Reducir los tiempos de desplazamiento y vivir cerca del trabajo es sinónimo de calidad de vida.

Barcelona, ante el reto de relocalizar las oficinas en el centro de la ciudad

Las empresas deben adaptarse a un cambio de paradigma: ubicarse ahí donde reside el talento. Según CBRE, asistimos a un cambio de modelo que prioriza evitar los tiempos de desplazamiento y radicar las oficinas en el interior de los barrios para poder ir a trabajar andando o en bicicleta en sólo quince minutos.

Trabajar al lado de casa, pero no en casa. Todo apunta a que este concepto acabará imponiéndose en los próximos años, lo que obligará a reconfigurar los modelos de ciudad y las formas de organizarse de las grandes compañías, que pasarán de tener una única gran sede central a múltiples ubicaciones más reducidas pero más cercanas al hogar en el que residen sus empleados. Es la visión con la que ya trabajan grandes consultoras inmobiliarias y los departamentos de recursos humanos de las empresas de mayor dimensión, que, gracias a la pandemia, han podido comprobar las ventajas del teletrabajo, pero también sus inconvenientes.

“Hasta ahora hemos separado el núcleo geográfico de vida del del trabajo, lo que nos ha obligado a movernos diariamente en coche o en transporte público; pero esto ya se ha acabado. El talento hoy lo que quiere es trabajar al lado de casa, es la gran aspiración mundial, porque trabajar cerca de tu domicilio, en un radio de quince minutos, es lo que significa realmente tener calidad de vida. Es un movimiento muy profundo, porque choca con todo lo que hemos hecho hasta ahora, topa con el modelo de ciudad que hemos desarrollado. El gran desafío es ver cómo revertimos este modelo y reintegramos los centros de trabajo en los barrios“, reflexiona Xavier Güell, director de la oficina de la consultora inmobiliaria CBRE en Barcelona.

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CBRE defiende la construcción de muchas más viviendas en el [email protected] para reequilibrar los usos. ©Paola de Grenet

Según Güell, la capital catalana lo tiene todo para salir triunfadora de un cambio de paradigma que la realidad postpandémica acelera. “Barcelona tiene el tamaño ideal para volver a llevar los centros de trabajo al lugar donde residen las personas; debemos reequilibrar los barrios, es decir, construir más viviendas donde prácticamente solo hay oficinas, como en el [email protected], y habilitar más oficinas donde se concentra la población, como en el Eixample. Debemos reintegrar ambos usos de manera armónica para que la gente pueda ir a trabajar andando o en bicicleta, con el consecuente beneficio medioambiental. Hoy, los criterios de sostenibilidad son claves en las decisiones que toman las empresas”, explica el experto en una entrevista con The New Barcelona Post.

El director de CBRE, que asesora ya a sus clientes en esta dirección, se muestra convencido de que la “centrifugación” de las oficinas a la periferia o la dualidad entre polos de viviendas y de parques empresariales es ya un modelo agotado, por lo que ahora hay que trabajar en el reequilibrio de usos. “Las empresas deben ubicarse en función del lugar donde viven sus empleados; es un cambio de concepto radical, porque antes las personas iban donde estaban las empresas, pero ahora las empresas irán donde están las personas, es decir, el talento”, enfatiza.

Las empresas deben ubicarse en función del lugar donde viven sus empleados; es un cambio de concepto radical, porque antes las personas iban donde estaban las empresas, pero ahora las empresas irán donde están las personas, es decir, el talento

“En este contexto, Barcelona tiene una gran oportunidad para retornar las oficinas al centro; en los próximos años veremos la reconversión de edificios en oficinas, es un movimiento que para los inversores tiene mucho sentido y ya lo estamos empezando a ver con algunas operaciones”, avanza el ejecutivo de CBRE. Según Güell, durante muchos años el centro de la ciudad vivió el furor por transformar todo tipo de inmuebles en hoteles. Con la moratoria, esta vía está agotada, por lo que todos los proyectos se han centrado en usos residenciales. Sin embargo, la nueva normativa que obliga a construir un 30% de VPO en las nuevas promociones desincentiva a los inversores, por lo que “construir oficinas en el centro vuelve a tener sentido”.

