourt, su fundador, que nos dejó en 2016. Bajo la dirección desde el clave de Stefan Gottfried, el grupo mantiene ese carácter aguerrido y preciso que busca despojar a las partituras de cualquier pátina superficial. Tempi ágiles, tensión rítmica y un sentido muy físico del baile revelan un Bach juguetón y también -en las ocasiones pertinentes, por supuesto- con su punto de lirismo. Lejos de toda comodidad, estas lecturas apuestan por el riesgo y la vitalidad de un lenguaje jazzístico, que sigue interpelando con fuerza al oyente actual.Jordi Savall nos traslada a l’Ospedale de Vivaldi (11 de mayo)
En nuestras latitudes el nombre de Jordi Savall refulge como responsable de aquella sacudida interpretativa, acontecida hace ya décadas, que actualizó con una fascinante vehemencia la manera de hacer vibrar las partituras antiguas -renacentistas y barrocas, aunque no solamente- y desempolvarlas de la pátina de cierto romanticismo trasnochado, sin vida ni verdad. También reconocido como artífice de la recuperación de manuscritos perdidos u olvidados, Savall se adentra en este caso en música popular, concretamente algunas de las piezas más espectaculares de cuantas Antonio Vivaldi compuso para el Ospedale della Pietà: obras sacras como el Magnificato el Gloria en re mayorcon conciertos instrumentales como el “Per la Solennità di San Lorenzo” o el Concierto en mi menor para violín. Este repertorio, vibrante y vital, celebra la existencia temporal desde el alborozo característico de la música veneciana, pero también se abre a lo solemne y a lo misterioso. Savall, maestro en revelar el chiaroscuro del barroco, propone una escucha que va más allá de lo ornamental y devuelve a estas obras toda su profundidad emocional.
Mahler I: el nacimiento de un mundo (18 de mayo)
La Primera Sinfonía de Mahler representa el inicio de un universo sonoro con reglas propias en cada una de sus conformaciones, siendo comparada a una “novela de formación” (Bildungsroman) musical. Inspirada por materiales procedentes de un temprano ciclo de Lieder -las Canciones de un camarada errante- la sinfonía desarrolla una trama sin palabras, pero cargada de energía narrativa (de hecho, se le añadió el denominativo “Titan”, en honor a un texto del autor Jean Paul), donde parece emerger un héroe que progresivamente va tomando conciencia de sí mismo. El programa del concierto se abre con la obertura de El holandés errantede Wagner, que desliza al oyente en un viaje tempestuoso, y continúa con el Capricciode Richard Strauss, cuya escena final será cantada por Christiane Karg. Andrés Orozco-Estrada, al frente de la Gürzenich-Orchester Köln, oficiará una velada de gran coherencia dramática y potencia comunicativa.El Réquiem de Verdi: impresiones de la dramaturgia final (19 de mayo)
Llega al Palau de la Música, la “Casa dels cants”, el Réquiemde Giuseppe Verdi, bajo la dirección de Daniele Gatti, al frente de la Staatskapelle Dresden, con la colaboración del Orfeó Català. Obra única en el programa, este réquiem destaca por un dramatismo sin parangón dentro del género: aquí la muerte no solo se contempla desde la distancia con justificada aprensión, sino que parece escenificarse con una belleza y vivacidad paradójicas, en ciertos momentos desquiciante. La escritura es casi operística, visceral y de una intensidad que puede trastocar al oyente. El cuarteto solista -Eleonora Buratto, Elīna Garanča, Benjamin Bernheim y Michele Pertusi- aporta una dimensión de primer nivel, en una interpretación que promete ser profundamente conmovedora.
Gardiner y el clasicismo en tensión (28 mayo)
El cierre de la temporada 2025-2026 se acerca con el regreso de John Eliot Gardiner y su nueva formación, The Constellation Orchestra. El programa reúne obras de Mozart, Haydn y Juan Crisóstomo Arriaga en un diálogo revelador de las tensiones internas del Clasicismo. La Sinfonía en re mayor de Arriaga, a menudo etiquetado como el “Mozart español”, se acerca quizá más al primer Schubert por la sutil sensibilidad de su vuelo expresivo. El Concierto para clarinete de Mozart explora la versatilidad tímbrica de un instrumento decisivo para el romanticismo, mientras que la Sinfonía n.º 49, “La Passione”, de Haydn muestra la vehemencia del Sturm und Drang, movimiento que anticipa la agitación y el compromiso vital del paradigma artístico por venir.Como bonus final, no podemos dejar de subrayar y congratularnos por el nivel de nuestro conjunto más cercano, la Orquesta de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC), internacionalmente consolidada durante el 2025 en conciertos como el de Hamburgo. Recomendamos vivamente un par de eventos en l’Auditori, representativos de su versatilidad y poderío interpretativo: por ejemplo, el del 6 y 7 de marzo, con Pablo González ---uno de los maestros, extitular, que han contribuido con su evolución---- dirigiendo la monumental Séptima de Dvořák; o el del 29 y 31 de mayo ---ya en la recta final de la temporada---, en que se escucharán el Concierto para orquesta de Bartók y el Concierto para violín de Brahms, bajo la batuta del actual director, Ludovic Morlot. Obras en que la densidad y la riqueza del tejido orquestal conviven en tensión con la voz solista. Un final intenso y prometedor, una puerta que se cierra para sembrar las ganas de un nuevo comienzo; y, con ello, el augurio de otras experiencias de transporte… Esa sutil levitación o arrobamiento anímico que procede de la conexión con uno mismo, posibilitada por el impacto in vivodel fenómeno musical.
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