"L'òpera de tres rals", una propuesta gamberra y gris

"L'òpera de tres rals" es el espectáculo que inaugura la 50ª edición del Grec 2026. ©Marta Mas Girones
"L'òpera de tres rals" es el espectáculo que inaugura la 50ª edición del Grec 2026. ©Marta Mas Girones

La 50ª edición del Grec se inauguró con la clásica "L'òpera de tres rals" de Bertolt Brecht; una original propuesta de Marta Pazos con un Nao Albet sublime que, sin embargo, encalla en el ritmo debido a sus tres horas de duración.

01 de julio de 2026 a las 14:18h

Casi un cuarto de siglo después de que Calixto Bieito presentara en el Grec su propuesta del clásico de Bertolt Brecht en el año 2002, las ganas de agitar conciencias políticas han querido que L’òpera de tres rals vuelva a inaugurar el festival de teatro en su 50ª edición. En esta ocasión, ha sido la directora gallega Marta Pazos, la encargada de llevar a cabo este hito histórico, con la ayuda de Dani Espasa en la dirección musical, Mabel Olea en el movimiento y Marc Rosich en una nueva traducción al catalán.

Se trata de una producción dispuesta a demostrar que, efectivamente, las miserias del capitalismo que Bertolt Brecht y Kurt Weill retrataron en el Berlín de entreguerras siguen estando presentes en la sociedad de hoy en día. Al frente de la propuesta se encuentra un reparto coral capitaneado por Nao Albet en la piel de Macheath, alias Mackie el Navaja, junto con otros nombres muy conocidos de la escena catalana como Eduard Farelo (Peachum), Miriam Moukhles (Polly), Marta Bernal (Sra. Peachum) o Júlia Truyol (Jenny).

L’òpera de tres rals, una ópera "para pobres" 

Esta obra fue escrita en 1928 en colaboración con Elisabeth Hauptmann. Se bautizó con el sobrenombre de "ópera para los pobres", ya que nació con la intención de cuestionar las bases de la sociedad burguesa. La trama está ambientada en el Londres victoriano de bajos fondos y nos sitúa en la guerra entre el ladrón Mackie el Navaja y el señor Peachum, el capo que mercantiliza la mendicidad de la ciudad. Un conflicto de gánsteres, policías corruptos y prostitutas que Brecht utilizó para lanzar su ideología marxista: "¿Qué es robar un banco comparado con fundarlo?". La obra se convirtió en el fenómeno teatral más visto de Alemania hasta que el nazismo la prohibió en 1933.  

Ahora, en 2026, el Teatre Grec de Barcelona vuelve a reponer este clásico con una puesta en escena rompedora y absolutamente gamberra. Desde el inicio del espectáculo, unos actores vestidos de palomas se entremezclan en el público para dar la bienvenida y anticipar lo que está a punto de empezar. Al poco rato, Marta Bernal vestida de Marta Pazos con una peluca azul y ropa colorida, baja por las escaleras para calentar los ánimos del público con un show de bienvenida entre bromas, risas e ironía.

Bernal es la encargada de darnos la bienvenida al momento histórico que está viviendo nuestra ciudad: la celebración de los 50 años del Grec, de los 50 años del Lliure... ¡y de los 50 años de Marta Pazos!  Pero el espectáculo está a punto de comenzar y el público está expectante para ver qué les deparará durante las tres siguientes horas de función: la emoción está servida. 

Comedia, música e interpretaciones "gamberras" 

Si hay una palabra que define L'òpera de tres rals es la palabra "gamberra". ¿Por qué? Porque desde el primer minuto ya se detecta el cariz que desprende la obra: las palomas interpelan al público, el alter-ego de Pazos habla de vedettes y de cruising y, después, los actores que aparecen en escena se mueven como si fueran dibujos animados: el clown se mezcla con la ópera y la interpretación teatral para presentarnos algo totalmente nuevo y diferente.

Sublime y milimetrado, Nao Albet clava su retrato de Mackie el Navaja a través de una actuación muy técnica y coreográfica. El actor dota al villano de una corporalidad casi de dibujo animado, jugando con movimientos extravagantes y un ritmo cómico que rompe con cualquier atisbo de realismo. Es imposible apartar la mirada de él.

Junto a Albet, se encuentra una espléndida Miriam Moukhles en el papel de Polly, la esposa de Mackie, actriz que también consigue crear un personaje lleno de personalidad, con una coreografía muy marcada y arrollada por la pasión y el amor que siente por su pareja. Una interpretación llena de fuerza, rebeldía y vitalidad. 

Ambos actores protagonizan algunos de los pasajes musicales más potentes del montaje Por un lado, Moukhles nos deleita con un número musical intenso, descarado y rompedor cuando canta la canción de los piratas. Por otro lado, Albet junto con Roc Bernadí en el papel del policia Brown interpretan un número musical hilarante cuando nos cuentan un episodio de la guerra. Las coreografías, la música, la letra y la comicidad de la actuación hacen que estas sean de las mejores escenas de toda la obra. 

