Barcelona está inmersa en una liga para reafirmar su posicionamiento como hub tecnológico y emprendedor. Ahora, el sector financiero también quiere jugar esta partida. Con este objetivo trabaja el Barcelona Finance Cluster (BFC), que busca articular una red de colaboración entre empresas, instituciones y centros de conocimiento para reforzar la competitividad del sector y consolidar Barcelona como una de las grandes plazas financieras del sur de Europa.
El clúster, que empezó a articularse hace un año, camina con una estructura consolidada desde julio, con Alejandro Utrera como gerente, y con la presidencia de Carme Hortalà. Desde entonces, la entidad ha ido definiendo su hoja de ruta con la voluntad de convertirse en un espacio de cooperación estratégica entre actores que, a menudo, han operado de manera aislada o incluso como competidores.
Con este propósito, busca cambiar esta lógica y pasar de ser competidores a ser colaboradores en pro de un ecosistema financiero más sólido y articulado. “El objetivo del clúster es crear una red de colaboración entre los diferentes agentes del ecosistema financiero”, destaca Utrera. Para conseguirlo, el BFC quiere integrar organizaciones que representen toda la cadena de valor del sector: desde bancos y aseguradoras hasta fintech, pasando por consultoras especializadas en finanzas sostenibles, empresas de gestión de activos, fondos de venture capital y private equity, centros tecnológicos e incluso instituciones de formación.
Desde este amplio abanico, el clúster cuenta ya con 45 miembros, que representan aproximadamente el 45% del negocio financiero catalán. El sector, en conjunto, está formado por unas 650 empresas, con una facturación global de unos 48.000 millones de euros y más de 104.000 trabajadores, una dimensión que evidencia su peso estructural dentro de la economía catalana.
Con el clúster, la ambición es situar todo este diverso ecosistema financiero mirando hacia la misma dirección. Y es que, “en muchos sectores, cuando las empresas más competidoras empiezan a colaborar en determinados ámbitos, el sistema pasa a ser más sofisticado y productivo”, recalca Utrera; sin que desaparezca la competencia, pero buscando puntos de colaboración donde compartir conocimiento pueda generar valor conjunto.
De cara a los próximos años, el clúster prevé ampliar su base asociativa hasta llegar a entre 60 y 70 miembros, con la voluntad de completar toda esta cadena de valor del sector financiero. La filosofía es mantener las puertas abiertas tanto a grandes corporaciones como empresas emergentes con propuestas innovadoras. Sin embargo, “la dimensión no es el factor decisivo; lo que cuenta es la capacidad de aportar valor”.
Desde este objetivo, el clúster pone el foco especialmente en cuatro esos estratégicos: la innovación tecnológica, finanzas sostenibles, talento y educación, y nuevos mercados y proyección internacional. En el ámbito tecnológico, el clúster quiere impulsar la colaboración entre los principales actores de la innovación financiera, especialmente en campos como la inteligencia artificial, la digitalización o la ciberseguridad. Además, también trabaja para que estas innovaciones —a menudo impulsadas por las fintech— puedan crecer dentro de un marco normativo que dé espacio a esta innovación, y no la frene. Todo esto, sin dejar de mirar a la proyección internacional, mediante misiones empresariales para conocer otros ecosistemas financieros y fomentar nuevas alianzas.
De la educación financiera a empresas internacionales
Pese al enfoque hacia las empresas del sector financiero, el clúster no deja de mirar a la sociedad y su nivel de conocimiento en este ámbito. De hecho, “la educación financiera es un tema transversal donde todos los actores coinciden”, ante las carencias que perciben en la formación tanto de nuevas generaciones como de determinados colectivos y empresas en el campo de las finanzas.
Además, el cluster mira más allá del ámbito acotado de las finanzas para fomentar las conexiones del sector con otros ámbitos económicos, a través de jornadas como la organizada con el Clúster de la Energía Eficiente de Catalunya. Y es que, como destaca Utrera, estas sinergias son especialmente relevantes en un momento en que Barcelona refuerza su atractivo para empresas tecnológicas y hubs de alcance global.
Aterrizajes internacionales
En este contexto, empresas internacionales del ámbito fintech como Revolut o Qonto también han escogido Barcelona como base para expandirse, hecho que posiciona y a la vez potencia Barcelona como polo de innovación financiera. Tanto es así que el BFC trabaja en una estrategia específica para reforzar este segmento y facilitar el aterrizaje de nuevas compañías. También en este contexto se enmarca la reciente creación del nuevo centro de innovación que el Banco de España ha instalado en su histórico edificio de Plaza Catalunya. El centro, que ha emergido con el objetivo de ensayar nuevas tecnologías en el ámbito de las finanzas y la economía, refuerza la ciudad como polo emergente en este camino de innovación.Con esta estructura, el Barcelona Finance Cluster aspira a convertirse en una plataforma de referencia para el sector financiero catalán y un instrumento para proyectar Barcelona al mundo. Así, el BFC tiene una ambición clara: situar la ciudad como un epicentro de inversión, tecnología e innovación financiera, capaz de competir con otros hubs europeos y de liderar el desarrollo del sector en el sur de Europa.