Didac Piquer: Surfear lejos del marco de realidad

Didac Piquer, surfer © Carles Riobó
Didac Piquer, surfer © Carles Riobó

Referente del entorno del surf, Didac acaba de lanzar con 'The Fishbone Project' el primer volumen (de cinco) de la obra más ambiciosa hecha hasta la fecha, en este país, sobre contraculturas y subculturas en la California del Siglo XX

12 de septiembre de 2026 a las 05:30h

A los doce años, los Beach Boys se cruzaron en su camino y supo que, a partir de aquel momento, su vida ya no sería lo mismo. “I get around fue el tema que me voló la cabeza, el que no quería parar de escuchar”, rememora Didac Piquer, mientras echa una cerveza vespertina acodado a la barra del Bar, a propósito de aquella primera deflagración sonora que marcaría el compás y la intensidad de todos los fuegos del mañana. 

Lo demás fue manando de forma natural. “A los trece compré mi primera cinta de casete de la banda y de ahí fui tirando del hilo: Elvis, Jan & Dean, Roy Orbison…”. Y se dio cuenta de que la cosa iba mucho más allá de lo musical y se articulaba a través de entramados culturales que incluían cine, literatura, arte... Éticas y estéticas subculturales “como refugio de un marco de realidad que te toca vivir y con el que no conectas, y que te empujan a crearte un mundo privado a tu medida”. 

Estudió artes gráficas y trabajó en varias imprentas, pero a los veintiséis lo dejó todo para ponerse a hacer tablas de surf, “que es a lo que me sigo dedicando”. La peculiaridad de Montjuich Surfboards —la marca que refleja todos los momentos vividos, durante la infancia, en la montaña del mismo nombre, antes de marchar en su tierna adolescencia al Maresme— es que “hago las tablas de surf siguiendo, conceptual, estética y técnicamente, la manera en que se fabricaban entre 1959 y 1979”. Una labor artesanal que, casi un cuarto de siglo después, sigue satisfaciendo la demanda de algunos surfistas muy exigentes. 

Pero más allá de ayudar a unos cuantos intrépidos a coger las olas con estilo, Didac no ha dejado de estar muy activo en el entramado musical underground de Barcelona, acudiendo a conciertos —“a veces conociendo a grandes como Dick Dale o Davie Allan y dándome cuenta de que, como personas, dejan bastante que desear”— y atesorando un gran conocimiento que llegó un momento en que necesitó compartir con la humanidad.

Explicarlo todo y romper con los estereotipos

“No he dejado de escribir artículos para cabeceras como Ruta 66, Custom Machine o fanzines como NDF, sobre aspectos tan distintos como la cultura Hot Rod o la Low Rider, películas playeras de los 60 o historia de las culturas Surf, pero en 2006 di un paso más con Summer fun”, explica Didac Piquer, a propósito del primer libro jamás escrito en España que hablaba de música surf y que publicó con editorial Milenio.

Pero había más, mucho más, hirviendo en su cabeza, que miraba hacia el Estado de California como gran aglutinador de un universo amplio y profundo donde cabían muchas cosas. Aquellos surfistas bronceados de décadas pretéritas, pero también películas pop, escenas musicales estridentes, vehículos customizados, ropas raras, pelos aún más raros y drogas con diferentes denominaciones de origen. Mundos ocultos unidos por el hilo de lo extraño, lo insólito, lo osado, lo ilegal, lo aberrante, lo genial. Marcos de realidad inimaginables. Una constelación llena de mitos y leyendas; hechos soñados y hechos probados, sobre la que había que decir algo así como la última palabra.

Didac Piquer amb la seva taula de surf © Cedida -

“La serie Érase una vez en… California nace hace trece años, cuando Gonzalo Aixa funda la editorial The Fishbone Project y le planteo la idea que me rondaba, de compilar en una obra todo el sustrato contracultural y subcultural de California en el siglo XX”. La idea cuajó y Didac se puso manos a la obra. El resultado es un imponente corpus de cinco volúmenes profusamente documentados del que acaba de ver la luz el primero, Mitos y leyendas del Estado Dorado. Un alucinante y necesario chapuzón en los submundos sonoros y juveniles californianos, “donde procuro romper con los estereotipos y clichés”. El relato definitivo de un lugar y una era escrito, además, con estilo ágil y muy accesible.

La energía vital que permanece

Desde 2003, la relación del parroquiano con Barcelona es puramente lúdica. Es el lugar al que acude a ver conciertos o a echar unas cervezas con amigos… “cuando la ciudad me deja, porque acceder aquí es complicado, entre Rodalies que no funciona y la dificultad de venir en vehículo privado”, lamenta.

Se crio en Sant Antoni y, a pesar de los cambios —“comunes a cualquier gran ciudad del primer mundo”— que redundan en la masificación del turismo y la gentrificación, cuando viene a Barcelona sigue conectando “con la energía vital de la ciudad que me vio nacer y ser niño. Un cordón umbilical que nos une a nuestro lugar de origen y que nunca acaba de romperse”, reflexiona, liquidando el último trago de su cerveza.

–Algo que sin duda puede reforzar ese vínculo es nuestra oferta gastronómica. Se acerca la hora de cenar y quizás te pueda apetecer comer o picar algo…

Llegados a este punto, Didac Piquer confiesa tener “un paladar muy mal educado. Esencialmente busco saciar el estómago con cosas simples y sin sutilezas”. Y, tras unos segundos de reflexión, añade: “no es algo de lo que esté muy orgulloso”.

–Pues esto suena a condición idónea para una llesca de pan con tomate y un buen jamón.

El parroquiano sonríe y afirma. “Suena muy bien —decreta—. Y si se acompaña con un vinito, mejor que mejor”.

–¡Marchando!

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