En opinión del consultor, en los próximos años veremos “relocalizaciones” de oficinas, es decir, empresas que en su día se marcharon y ahora regresarán al centro para acercarse a sus trabajadores. Este movimiento no significa, según Güell, que los parques empresariales en la periferia dejen de tener sentido. “Estos inmuebles periféricos seguirán siendo útiles, ya que son ideales para empresas que emplean a muchos trabajadores que no viven en el centro de la ciudad; precisamente evitan que entren innecesariamente vehículos al centro”, argumenta.

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Los espacios físicos de oficinas no desaparecerán a pesar de que el teletrabajo ha dado un gran avance con la pandemia. ©Vicente Zambrano González

Pero, en un contexto de postpandemia, ¿seguirán siendo necesarias las oficinas? “Tengo la plena convicción de que sí; las oficinas físicas tienen todo el sentido del mundo, seguirán siendo necesarias porque el teletrabajo no se impondrá, será una herramienta más porque el espacio físico gana al teletrabajo en comodidad, tecnología, interacción social, creatividad y creación de equipos”, afirma el experto de CBRE. “Las corporaciones deben cambiar el chip y adaptarse a lo que quiere el talento, trabajar a quince minutos de casa, no al revés“, subraya.

El teletrabajo no se impondrá, será una herramienta más porque el espacio físico gana al teletrabajo en comodidad, tecnología, interacción social, creatividad y creación de equipos

Hay que tener en cuenta que la superficie disponible en ciudades como Barcelona es muy reducida, por lo que será muy difícil que las empresas encuentren en el centro de la ciudad todos los metros cuadrados que necesitan. Según Güell, la tecnología, el teletrabajo parcial y los nuevos diseños de las oficinas hacen que hoy ya no sean necesarios tantos metros cuadrados como antes, pero, en su opinión, lo más importante es adoptar un modelo fractal, es decir, segmentar los espacios de trabajo y tener dos edificios de 5.000 metros cuadrados en lugar de uno de 10.000 metros.

Plaça Catalunya Barcelona
Bacardí decidió trasladar sus oficinas centrales de Mollet del Vallès al edificio El Triangle de Plaça Catalunya.

Las empresas deberán adoptar una estructura fractal, es decir, replicarse a sí mismas de manera descentralizada en unidades operativas más pequeñas y bien interconectadas. Deberán establecer un plan de localización de sus oficinas multicéntrico y ubicarse en las zonas que concentren una mayor densidad de empleados”, explica. Por ejemplo, una empresa que ahora ocupa 6.000 metros cuadrados en el [email protected] podría pasar a ocupar solo 2.000 metros en el [email protected], 3.000 metros cuadrados en el Eixample y 1.000 metros más en Sant Cugat.

Limitaciones

Güell admite que este modelo no es aplicable a todos los sectores económicos y que es utópico pensar que el el 100% de los empleados lleguen a sus empresas andando. Pero pide la colaboración de las administraciones públicas para que promuevan y faciliten los cambios de uso para asegurar que Barcelona se sitúe en una posición privilegiada en esa capacidad global para atraer talento. “Las ciudades son el centro de este proceso de transformación, el nuevo paradigma pone a las personas en el centro de la ecuación y esto supone que el éxito de las empresas y las ciudades se medirá por su capacidad de atraer talento“, concluye.

Hay quien opina que la covid-19 puede provocar todo lo contrario, que la gente deje las ciudades y se vaya a vivir a zonas que hasta ahora sufrían despoblación. “Dudo mucho que se produzca un gran éxodo de gente; dependerá de cada ciudad y afectará más a aquellas que no sepan reinventarse. Pero, hay algo muy claro: es en las ciudades donde pasan las cosas”.


