¿Es Barcelona una ciudad feliz?

Vistas de Barcelona © Laura Guerrero
Vistas de Barcelona © Laura Guerrero

El Happy City Index sitúa Barcelona como la 12ª ciudad más feliz del mundo, pero ¿cuál es la percepción de los barceloneses sobre su propio bienestar?

13 de julio de 2026 a las 07:31h

¿Hasta qué punto el lugar donde vivimos condiciona nuestra felicidad? La pregunta es tan antigua como difícil de responder. Año tras año, Finlandia encabeza los grandes rankings mundiales de felicidad, gracias a factores como la calidad de vida, la confianza en las instituciones o la seguridad. Pero si, en lugar de preguntar a los ciudadanos cómo se sienten, medimos otros indicadores, aparecen países como Indonesia, México o Paraguay entre los que más sonríen. Ahora bien, ¿qué pasa si reducimos la escala? ¿Si dejamos de hablar de países y nos fijamos en las ciudades? ¿Es posible medir si una metrópoli es más feliz que otra?

Esto es precisamente lo que intenta responder el Happy City Index 2026, un estudio internacional que analiza cuáles son las ciudades que ofrecen las mejores condiciones para que sus habitantes vivan bien. Y Barcelona ocupa una posición destacada: es la 12ª ciudad del mundo, la primera del Estado y una de las pocas ciudades del sur de Europa que consigue entrar en un top 15 dominado por capitales nórdicas y centroeuropeas.

No es un ranking menor. En esta sexta edición, capitaneada por el Institute for Quality of Life con sede en París y el Happy City Hub Ltd con sede en Londres, 466 investigadores han analizado más de 150.000 registros de datos correspondientes a 3.400 ciudades de todo el mundo. Y solo 251 han acabado formando parte de la clasificación final, que fue presentada oficialmente en el Parlamento británico, en Londres, esta primavera.

Ahora bien, ¿qué significa exactamente ser una "ciudad feliz"? Curiosamente, el índice no pregunta a los ciudadanos si son felices. En lugar de eso, plantea que la felicidad también depende de las condiciones que una ciudad es capaz de ofrecer a sus habitantes. Por eso evalúa 82 indicadores agrupados en seis grandes ámbitos: ciudadanía, gobernanza, medio ambiente, economía, salud y movilidad.

En el caso de Barcelona, el ranking dibuja una ciudad bien conectada, saludable y altamente digitalizada. El estudio puntúa muy positivamente el uso intensivo del transporte público —con 406 viajes por habitante, más del doble que la media de las ciudades analizadas—, una red plenamente accesible y una esperanza de vida de 84,45 años, también superior a la media del índice.

Vista parcial del litoral de Barcelona © Vicente Zambrano González -

El estudio también puntúa muy positivamente la digitalización de los servicios públicos. Barcelona obtiene la máxima valoración en aspectos como el portal de datos abiertos, la posibilidad de hacer trámites municipales en línea, reservar cita con el Ayuntamiento o comunicar incidencias en la vía pública desde el móvil. A esto se suma una elevada densidad de centros educativos, el acceso a universidades de prestigio internacional y la existencia de estrategias municipales en ámbitos como la salud mental, la biodiversidad o la prevención de los discursos de odio.

El dominio del norte de Europa y una gran ausencia

Aunque los autores del estudio insisten en que el objetivo no es determinar cuál es la mejor ciudad del mundo, o la más feliz, el resultado final adopta inevitablemente la forma de una clasificación, con todas las limitaciones que esto conlleva. Para empezar, solo 251 de las más de 3.400 ciudades analizadas acaban formando parte de la clasificación final. En España, además de Barcelona, aparecen Zaragoza (64ª), Bilbao (76ª), Valencia (88ª), Palma (147ª), Las Palmas de Gran Canaria (149ª) y Córdoba (190ª). Una de las ausencias más sorprendentes es la de Madrid, que después de ocupar la 132ª posición en la edición de 2025, este año desaparece completamente de la clasificación final.

El liderazgo mundial sigue estando en manos de los países nórdicos y centroeuropeos. Copenhague encabeza la clasificación, seguida de Helsinki, Ginebra, Uppsala y Tokio. Completan el top 15 Trondheim, Berna, Malmö, Múnich, Aarhus, Zúrich, Barcelona, Espoo, Oslo y La Haya.

El coste del bienestar

El Happy City Index no es el único intento de poner cifras a un concepto tan subjetivo como la felicidad. De hecho, el World Happiness Report, considerado la principal referencia mundial en este ámbito, sigue una metodología completamente diferente: no clasifica ciudades, sino países, y pregunta directamente a los ciudadanos cómo valoran su vida. Porque aquello que una sociedad considera una buena vida no siempre coincide con lo que valoran otros países. Hay lugares donde pesa más la seguridad económica, otros donde prevalece el tiempo libre, la vida comunitaria, la confianza en las instituciones o, sencillamente, una manera diferente de entender las relaciones sociales. El World Happiness Report es, por cierto, este estudio que año tras año sigue situando a Finlandia a la cabeza del ranking mundial.

¿Y qué pasa si hacemos la misma pregunta a los barceloneses? Según el Observatorio del Indicador de Bienestar Subjetivo de la Generalitat, los ciudadanos puntúan su bienestar con un 6,9 sobre 10. Quizás es aquello que ya apuntaba Platón hace más de dos mil años: "Una ciudad es lo que es porque sus ciudadanos son lo que son". Aunque también se podría leer al revés: los ciudadanos son, en parte, el reflejo de la ciudad donde viven.

Los barceloneses puntúan su bienestar con un 6,9 sobre 10

Pero el bienestar tampoco es igual para todos dentro de una misma ciudad. Y, de hecho, hay estudios que lo analizan desde otra perspectiva y que, a las condiciones que ofrece el territorio, añaden otra variable clave: los ingresos. Es decir, no basta con que una ciudad reúna los ingredientes para vivir bien en ella; también es necesario que sus habitantes tengan la capacidad económica para disfrutarlos.

Un estudio reciente de Remitly, basado en una investigación de la Universidad Purdue, estima que en Barcelona el umbral de ingresos asociado al máximo bienestar se sitúa en los 88.562 euros anuales. La cifra es más del doble del salario bruto medio de la ciudad, que ronda los 35.000 euros anuales. En España, solo Madrid presenta un umbral superior (89.759 euros), mientras que Palma de Mallorca ocupa la tercera posición, con 88.263 euros.

Ahora bien, saber cuántos hogares de Barcelona alcanzan realmente este umbral de ingresos daría para otro Barcelona en cifras. Y eso nos lo reservamos para otro lunes.