Esta divertida propuesta teatral está llena de un humor negro tan punzante y original, que es imposible no estallar a reír. Además, cuenta con la genial interpretación de dos actrices, Gemma Martínez y Marta Tomasa, que nos hacen disfrutar al máximo.
Paz, una taxista de Galicia, está dentro de su taxi. De repente, no sabe cómo, se da cuenta de que una clienta está en el asiento de atrás con intención de ir a Fisterra. ¿Cómo ha subido? ¿En qué momento? Así se inicia esta obra teatral que, desde buena entrada, nos hace reír y nos sorprende.
Antònia es la pasajera del taxi. Una mujer catalana, típica de clase alta, burguesa, pero con una personalidad muy natural y extravertida. No tiene pelos en la lengua y no tiene ganas de perder el tiempo. Paz, por su parte, intenta torearla como puede, luchando entre el nerviosismo y la paciencia. Dos choques de personajes que se confrontan todo el tiempo y protagonizan momentos realmente hilarantes.
Ferran González firma un texto divertido y original
La autoría de Fisterra es de Ferran González, que ha apostado por un texto cargado de giros, de momentos surrealistas y de ese toque canalla de Thelma y Louise donde dos mujeres deciden enrolarse en un viaje por carretera y dejarse envolver de algo parecido a la libertad.
El texto es interesante por el choque que vivimos entre las dos protagonistas que, aunque parezca que no tienen nada que ver, en el fondo no están tan lejos la una de la otra. Y, en este road trip, la camaradería va en aumento a medida que van pasando los minutos sobre la carretera.
Interpretaciones geniales y una puesta en escena muy original
Es todo un gozo ver a actrices que trabajen tan bien y, sobre todo, que se complementen así en el escenario. La agilidad de algunas escenas, la contención, la locura momentánea que vivimos... Es un no parar de risas y de energía lo que vemos de parte de Gemma Martínez y Marta Tomasa.
Además, la escenografía es simplemente genial: un taxi atravesado en medio del escenario que tiene toda clase de detalles: el cartel de Taxi, de ocupado o libre, el taxímetro, el retrovisor... Aquí es donde pasa toda la escena y donde vemos, y sentimos, cómo nosotros también arrancamos y nos dirigimos hacia Fisterra.
Dicho todo esto, ¡no me extraña que Fisterra haya vuelto a la Sala Versus Glòries! Es una comedia divertida, diferente y surrealista que te hará disfrutar de un muy buen rato en el teatro.
