En la mesura de l'impossible, la nueva propuesta de La Perla 29 en la Biblioteca de Catalunya, nos encontramos exactamente con esto: la sangre, el dilema moral y la herida abierta de quienes deciden vivir en la frontera del desastre.
Nos encontramos en lo Imposible, cualquier lugar del mundo donde hay una guerra. Parece imposible que exista, pero existe, por mucho que queramos apartar la mirada y mirar a otro lugar. Lo imposible está ahí, al alcance de las manos, y los trabajadores humanitarios lo saben de primera mano. Estas personas, viven entre lo imposible y lo posible (nuestro mundo); y no todo el mundo puede soportar esta dualidad de vida. Porque, ¿cómo ir a tomar cervezas y salir de fiesta cuando, la semana pasada, tenías que decidir qué niño moría o vivía en un hospital? Imposible. Tal cual.
Partiendo de entrevistas reales a trabajadores de la Cruz Roja y Médicos Sin Fronteras, el texto nos relata una serie de anécdotas bélicas y crisis humanitarias explicadas sin anestesia. El formato de entrevista dramatizada da un toque muy actual y fresco a la propuesta, como si fuera un documental en vivo.
El elenco, Joan Amargós, Màrcia Cisteró, Andrew Tarbet y Elena Tarrats, hace un trabajo excepcional. Se mueven con una naturalidad brutal, transitando por el dolor, la sorpresa y la indignación con una intensidad que traspasa la cuarta pared. Escucharlos es como sentarse delante de alguien que acaba de volver del infierno y solo necesita vaciarse para sanear.
Es un ejercicio de honestidad brutal que nos recuerda qué nos hace humanos.
Un texto precioso, poético, pero muy crudo
Tiago Rodrigues firma un texto precioso. De igual manera que nos encontramos con la metáfora de lo imposible versus lo posible, a lo largo del texto nos encontramos con relatos llenos de fuerza y de poesía visual. Pero que sea poético no quiere decir que esté embellecido; al contrario.
Gracias al dominio de la prosa poética y de la fuerza de las palabras, Rodrigues nos relata el dolor de la guerra de una manera visceral, pero muy humana. No se centra en la sangre y el hígado, sino que apuesta por un relato donde las personas son las protagonistas. Personas que aman, que sufren, que tienen sueños y esperanza. Porque, la esperanza, es lo último que se pierde (y, si no, que se lo digan a la madre que lleva 40 años esperando a su hijo desaparecido).
El peso de la narración
A pesar de la potencia del contenido, el espectáculo tiene una estructura un poco plana. La obra se plantea como una acumulación de monólogos que se intercalan durante casi dos horas. Y aquí es donde el ritmo decae. A pesar del soporte visual y la música en directo de Mar Orfila, que intentan oxigenar el formato, la densidad del texto acaba pasando factura.
En vez de optar por una teatralización más dinámica (por ejemplo con diálogos directos entre los personajes o más acción dramática), Genebat mantiene una línea narrativa constante que se puede hacer pesada. Demasiada narración y poco acting. El resultado es una acumulación de historias que, debido a la repetición de formato, acaban perdiendo el impacto inicial y hacen que el espectador sienta el peso del reloj.
Aun así, En la mesura de l'impossible es un ejercicio de honestidad brutal que nos recuerda qué nos hace humanos. Si quieres salir del teatro con el corazón sacudido y preguntas que duelen, ve.
