La exposición es grande, ambiciosa, envolvente de todo el espacio de Casa Seat: por si alguien no se había enterado, aquí tenemos uno de los estudios más importantes del mundo en animación y sin ellos no existirían La Novia Cadáver, Spirit, El Príncipe de Egipto o Madagascar, sin olvidar el reciente éxito de la mascota del Barça CAT. Los cristales del centro aparecen cubiertos de vinilos con esta larga lista de personajes, los paneles son grandes y ocupan los dos pisos, las barandillas de las escaleras y del segundo piso también forman parte de la muestra y las pantallas con vídeos explicativos son numerosas y atrapan la atención. Pero, además, el tratamiento estético, tipográfico y museográfico es de una gran factura, y esto tanto puede deberse a la inversión de la casa como simplemente al talento del propio estudio. Como decíamos, ellos se han creado a sí mismos.
Dejando a un lado un gran mural con la cronología del estudio, Pinnochio de Guillermo del Toro es el primer personaje que se presenta al visitante, quizá porque recibió el Óscar a la Mejor Película de Animación en 2023. Es un personaje casi timburtoniano, decadente y casi terrorífico, inmerso en una atmósfera general de extremidades raquíticas y manos alargadas (como las del propio Geppetto), pero con un trazo visiblemente magistral (en el centro del espacio, en una vitrina, las herramientas artesanales de creación: pinceles, reglas, escuadras, lápices, compases, carbón, barniz, todo ello sobre madera). Padre y marioneta provocan ganas de abrazarlos, un nostálgico abandono y una fragilidad entrañable, que encaja con el marco que el director quiso trasladar a la Italia fascista. A destacar, en este apartado, el estudio minucioso de las manos de Pinnochio y todos sus movimientos.
La novia cadáver es, como todo lo que toca Tim Burton, un icono: nos encontramos ya no en el universo de lo raquítico sino directamente en lo esquelético, en el mundo de los fantasmas y de los zombis. En este apartado no es solo la novia quien destaca, sino todos los invitados que vienen de parte de la novia, todos ellos con una personalidad arrolladora: la niña esqueleto, de manos minúsculas en proporción a la cabeza; la tropa de gente de la época victoriana (hilarantes figuras redondeadas, o con sombrero de copa, con joyas, chalecos, sombreros de entierro, cigarros, bastones o monóculos, todos ellos de época victoriana, pero más bien aparentemente sacados de cualquier foto que hayamos visto de la época modernista catalana); el novio Víctor; la orquesta de esqueletos…
Debido a la gran cantidad de trabajo (aproximadamente unos 80 personajes, además del diseño del vestuario o de la conocida caligrafía del filme) tuvo que renunciar a la propuesta de crear los personajes para Ratatouille, de Pixar. Veremos, también, el antecedente del proyecto: el cortometraje The Periwig Maker.
El caballo Spirit es un reto mayúsculo: dibujar un personaje de figura humana es costoso si se quiere provocar un verdadero efecto, dibujar manos y sus movimientos es dificilísimo, concebir todo un imaginario atmosférico es una labor de locos, pero parir un caballo con carácter, con gesto propio, con mirada y con rigurosa sujeción a su raza, debe ser casi un imposible. Pero es que no es solo el caballo: el águila, los indios, los operadores del ferrocarril… y un destacadísimo apartado dedicado exclusivamente a la crin del protagonista y sus particularísimos movimientos. Spirit te mira, actúa, se mete en su rol de personaje de animación y al mismo tiempo no deja de ser en ningún momento un estricto caballo de raza.
De aquí pasaremos al mayúsculo reto de Madagascar, entre la modernidad de El Rey León y el clásico El libro de la selva, pero con un trazo propio y con aquella obsesión del equipo por hacer que no olvides nunca aquella figura, aquel perfil, aquel gesto. Lo mismo para Kung Fu Panda y para Cómo entrenar a tu dragón, para todo el ejército de hormigas de Antz, para la más desapercibida Flushed Away y sobre todo para la legendaria El Príncipe de Egipto, con aquellos perfiles tan ajustados a los jeroglíficos y aquellas posturas tan bíblicas, tan llenas de trascendencia y de amor, desde los faraones hasta Moisés en una sola línea discursiva que combina el rigor histórico con la fe en el más allá.
La planta superior es casi toda ella territorio CAT, pero antes veremos un mural con recortes de periódicos de todo el mundo destacando el trabajo del grupo, así como una referencia a la tortuga Elliot Green, a Bee Movie o al perro Balto, a los personajes y merchandising de “Hotel Transylvania” o de “El Dorado” (delicioso repaso a la fisonomía y costumbres de los personajes hispánicos o “spaniards” de la época colonial) o al conocido personaje medieval de la cerveza Cruzcampo (que supongo pretende salvarla de la insipidez).
Las huellas coloreadas del gato nos llevarán hasta una exhibición de todas las camisetas de fútbol relacionadas, de la historia de su creación (encargo del Fútbol Club Barcelona por su 125º aniversario) y un panel para hacerse una foto. Un fenómeno inesperado, un éxito indiscutible y muy reciente, especialmente entre los más jóvenes.
Un estudio que desde Barcelona se ha dado la mano con Burton, Spielberg, Del Toro, Pixar, DreamWorks o Disney (o con los dobladores Will Smith, Robert de Niro o Angelina Jolie) merecía una gran exposición en el centro de la ciudad. Otra cosa es cuando sales y te encuentras con la obra (de cemento rojo) que el Ayuntamiento ha perpetrado para “pacificar” los Jardinets de Gràcia. Por favor, Jordi, Carlos: dibujadles unos jardines.
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