Los aprendizajes del teletrabajo: liberarse del tedioso ‘commuting’

El confinamiento que hemos vivido en 2020 ha generalizado el teletrabajo y ya podemos extraer algunas conclusiones. La principal ventaja para los empleados es que el teletrabajo elimina los tiempos de desplazamiento, el llamado commuting, según el argot del sector. Según los datos registrados por la aplicación de transporte Moovit, en Barcelona los desplazamientos al trabajo en transporte público tienen una duración media de 50 minutos, un periodo algo inferior a los 62 minutos de Madrid. Por su parte, estudios de la consultora Nielsen constatan que el 41% de los españoles tarda más de una hora en llegar a su puesto de trabajo, lo que supone perder más de dos horas al día, es decir, una jornada laboral completa a la semana metidos en un coche, un tren o un autobús.

El commuting, por lo tanto, incide directamente en la calidad de vida, por lo que el teletrabajo que se ha puesto en marcha de forma masiva  por la covid-19  se ha vivido como una liberación por parte de muchos ciudadanos. Muestra de este efecto liberación es una encuesta realizada este verano por CBRE a más de 10.000 personas en 18 países. A la pregunta sobre cuál es la mayor ventaja del teletrabajo, el 92% de los encuestados señalaron el no tener que desplazarse a diario a la oficina y evitarse los atascos y las aglomeraciones en el metro. Esta respuesta se impuso claramente a las ventajas que supone la reducción del riesgo de contagio o el incremento de la conciliación familiar.

teletrabajo
El teletrabajo tiene muchas ventajas, pero también inconvenientes que pueden pasar factura a la salud.

Sin embargo, trabajar desde casa tiene una cara B vinculada, fundamentalmente, a nuestra salud física y mental. El gran riesgo de convertir un hogar en una oficina es el sedentarismo —una de las principales causas de muerte en el mundo según la OMS— y el hecho de no tener espacios de transición entre las distintas facetas de la vida. También se pierde toda la faceta relacional y de estimulo a la creatividad que aportan las oficinas físicas, que, además, están dotadas de mucha más tecnología que la que tenemos en casa.

Se impone, por lo tanto, un modelo híbrido, es decir, sistemas laborales que combinen días de teletrabajo con jornadas de asistencia a la oficina. Según CBRE, este modelo híbrido también evolucionará, ya que no termina con los inconvenientes ni del teletrabajo ni del trabajo presencial, sólo los limita a un número determinado de días a la semana. ¿Cuál es la solución entonces? Según Xavier Güell, la solución frente a este nuevo paradigma es “el modelo fractal”, es decir, un modelo de empresa que se replica a sí misma de manera descentralizad en unidades más pequeñas e interconectadas, lo que se traduce en un “cambio total de paradigma en la manera de ubicar y dimensionar los espacios de trabajo de las empresas“.

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Las empresas deberán ubicarse ahí donde residen sus empleados.  ©Vicente Zambrano

En este escenario cobran protagonismo los barrios, ya que son “la dimensión más harmoniosa y compatible con la vida diaria del ser humano”. Según CBRE, el modelo fractal basado en los barrios ofrece beneficios en materia de salud, sentimiento de comunidad, sostenibilidad, calidad de vida, productividad, conciliación y atracción y retención de talento.


El talento, en el centro

Toda esta revolución tiene al talento como gran protagonista, ya que la digitalización y el uso intensivo de tecnología hace que hoy el elemento realmente diferenciador sea el factor humano, es decir, todo aquello que no puedan hacer las máquinas. “Antes, vivíamos en un mundo capital centric, es decir, las empresas iban donde estaba el poder y el capital y las personas tenían que ir donde estaban las empresas; ahora el centro se ha revertido: pasamos al modelo people centric, donde el centro es el talento y, gracias precisamente a esa tecnología, las personas pueden trabajar desde donde quieran, por eso las empresas deberán ir ahí donde esté el talento, es al revés”, subraya Güell.

¿Y dónde irá el talento? Al lugar que le ofrezca una mayor calidad de vida, un mejor balance entre vida laboral y familiar y donde uno pueda evitarse los tiempos de desplazamiento. En esta carrera, Barcelona, por su clima, comunicaciones, red de universidades y escuelas de negocio, gastronomía, infraestructuras científicas, modelo urbanístico y tamaño de ciudad parte de una posición claramente ganadora. Aprovechémosla.