Arnau sospecha que su pareja, Mariona, se ha liado con Oriol, el API que les está enseñando pisos en Barcelona. Un día, por casualidad, se encuentra cara a cara con Tomás, un hombre que es idéntico a Oriol. Tomás, además, es actor aficionado. Arnau tiene una idea genial: lo contrata para que se haga pasar por Oriol y así decepcionar a Mariona.
De entrada, esto parece una muy buena idea… Pero las cosas no son siempre tan fáciles. Y el día en que Arnau pone en marcha su plan, en su casa coinciden Mariona, Tomás, Oriol… y el hermano gemelo de Tomás, además de una vecina que se mete en todas partes.
El texto de Sébastien Castro funciona como un reloj. Las entradas y salidas de los actores y los juegos de puertas funcionan al milímetro. Pero, solo con este movimiento, no sería suficiente. El texto de Sébastien Castro hace que todo fluya con un ritmo trepidante. No es solo el movimiento escénico, los diálogos también son un juego de disparates y de confusión que nos deja descolocados.
Todo el montaje es un juego continuo. La adaptación de Susana Garachana está muy bien hecha y ha adaptado al catalán muy bien todo el texto.
Una obra con ritmo y agilidad
Xavier Ricart dirige Una idea genial y le ha sabido dar un ritmo rápido y ágil. El montaje juega con diálogos rápidos, entradas y salidas sin freno. Y también con pausas muy bien colocadas que permiten intensificar el juego que vemos en escena. Susana Garachana es Mariona, Xavi Mira es Arnau, Anna Azcona es Cati (“pero no la de la farmacia”) y Lluís Villanueva es Oriol, Tomás y Julià.
Los cuatro hacen que el montaje sea muy divertido y alocado. El papel más difícil, al menos en cuanto a los cambios de personaje y de vestuario (¡¡¡y hay algún cambio realmente rápido!!!), es para Lluís Villanueva que da un toque diferente a los tres hombres idénticos: el API, el actor aficionado y el fontanero.
El diseño de vestuario de Núria Llunell es un acierto. Un diseño que nos muestra el paso del tiempo con diferentes cambios de vestuario y, sobre todo, los cambios de personaje de Lluís Villanueva… algunos cambios os dejarán boquiabiertos. Anna Azcona, a quien nos gustaría ver más en escena, es el contrapunto más fuera de órbita del montaje. Una idea genial es muy surrealista solo con Mariona, Arnau y los tres hombres idénticos… las intervenciones de Cati, la vecina (“pero no la de la farmacia”), son desternillantes.
La escenografía, de Jorba-Miró Estudi-Taller d’escenografia, es casi un personaje más de la obra: muchas puertas, escaleras… muchos espacios… muchas oportunidades para crear confusión. El diseño sonoro del espectáculo hace que no nos perdamos ni una palabra del texto. Y, en un texto donde cada palabra cuenta, esto se agradece muchísimo.
Una propuesta con un muy buen texto en la base y una puesta en escena que lo borda.
Una idea genial es una comedia que hace reír mucho. Muchísimo. Una comedia donde nos podemos reír del pobre Arnau y de la pobre Mariona que se ven inmersos en situaciones fuera de control a causa de tres hombres idénticos y de una vecina que siempre está sin estar del todo. Es un muy buen montaje, con mucho ritmo. Rápido. Ágil. Una propuesta con un muy buen texto en la base y una puesta en escena que lo borda.
