“Tenemos la fecha marcada en el calendario desde hace seis o siete años. Hemos estado planificando durante mucho tiempo para conmemorar este centenario”, revela Jordi Gastó, director escénico que llevará Turandot al Palau de la Música este fin de semana de la mano de la Franz Schubert Filharmonia. Y no es casual: el director musical y fundador de la orquesta, Tomàs Grau, quedó prendado por la ópera cuando era un niño, y llevarla al escenario coincidiendo con su centenario era algo que tenía que ocurrir.
Grau llevará la batuta que conducirá al Palau hasta el Pekín imperial de Turandot, este sábado y también el lunes, en un año en que no solo se conmemoran los 100 años del estreno de la ópera, sino los 20 años de la orquesta. Para regresar a la universal obra de Puccini, la orquesta contará con la voz de cantantes de primera línea, como la soprano armenia Lianna Haroutounian como la princesa Turandot, el tenor Xavier Moreno como Calaf, la soprano Carolina López Moreno como Liù y el bajo David Cervera como Timur.
Sobre el escenario, los cantantes no estarán solos. Habrá 81 músicos, además de 71 cantantes del coro infantil, y otros 80 del Orfeó Català. En total, más de 240 personas para transportar a un siglo atrás, cuando Turandot se estrenó un domingo 25 de abril de 1926. El teatro de la Scala de Milán se había vestido de gala para ver en primicia la ópera póstuma de Puccini, que murió dos años antes. Los asistentes en Milán quedaron cautivados por la obra, aunque no pudieron ver su final: Puccini murió sin dejarla acabada. En ese estreno, Arturo Toscanini dirigió la orquesta hasta el punto en el que Puccini se quedó antes de morir. Para las siguientes interpretaciones, ya se pudo ver la obra terminada: Franco Alfano completó las páginas que faltaban para cerrar la historia.
Cien años después, podrá verse la obra completa, de una manera muy distinta a como se estrenó. La escenografía diseñada por Gastó también dista de la original. Turandot se vivirá en el Palau bajando a lo esencial, en formato semi-escenificado, poniendo la música en primer plano, y en un escenario prácticamente desnudo en el que se irán enraizando elementos que llevarán consigo los personajes. “Hemos buscado la esencia del drama a través de las palabras, de la música y de la relación física entre los cantantes”, resume Gastó.
Con esta escenografía “pura y sin artificios”, la representación buscará llevar solo lo esencial al Palau. Para ello, la escenografía juega con el blanco y el negro para representar los dos mundos de la ópera de Puccini: el del pueblo y de Calaf, y el del poder y Turandot. Durante la obra, los personajes principales viajan de un mundo al otro. Y es que, como defiende Grau, “Turandot habla de misterio, de miedo, de amor y de luz, pero sobre todo habla de transformación”, en múltiples sentidos.
De hecho, como explica el propio Gastó en el programa de mano, Calaf y Turandot son dos extremos del drama: “Él se construye un personaje para sobrevivir; ella se desprende del suyo para poder ser libre. Sus recorridos son opuestos, pero inevitablemente convergentes. Cuando se encuentran, ya no son quienes eran al principio”. Todo con la esclava Liù como espejo y como “la chispa de un cambio irreversible”, que sigue vigente cien años después.
La Franz Schubert Filharmonia y el Palau no están solos en esta conmemoración del centenario de Turandot. Son muchos los grandes teatros de ópera que revisitarán el clásico de Puccini durante este fin de semana en todo el mundo. Pero el homenaje desde Barcelona tiene una particularidad: “No hemos encontrado ninguna otra orquesta sinfónica sin teatro de ópera que lo haga, como la Franz Schubert Filharmonia”.
Para llevar la historia al escenario modernista del Palau, con sus emblemáticos personajes y su universal Nessun Dorma, los más de 240 músicos se preparan para el estreno del sábado, con el ensayo general previsto para la tarde de Sant Jordi. Todo para rendir homenaje a una de las óperas más icónicas de la historia de la música, que sigue igual de viva un siglo después.
