Barcelona y su entorno han sido uno de los grandes protagonistas de los Premios Arquitectura 2026, organizados por el Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE). Tres obras catalanas han recibido las principales distinciones especiales de esta edición: el Premio de Arquitectura Española, el Premio de Urbanismo Español y el Premio a la Permanencia.
El Premio de Urbanismo Español ha recaído en el Plan Especial Urbanístico y de Mejora Urbana del tejido residencial de la Fira de Barcelona y la antigua Modelo, desarrollado por la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Barcelona y Barcelona Regional. El Premio a la Permanencia ha reconocido la restauración del mercado de Santa Caterina, obra de Miralles Tagliabue – EMBT, veinte años después de su finalización. Y el Premio de Arquitectura Española ha sido para Can Saltiri, la recuperación del acceso al castillo de Rupit, en la provincia de Barcelona, obra de Carles Enrich Studio.
La gala se ha celebrado en el Teatro Alcázar de Madrid, con más de 500 asistentes y la presencia de los autores de las 25 propuestas finalistas. En total, se han entregado nueve premios: tres distinciones especiales y seis premios a valores. También se ha concedido la Medalla de Oro de la Arquitectura al arquitecto donostiarra José Ignacio Linazasoro y el Premio Arquitecto Lluís Comerón Graupera al equipo humano de las instituciones colegiales.

El reconocimiento al ámbito de la Fira de Barcelona y la antigua Modelo premia una de las operaciones urbanísticas más relevantes actualmente en marcha en la ciudad. El proyecto plantea transformar una parte del tejido ferial existente, hoy infrautilizado, en un nuevo espacio con viviendas, equipamientos y zonas verdes pensado para dar respuesta a las necesidades actuales de Barcelona.
La actuación busca mejorar la conexión entre barrios y reforzar la continuidad urbana en un área estratégica entre el Eixample y Sants-Montjuïc. Además, incorpora criterios de sostenibilidad, salud y equidad, priorizando la movilidad activa, la cohesión social y la gestión pública del suelo. El jurado ha valorado la propuesta como un ejemplo de regeneración urbana centrada en las personas, capaz de crear una nueva centralidad basada en la proximidad a los equipamientos, el acceso a la vivienda, la diversidad de usos y la mezcla social.

El Premio a la Permanencia ha recaído en la restauración del mercado de Santa Caterina, una de las intervenciones arquitectónicas más reconocibles de Barcelona. El galardón distingue aquellas obras que, transcurridos veinte años, han demostrado su capacidad para adaptarse al paso del tiempo y seguir siendo útiles para la ciudad.
La rehabilitación del mercado, desarrollada entre 1997 y 2005 por Miralles Tagliabue – EMBT, permitió recuperar un espacio histórico de Ciutat Vella mediante un programa que combina mercado, vivienda, espacio público y aparcamiento. El proyecto también incorporó los restos del antiguo convento en un recorrido arqueológico bajo la plaza y mejoró la conexión entre la avenida Francesc Cambó y el entramado de calles del entorno.
Su característica cubierta ondulada, formada por un mosaico cerámico de 325.000 hexágonos y 67 colores, se ha convertido en uno de los iconos contemporáneos de Barcelona. El jurado ha destacado precisamente la capacidad de la intervención para mantener vivo el mercado como espacio cotidiano y plenamente integrado en la vida del barrio, definiéndolo como “una arquitectura sin fecha de caducidad”.

La tercera distinción especial vinculada a Cataluña ha sido el Premio de Arquitectura Española, otorgado a Can Saltiri. Recuperación del acceso al castillo de Rupit, de Carles Enrich Studio. La intervención mejora el acceso al castillo desde el núcleo urbano y acondiciona los recorridos entre los restos existentes, garantizando la seguridad y poniendo en valor el patrimonio arqueológico y paisajístico del lugar. El proyecto incorpora pasarelas y escaleras ligeras que se adaptan a la topografía y permiten recorrer el entorno sin alterar su carácter.
El jurado ha valorado su capacidad para integrar patrimonio, paisaje y técnica contemporánea mediante una intervención contenida, precisa y reversible. Una actuación que permite descubrir el lugar desde nuevas perspectivas sin competir con su memoria histórica.
Arquitectura ante la crisis climática y la vivienda
La edición de este año ha puesto el foco en el papel de la arquitectura ante retos como la crisis climática, la necesidad de vivienda asequible, la cohesión social y la preservación del patrimonio y del paisaje. El secretario general de Agenda Urbana, Vivienda y Arquitectura del Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana, Iñaqui Carnicero, ha reivindicado durante la gala la arquitectura como un bien de interés general. “Una sociedad que cuida sus espacios está, en el fondo, cuidando a las personas que los habitan”, ha señalado.
La presidenta del CSCAE, Marta Vall-llossera, ha defendido también la importancia de la arquitectura en la respuesta a la crisis habitacional. “Necesitamos aumentar la oferta de vivienda asequible, rehabilitar nuestro parque edificado, regenerar barrios y dar respuesta a una demanda social creciente. La arquitectura es una parte imprescindible de esta solución”, ha afirmado.

Los proyectos ganadores han sido escogidos por un jurado formado por arquitectos y representantes institucionales entre las 25 propuestas finalistas, seleccionadas previamente entre 534 candidaturas, un 17% más que en la edición anterior. Además de las tres distinciones especiales, los premios a valores han reconocido el edificio residencial Viciana, en Valencia; el Plan Estratégico de Regeneración de la Playa de Palma; las intervenciones en el Real Monasterio de Santa María de Sixena; la revista El Croquis; el Pabellón de Servicios y Alberca de Tibi, y una vivienda en Colònia de Sant Pere, en Mallorca.
Con tres de las principales distinciones de la edición, Cataluña vuelve a destacar en el panorama arquitectónico español. Los proyectos premiados muestran tres maneras diferentes de entender la arquitectura: transformar la ciudad, conservar el patrimonio y mejorar la relación entre las personas y su entorno.


