El Gran Teatre del Liceu, L’Auditori y el Palau de la Música Catalana unen fuerzas, un verano más, para ofrecer una nueva edición de Clàssica a la Platja. Los días 8 y 9 de julio, a las 21 h, la playa de Sant Sebastià acogerá este evento gratuito que tiene como principal objetivo acercar la música sinfónica al público general.
El ciclo arrancará el miércoles 8 de julio con la Orquestra del Gran Teatre del Liceu, dirigida por Josep Pons, que ofrecerá el concierto Liceu Simfònic, música per a tothom, donde se repasarán algunas de las obras más conocidas y emblemáticas. Al día siguiente, jueves 9 de julio, será el turno de la Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC), dirigida por Ludovic Morlot que presentarán Una simfonia imaginària, con temas de Rakhmàninov, Dvořák o Txaikovski.
Un despliegue para 22.000 personas
Montar un concierto de música clásica al aire libre, delante del mar, con la brisa y con un público de miles de personas no es nada fácil. Por eso, el despliegue técnico que se prepara en la playa de Sant Sebastià se asemeja más al de un gran festival de rock que al de un concierto de cámara tradicional. La organización espera recibir unas 22.000 personas cada noche, que podrán entrar por dos accesos: uno situado entre el Club Natació Atlètic Barceloneta y el Club Natació Barcelona (CNB), y el otro justo por el lateral del CNB a la altura del mismo escenario.
El escenario dispondrá de unas dimensiones monumentales, con 20 metros de ancho por 22 de profundidad, y estará coronado por una cúpula de tipo órbita que quedará completamente iluminada delante del mar durante las horas nocturnas. Y para que nadie se pierda los detalles de las manos de los pianistas o las expresiones de los directores, se montarán dos pantallas gigantes de vídeo conectadas a una unidad móvil de Betevé: una de 8 x 4,5 metros al lado del escenario y otra de 6 x 3,5 metros justo en medio de la playa.
La Orquestra del Liceu evoca el gran repertorio universal con Josep Pons el 8 de julio
El pistoletazo de salida lo dará la noche del miércoles 8 de julio la Orquesta del Gran Teatre del Liceu, que estará liderada por su director titular, el maestro Josep Pons. Bajo el título Liceu Simfònic, música para todos, el Liceu ha preparado un concierto muy dinámico, enérgico y lleno de matices para celebrar un hito muy especial: el 25º aniversario del Petit Liceu. Por ello, el repertorio es una colección de "grandes éxitos" de la historia de la música, aquellas melodías que han formado parte de películas, anuncios o dibujos animados y que son reconocibles desde la primera nota.
El concierto contará con las Danzas húngaras de Brahms y la elegancia de las Danzas eslavas de Dvořák. También habrá espacio para la fantasía de El cascanueces de Chaikovski, las Danzas polovtsianas de Borodín y la pasión flamenca de El amor brujo de Manuel de Falla. Por si no fuera suficiente, la formación también presentará la Estancia de Ginastera, y guardará como traca final uno de los momentos más esperados de la noche: el célebre y sensual Boléro de Maurice Ravel.

La OBC y Ludovic Morlot nos regalan una sinfonía de ensueño el 9 de julio
Al día siguiente, el jueves 9 de julio, la Orquestra Simfònica de Barcelona i Nacional de Catalunya (OBC) tomará el relevo en la playa con una propuesta que nos hará viajar por la tradición europea. Su director titular, el francés Ludovic Morlot, se pondrá al frente de la formación para dar vida a Una sinfonía imaginaria, un programa concebido como un recorrido fascinante por algunos de los mejores movimientos sinfónicos del romanticismo y el drama europeo. La idea es jugar con los contrastes, las atmósferas y la capacidad expresiva que solo una gran orquesta de 100 instrumentos puede transmitir al aire libre.
La velada arrancará con el primer movimiento de la Sinfonía núm. 2 de Borodín, una pieza de un carácter épico casi cinematográfico. Acto seguido, la OBC nos sumergirá en el romanticismo más apasionado con "Allegro molto" de la Sinfonía núm. 2 de Rajmáninov, para después relajar las pulsaciones con el delicado, íntimo y famoso "Poco allegretto" de la Sinfonía núm. 3 de Brahms (una de esas melodías que te ponen la piel de gallina).
El concierto tomará un cariz más festivo con el espíritu danzarín de la Sinfonía núm. 8 de Dvořák y culminará con una exhibición de potencia orquestal: "Finale" de la Sinfonía núm. 4 de Chaikovski, un final de fiesta emocionante y artístico.
Compromiso social, accesibilidad y sostenibilidad ambiental
Más allá del apartado musical, el ciclo Clásica en la Playa tiene un alma inclusiva y un gran compromiso social. Uno de los grandes titulares de este 2026 es la apuesta total por la accesibilidad. La organización ha reservado una zona especial para personas con movilidad reducida en el paseo del Mare Nostrum (en el número 15, justo delante del edificio de Desigual), donde se montará una tarima de 12 x 4 metros para garantizar una visibilidad perfecta de todo lo que ocurre en el escenario.
Pero la gran novedad es para las personas sordas o con discapacidad auditiva: gracias al sistema Immersive Live, habrá mochilas vibratorias que transforman las frecuencias de la orquesta en estímulos táctiles en la espalda o en el pecho, además de bucles de inducción individual y un intérprete profesional de Lengua de Signos Catalana (LSC). Una apuesta tecnológica para que todo el mundo pueda "sentir" la música.

Además, la música clásica también viajará hacia aquellos colectivos que, por motivos de salud, no pueden ir a la playa. Los coros de la Escuela Coral del Orfeó Català llevarán a cabo la cuarta edición de un programa de actuaciones sociales: el Cor Petits y el Cor Mitjans ofrecerán conciertos-talleres interactivos en las residencias de personas mayores Grup Assistencial Evangèlic y Augusta Park, con un repertorio que va desde piezas de Jordi Domènech hasta canciones tradicionales de Hawái o el Congo. Por su parte, el Cor Jove ofrecerá un recital muy especial el lunes 15 de junio en el Hospital del Mar para los pacientes, familiares y el personal sanitario, interpretando obras de compositores actuales y clásicos populares como el tema irlandés Danny Boy.
Y como un evento masivo en la playa se tiene que cuidar para no dañar nuestro entorno, este año se da un paso firme hacia la sostenibilidad. Gracias a la colaboración de Aigües de Barcelona, se instalarán seis fuentes de agua potable para todo el equipo de trabajadores, técnicos y artistas, una medida que evitará el consumo y el residuo de más de 6.000 botellas de plástico de un solo uso.
Música clásica, playa, sostenibilidad y accesibilidad. ¿Hay algún plan mejor para empezar las noches de julio en Barcelona? ¡Extiende la toalla y disfruta de la música delante del mar!