La atmósfera de humor, provocación y extrañeza se siente a lo largo de toda la obra con la aparición del resto de elenco: Júlia Truyol en el papel de Jenny se mueve entre la seducción, la traición y la necesidad; Marta Bernal como Sra. Peachum presenta a una madre deslenguada, directa y fuerte; Clara Mingueza como Lucy crea uno de los personajes más extravagantes, chiflados y divertidos de toda la propuesta; o Eduard Farelo como Peachum, que presenta a un vil hombre, sin escrúpulos y en constante guerra con Mackie. 

Un mensaje diluido 

Con este texto, Bertolt Brecht buscaba hacer una crítica marxista al sistema burgués y a su doble moral. El dramaturgo alemán no creía que el teatro fuera un lugar de mera ilusión o evasión sentimental; quería convertir la platea en un foro de debate ideológico y social. Mediante carteles explicativos, canciones que interrumpían la acción y una interpretación que invitaba al actor a disociarse de su personaje, Brecht obligaba al público a mantener una mirada fría, analítica y crítica.

En la propuesta de Pazos vemos estos carteles explicativos y la actuación distanciada de los personajes; pero el mensaje crítico se diluye un poco con la forma de la propuesta. La ideología encarnada por Mackie el Navaja se presiente en algunas intervenciones musicales (pocas), pero sobre todo en el añadido final, un momento que queda un poco forzado y a modo de "panfleto" ideológico. También es posible que la fuerza ideológica del mensaje de Brecht que tanto impactó en su momento, hoy en día ya no tenga tanto fuelle y necesite una reformulación más propia de nuestra mirada. 

"L'òpera de tres rals" inaugura la 50ª edición del Grec Barcelona. ©Marta Mas Girones

Una puesta en escena diferente, pero sin el impacto esperado 

El estilo de Marta Pazos es muy conocido en el mundo teatral de hoy en día. La artista se caracteriza por crear escenografías repletas de color, objetos y grandes diseños que acompañan las obras (como es el caso de la adaptación de Las bodas de Fígaro en el Liceu). Pero, en esta ocasión, el color ha sido substituido por completo por una tonalidad gris que envuelve toda la propuesta: el escenario, el vestuario y el atrezzo. El gris lo envuelve todo, el gris que caracteriza la vida en la urbe, la sociedad industrializada y las clases trabajadoras. Un gris que solo se rompe con el maquillaje de los personajes y con la peluca fosforito de Mackie el Navaja, que simboliza la ruptura de la norma y de la rebeldía. 

El vestuario diseñado por Agustín Petronio resulta muy acertado, ya que ayuda a perfilar la identidad y el estatus de cada rol. Sin embargo, la escala de grises imperante en todo momento hace que la puesta en escena se perciba, por momentos, plana y monótona. En un montaje de una duración tan extensa, se echa en falta un punto de inflexión en la puesta en escena, ya sea mediante un elemento sorpresa o un destello de color que aporte el contraste tan propio del imaginario de Marta Pazos.  

Nao Albet es Mackie el Navaja. ©Marta Mas Girones 

El peligro de las 3 horas 

L'òpera de tres rals es una propuesta innovadora, rompedora, divertida y con unas actuaciones que sorprenden desde el primer minuto. Pero con una duración tan extensa de tres horas, el ritmo dramático acaba pagando el precio más alto. Hay algunas canciones que son excesivamente largas, interpretaciones musicales que no suman nada a la trama y escenas teatrales que se regodean en el mismo tema. Todo esto hace que el ritmo decaiga, que las horas pesen y que el cansancio físico se haga inevitable; una sensación que se intensifica por las incómodas gradas del Teatre Grec, poco adecuadas para una función que se prolonga durante 180 minutos. 

Un claro ejemplo es una canción interpretada por Júlia Truyol casi al final de la propuesta. La actriz defiende perfectamente esta escena, con intensidad y emoción, pero ese tema, tan largo y con el ritmo tan pausado, hace que el público desconecte y desee que llegue el final. Lo mismo sucede con la escena que antecede al final alternativo, cuando Mackie el Navaja está con la soga al cuello, literalmente; aquí, los personajes se acercan a él revolcándose en el suelo y haciendo que la escena se vuelva densa, pesada y repetitiva. En un momento de tal importancia en la historia, optar por esa coreografía hace que toda la tensión dramática desaparezca y que el aburrimiento llame a la puerta. 

La propuesta que ha inaugurado el Grec 2026 merece todos los aplausos.

Una propuesta que se merece todos los aplausos 

Pese a ello, la propuesta que ha inaugurado el Grec 2026 merece todos los aplausos: por la interpretación milimetrada, coreografiada y humorística de los actores y actrices, sobre todo el brillante y magnífico Nao Albet (¡menudo espectáculo!); por la dirección escénica de Marta Pazos que ha creado una ópera clown con movimientos imposibles y con un tono absolutamente rompedor; por la música en directo orquestrada por Dani Espasa que enfatiza el mensaje de la obra y consigue crear un ambiente cómico y dramático al mismo tiempo; y por la genialidad de ese final alternativo, una propuesta un poco happy flower, pero que nos hace salir del teatro con una sonrisa. 

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