Barcelona lo tiene claro: quiere consolidarse como uno de los principales polos científicos a nivel global. Para hacerlo, la ciudad refuerza a otro de los actores clave para afianzarse en este ámbito, la Barcelona Innovation Coast (BIC). La plataforma, que aúna a sector público y privado para conectar las innovaciones académicas y científicas con el mundo empresarial y social, ha ampliado su presupuesto hasta los 46 millones de euros para el periodo 2025-2027 en en transferencia de conocimiento.
El organismo, liderado por el Ayuntamiento de Barcelona e impulsado con la Generalitat y el Ministerio de Ciencia, duplica así en dos años la inversión destinada en la primera etapa del proyecto; desde 2021, se han destinado a la iniciativa 22 millones de euros. Con este incremento de recursos, la BIC ambiciona dar un salto cualitativo y equiparar Barcelona con referentes mundiales del ámbito científico, como Boston, Zúrich, Copenhague y Berlín.
La plataforma, que encara este objetivo con un nuevo plan estratégico hasta 2027, abre esta nueva etapa enlazada con proyectos como el fondo impulsado por el Ayuntamiento Barcelona Investment Fund, así como el incremento de las subvenciones en investigación y la creación del Instituto Fraunhofer. Este centro, vinculado a la organización más prestigiosa de Europa en investigación aplicada, se potenciará desde la BIC con tres millones de euros hasta 2027.
Además, se dará impulso a las startups de tecnologías disruptivas con 1,5 millones y 2,4 millones para el Deep Tech Summit y el Deep Tech Node, respectivamente. En paralelo, se ampliarán las convocatorias para favorecer la transferencia de conocimiento e investigación con 8,6 millones.
La BIC también se fija como objetivo impulsar la formación en diseño de semiconductores, así como el desarrollo de la anilla cuántica, conjuntamente con la Generalitat y a lo largo del área metropolitana. Además, la plataforma potenciará sectores clave como las ciencias de la vida, la salud y la sostenibilidad, y contribuirá a mejorar infraestructuras científicas.
Esta apuesta por la BIC representa una “constatación de que el Ayuntamiento, pese a no tener competencias en ciencia e innovación, tiene muchas incumbencias en este ámbito”, ha destacado el alcalde, Jaume Collboni. Y es que “la obligación del sector público es precisamente impulsar la investigación que pueda tener impacto positivo en el día a día de las personas”, ha defendido en un acto con representantes institucionales y de universidades, centros de investigación y asociaciones empresariales.