Barcelona es una de las tres mejores ciudades del mundo para hacer workation. El término, una mezcla de work y vacation, describe una manera de viajar que cada vez es más habitual entre los trabajadores que pueden hacer su trabajo a distancia: alargar una escapada, pasar unas semanas en otra ciudad y seguir trabajando desde allí.
Según la cuarta edición del barómetro anual Work from Anywhere del International Workplace Group (IWG), Barcelona ocupa la tercera posición del ranking mundial, solo por detrás de Bangkok y Tokio. El estudio clasifica las ciudades a partir de factores como el clima, la velocidad de la conexión a internet, el alojamiento, el transporte, la gastronomía, la cultura y la disponibilidad de espacios de trabajo flexibles. Y con todo, y según el ranking publicado este mes de agosto por IWG, el top 10 mundial lo conforman, por orden: Bangkok, Tokio, Barcelona, Oporto, Vancouver, Budapest, Nápoles, Medellín, Lisboa y Seúl.
Barcelona, destino de workation mundial
Barcelona vuelve a situarse entre las mejores ciudades del mundo para hacer workation gracias a una combinación de factores que favorecen tanto el trabajo en remoto como la experiencia del viajero. El estudio destaca, concretamente, la conectividad internacional de la ciudad, su transporte, una amplia oferta de alojamiento y de espacios de trabajo flexibles, así como un clima, una oferta cultural y una gastronomía que la convierten en un destino atractivo para alargar las estancias.
El estudio también señala que para que esta combinación entre trabajo y viaje sea posible es imprescindible que los destinos dispongan de espacios donde trabajar. Según una encuesta de IWG, el 38% de los trabajadores considera, de hecho, que los espacios de trabajo flexibles son un factor clave a la hora de elegir dónde trabajar en remoto mientras viaja. Y en este sentido Barcelona tiene una gran oferta disponible: la ciudad es uno de los principales hubs de flex-office del Mediterráneo, con casi 300.000 metros cuadrados de superficie destinada a oficinas compartidas, según cifras de JLL, y un 81% de ocupación.
El parque de oficinas compartidas de Barcelona, de hecho, supone el 30% del cómputo de España, que por primera vez ha superado el millón de metros cuadrados, con 1,058 millones en total. Este millón de metros cuadrados se extrae del informe El estado del coworking en España 2025-2026 elaborado por Coworking Spain, donde se dibuja un mercado en el que el 57,5% de la superficie está concentrado en 14 grandes operadores, que son: Aticco, Cink, Cloudworks, Crec, First Workplaces, Impact Hub, IWG, Lexington, Loom, Monday, Networkia, Utopicus, Wayco y WeWork.
El precio también forma parte de la ecuación: según Plug&Play, un lugar de coworking en Barcelona cuesta actualmente entre 250 y 550 euros mensuales, en función de la ubicación y de la modalidad contratada.
Un factor clave para hacer workation: poder teletrabajar
Pero para que haya workation primero tiene que haber un trabajo que permita trabajar a distancia. Y Barcelona juega en ambos lados de la ecuación: es una de las ciudades mejor valoradas del mundo para hacer workation, pero también tiene una proporción creciente de trabajadores que, potencialmente, pueden convertirse en workationers, gracias al teletrabajo. Según el estudio Nuevas formas de organizar el trabajo: el teletrabajo en Catalunya, elaborado por la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y Pimec a partir del Barómetro de Competencias y Ocupaciones de Cataluña, el 10,2% de las ofertas de trabajo publicadas en Cataluña en 2024 incorporaban alguna opción de teletrabajo, frente al 0,9% de 2019.
En la provincia de Barcelona, el porcentaje es todavía más elevado: el 12,34% de las ofertas de trabajo publicadas incluían la posibilidad de teletrabajar.
La evolución ayuda a entender por qué el workation ha dejado de ser una práctica tan excepcional. En solo cinco años, la posibilidad de trabajar a distancia ha pasado de ser una mención casi testimonial en las ofertas laborales a aparecer en una de cada diez vacantes en Cataluña. La consolidación del modelo híbrido amplía así el número de trabajadores que, al menos potencialmente, pueden convertir una estancia de vacaciones en una estancia de workation.
La consolidación del Work from Anywhere
Y detrás del auge del workation hay, en realidad, una transformación más profunda, entendida como una evolución del teletrabajo: la consolidación del trabajo desde cualquier lugar, del Work from Anywhere. Según un estudio encargado por IWG y elaborado por Censuswide entre una muestra de 2.000 trabajadores de oficina con modelos híbridos del Reino Unido y Estados Unidos, más de la mitad (51%) afirma que su empresa ya ofrece una política de Work from Anywhere. El impacto que los trabajadores atribuyen a esta flexibilidad también es significativo: el 90% asegura que ha mejorado su equilibrio entre vida personal y profesional y el 80% afirma directamente que ha mejorado su productividad, aunque esto también se lo tendríamos que preguntar a sus jefes.
Y la tendencia parece ir a más. El 48% de los trabajadores tiene previsto ampliar sus vacaciones o escapadas en 2026 trabajando en remoto, y el 46% afirma que es más probable que lo haga que el año anterior. La práctica, de hecho, ya está bastante extendida: el 43% asegura haber trabajado en remoto desde un destino vacacional sin utilizar días de vacaciones.
El 62% de los encuestados se plantearía cambiar de trabajo para acceder a una política de Work from Anywhere más favorable.
Son políticas, de hecho, muy bien valoradas a la hora de buscar trabajo: el 80% de los encuestados afirma que una política de Work from Anywhere haría más atractiva una nueva oportunidad laboral, mientras que el 62% se plantearía cambiar de trabajo para acceder a una política más favorable.
Por último, entre los motivos para alargar las estancias trabajando en remoto, el principal que destacan los encuestados es el de evitar el desgaste y mejorar el bienestar, señalado por el 54%. Le siguen pasar más tiempo con familiares y amigos (53%) y aprovechar mejor los días de vacaciones disponibles (52%).
El workation dibuja, por lo tanto, un nuevo perfil de viajero, a medio camino entre el turista y el trabajador. Pero profundizar en el perfil del turista que recibe Barcelona ya es abrir otro melón. Y eso lo dejamos para otro Barcelona en cifras. Otro lunes.
