A cada vuelta, un nuevo descubrimiento: la música emergente toma la Mercè

La Antigua Fábrica Estrella Damm ha sido el escenario de doce conciertos de las Fiestas de La Mercè. © Gemma Martz
La Antigua Fábrica Estrella Damm ha sido el escenario de doce conciertos de las Fiestas de La Mercè. © Gemma Martz

El festival BAM de las fiestas de la Mercè reúne una docena de proyectos emergentes en la Antigua Fábrica Estrella Damm, en una programación ecléctica que gira entre el folclore, la electrónica, el pop, las músicas de raíz y los sonidos urbanos

28 de septiembre de 2026 a las 17:53h

Una noria multicolor gira sobre el escenario. Una cabina sube, la otra baja, y las luces que la rodean van cambiando al ritmo de sonidos electrónicos. Es parte de la escenografía con la que el músico Asra3 ha presentado su propuesta en el Barcelona Acció Musical (BAM), durante los conciertos celebrados este fin de semana en la Antigua Fábrica Estrella Damm con motivo de la Mercè. Pero esta pequeña noria colorida es más que un elemento escénico: sus cabinas de colores, las luces y el movimiento constante la convierten en una presencia casi hipnótica sobre el escenario.

Pero la noria de Asra3 resume, casi sin quererlo, el movimiento constante que se ha vivido en la Antigua Fábrica Estrella Damm durante este fin de semana de conciertos en el marco de La Mercè. Una propuesta tras otra, cada una con su propio ritmo, sus sonidos y su manera de entender la música, ha ido ocupando el escenario: folklore argentino, ritmos afro-latinos, electrónica, música urbana, pop experimental... Como si cada uno de los doce conciertos que se han podido ver este fin de semana ocupara una de las cabinas de esta noria: una tras otra, todas diferentes, pero formando juntas una fotografía amplia y diversa de la música emergente catalana, con estilos y lenguajes que conviven en un mismo espacio.

La programación de la Antigua Fábrica Estrella Damm está pensada, precisamente, para acercar al público esta diversidad y dar visibilidad a algunas de las propuestas que están renovando la escena musical catalana. Una voluntad de acercarse que también se traslada a la manera de vivir los conciertos. Lejos del formato multitudinario de los grandes conciertos de la Mercè, aquí artistas y público comparten un espacio mucho más cercano. Una oportunidad para que los artistas puedan poner cara a sus fans, que permite a los músicos poner cara a sus fans y a los fans descubrir la persona que hay detrás de aquellas canciones que han escuchado en bucle —y quizás incluso intercambiar una conversación una vez terminado el concierto—. 

La noria colorida, protagonista de Asra3 en la Antigua Fábrica Estrella Damm. © Gemma Martz 

Y es solo en esta proximidad donde se pueden producir momentos como el que protagonizó Maig, encargada de cerrar la jornada del domingo y, con ella, la programación musical en la Antigua Fábrica Estrella Damm de las Fiestas de la Mercè. Cuando ya encaraba los últimos compases de su concierto, delicado y con un punto nostálgico por el verano que apenas termina —como expresa en algunos de sus temas más populares, como Pluges d’agost y Tres estius més—, la artista decidió bajar del escenario y mezclarse con el público para cantar sus letras finales, rodeada de voces que conocían de memoria sus melodías.

Es una escena que resume bien el espíritu de estos conciertos: propuestas que no necesitan grandes artificios ni grandes masas para conectar con quien las escucha, y un público que también se deja llevar por lo que ocurre a su alrededor. Algunos de ellos habían llegado atraídos por un artista concreto, mientras que otros solo se habían sentido atraídos desde la calle por la música que se oía desde el patio y, casi sin haberlo previsto, acababan entrando en el espacio y descubriendo un nuevo artista. 

La artista Maig en la Antigua Fábrica Estrella Damm. © TNBP

Todo, mientras el ambiente en este emblemático recinto del Eixample —la antigua fábrica de Estrella Damm, inaugurada en el año 1905 y hoy reconvertida en espacio cultural— invitaba a alargar la visita. También invitaban a quedarse los olores que llegaban de los foodtrucks, con propuestas dulces y saladas, y las cervezas que se podían probar en el mismo recinto en las catas organizadas entre actuación y actuación.

Una vuelta, otro sonido

Las propuestas de Maig y Asra3 —dos voces de la música emergente con personalidades muy marcadas y universos sonoros bien diferentes—, sin embargo, no han sido las únicas que han pasado por el escenario de la Antigua Fábrica Estrella Damm durante el fin de semana. A lo largo de las dos jornadas, otros artistas han ido completando un recorrido que ha transitado por estilos, ritmos y maneras de entender la música muy diversas. 

El sábado, Carmen Aciar abría la programación desde la canción de autora y el folclore argentino, mientras que Angela Blackburn, llevaba los ritmos afro-latinos al escenario con una sesión que combinaba electrónica tropical, salsa y sonidos de la diáspora africana. Con Admire, la música incorporaba también el movimiento: Mireia Gómez Rullan compartía el directo con sus bailarinas y convertía las coreografías en una parte más de la propuesta. Pero la jornada también dejaba espacio para estilos como la electrónica y la música urbana de Cristina Len o para la propuesta inmersiva de Bofirax. 

Para Admire, la coreografía forma parte imprescindible de su propuesta. © Gemma Martz 

El domingo, en cambio, el recorrido comenzaba con Arar, el dúo formado por la compositora e intérprete barcelonesa Marina Tomás Amado y la saxofonista Maria Cruz Millet. Guitarra, saxo y voces construían un directo íntimo y experimental, con una sonoridad que invitaba a escuchar de cerca. Después llegaba Mala Freixura, que cambiaba completamente el ritmo de la Antigua Fábrica Estrella Damm con una propuesta que combinaba afro, house, disco, tropical bass y funk, sonidos que convirtieron el recinto en una gran pista de baile. 

El contraste volvía con AL-V, que presentaba una propuesta más íntima alrededor de la muerte, la memoria y el legado. Por su parte, Mercè Segura, bajo el nombre artístico de MERCÈ, hacía honor a su nombre y no podía faltar a la cita. “La Mercè no podía faltar a la Mercè”, bromeó la artista entre canción y canción, haciendo referencia a la coincidencia con la fiesta que enmarcaba su concierto. 

La sesión de DJ de Mala Freixura en la Antigua Fábrica Estrella Damm. © Gemma Martz

Para Segura, que convirtió el escenario en un mundo de videojuegos, baile, avatares y sonidos electrónicos, poder presentarse en el BAM era “todo un sueño” y “un honor”, como ella misma repitió a lo largo del concierto, unos sentimientos que también compartieron otros artistas a lo largo del fin de semana. Dos jornadas en las que el público ha podido pasar, como las cabinas de la noria de la escenografía de Asra3, de un estilo a otro: del folclore argentino a la electrónica tropical, de la danza a la música urbana, del pop experimental a los universos digitales. Una sucesión de propuestas que permite descubrir, en cada vuelta, las diferentes caras de una escena musical emergente catalana que continúa girando.

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